Macri está en campaña electoral y por eso habla de fútbol, de hinchas visitantes y hasta impulsa el bono de $ 5.000.
Macri está en campaña electoral y por eso habla de fútbol, de hinchas visitantes y hasta impulsa el bono de $ 5.000.
LA COLUMNA DE LA SEMANA

Macri deja traslucir su lado K

E l jefe de Estado Mauricio Macri buscará muy probablemente renovar su mandato en las elecciones de 2019. Ya reconoció públicamente que está dispuesto a liderar por otros cuatro años la gestión pública nacional e incluso la vicepresidenta Gabriela Michetti expresó en los últimos días su deseo de volver a acompañarlo en una fórmula presidencial, como ocurrió en 2015.
Macri está en campaña y así son los políticos en campaña. Nada de lo que sucedió recientemente vinculado con su alta exposición mediática debería sorprender.
Desde su pretendida injerencia en cuestiones organizativas de la final de la Copa Libertadores de América entre el club de sus amores, Boca, y su máximo rival deportivo, River, hasta el bono de 5.000 pesos que presiona para que el sector privado pague a todos los trabajadores registrados en el país.
De este tipo de iniciativas, y de esta clase de polémicas, se alimenta un político en campaña.

Macri, populista
Macri dejó traslucir su lado K en los últimos días, mostrando un perfil más "populista" que incluye justamente esa decisión oficial, al parecer tomada ya, de obligar a las empresas a abonar un plus salarial en dos cuotas.
En el sector privado se encendieron las alarmas y referentes de la industria, de la actividad de la construcción y sobre todo del ámbito de las pymes salieron rápidamente a advertir que, en medio de una crisis, no están en condiciones de afrontar ese pago compulsivo de $5.000.
"Nos quieren poner en contra de los trabajadores", afirman los empresarios, a quienes el Gobierno parece haberles destinado el rol de "los malos de la película" en esta contienda por el bono que lleva adelante actualmente.
El ministro Dante Sica encabeza las negociaciones, que tienen como principal objetivo desactivar una amenaza de paro nacional por parte de la CGT justo antes de que se desarrolle en Buenos Aires la histórica cumbre del G-20.
Del 30 de noviembre al 1 de diciembre los líderes de los 20 países más industrializados del planeta se reunirán en una ciudad sudamericana, aquí en la capital nacional, donde además está previsto que el estadounidense Donald Trump y el chino Xi Jinping se entrevisten con Macri en el marco de visitas de Estado que ambos realizarán a la Argentina.

Mantener la casa en orden
Esta cita sin precedentes que se avecina representa para la administración Macri un enorme desafío de tratar de mantener la casa en orden o al menos reducir el margen para que se desaten acciones que empañen el acontecimiento estelar, como conflictos gremiales o incidentes callejeros.
En este sentido, fuentes oficiales le restaron importancia a una advertencia de Gran Bretaña para sus ciudadanos que visiten estas latitudes en las próximas semanas, sobre la posibilidad de que se produzcan atentados terroristas en ocasión del G-20: "No es algo relevante, se trata de un mensaje de rutina", dijeron.
El Gobierno está trabajando para satisfacer los reclamos del sector más dialoguista de la CGT, incluyendo lógicamente el bono de fines de año, pero también una cláusula vinculada con despidos que formaría parte de ese extraño Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que el Presidente debería firmar a pedido de la central obrera para motorizar el pago de los $5.000.
Extraño porque el Poder Ejecutivo debería "obligar" al sector privado a afrontar ese plus salarial.
El ala más dura de la CGT, liderada por el moyanismo, ya advirtió que por más que el ex triunvirato deje sin efecto un paro nacional, planea movilizarse antes de la Cumbre de Líderes del Grupo de los 20 (G-20) para manifestarse en contra del ajuste y de las políticas económicas del macrismo.
Consideran, además, que ese bono de $5.000 es insuficiente.

Crece el mal humor social
En Balcarce 50 también están tratando de apaciguar el humor social antes de fines de año, sabiendo lógicamente que diciembre suele convertirse en un mes "caliente" en épocas de crisis en la Argentina y que Macri, montado ya en la campaña de 2019, necesita transitar por un cierre de 2018 lo más armónico posible.
Éste diciembre será el último de la gestión que encabeza el ex jefe de Gobierno porteño antes de que la carrera electoral adquiera impulso definitivo.
En ese contexto, no debería pasar inadvertido el dato de que la inflación anual en 2018 podría alcanzar la friolera de 47,5%: una monstruosidad para un país comandado por un dirigente político que en su momento presumía asegurando que era "sencillo" bajar el costo de vida en la Argentina.
Una vez que se confirme el bono -el Gobierno y la CGT dan por hecho que así será- es probable que se produzcan cambios en el Gabinete nacional, ya que el secretario de Trabajo, Jorge Triaca, podría abandonar su puesto.
Triaca quedó relegado a un papel harto secundario en el Ministerio que preside Sica y tendría prácticamente la decisión tomada de dar un paso al costado y asumir, en todo caso, un cargo diplomático si la Casa Rosada se lo ofreciera, según ventilaron fuentes cercanas al funcionario.
Desde las últimas modificaciones introducidas en el Gabinete, Sica adquirió mayor poder al convertirse en el encargado de lidiar ya no con una ni con dos, sino con tres grandes corporaciones, como lo son la industria, el campo y la CGT.

Incertidumbre en torno a Vidal
La gobernadora bonaerense y dirigente estrella de Cambiemos, María Eugenia Vidal, también mantuvo un perfil alto en los últimos días, lanzando medidas para beneficiar a pequeñas y medianas empresas, enviando su proyecto de Presupuesto 2019 a la Legislatura provincial y disparando dardos envenenados, una vez más, contra el kirchnerismo.
Vidal acusó al gobierno anterior de haber financiado campañas electorales con dinero sucio proveniente del narcotráfico. Pero, además, la gobernadora de la principal provincia argentina sostuvo que aún no resolvió su candidatura con vistas a los comicios de 2019. Sí aseguró que no tiene planeado competir por la Presidencia de la Nación.
Sería insólito que Vidal no se postulara para una reelección en Buenos Aires, aunque según deslizaron fuentes de Cambiemos, existe una mínima posibilidad de que sea candidata a Jefa de Estado el año que viene.
Vidal, mientras tanto, insiste en reclamar a la Nación unos 19.000 millones de pesos adicionales por el Fondo del Conurbano para 2019 y así poder compensar los efectos de la inflación, en momentos en los que el Gobierno intensifica la "rosca" en el Congreso en busca de que el Senado apruebe el proyecto de Presupuesto 2019 que ya logró el visto bueno de Diputados.
El próximo miércoles 14 sería el día clave en la Cámara alta, donde se espera que se produzcan nuevos cruces entre Miguel Pichetto y el formoseño José Mayans, quien ha mostrado recientemente un juego propio de perfil alto con el que logró alterar al jefe del bloque peronista.
Finalmente, el Partido Justicialista (PJ) que conduce José Luis Gioja se subió definitivamente al "tren fantasma" con la incorporación orgánica de Hugo Moyano, Héctor Daer y Felipe Solá, entre otros, mientras el kirchnerismo terminó la semana celebrando que el juez Sebastián Casanello dictara "falta de mérito" de Cristina Kirchner en una causa por presunto lavado de dinero, conocida como la "ruta del dinero K".

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