SENSIBLE PÉRDIDA

Enorme pesar por la muerte de Alberto Marisi

Fue un importante comerciante en el área de la alimentación y presidente del Club A. Rivadavia durante varios períodos.

A los 81 años murió el domingo pasado en la ciudad de Mendoza el empresario Alberto Antonio Marisi, una figura muy representativa del deporte juninense de décadas pasadas, en virtud de su cargo como presidente del Club Atlético Rivadavia y activo colaborador en diferentes instituciones ligadas a la población local.
Un hombre culto, un dirigente capaz, un trabajador incansable y un gran amigo. Así lo recordarán los socios y simpatizantes albicelestes y la comunidad en su conjunto, tras una trayectoria de muchísimos años en diferentes quehaceres, los cuales dejó implícita su capacidad de acción y razonamiento.
Desde muy joven, Marisi supo transformarse en un comerciante activo y meticuloso, dedicado fundamentalmente al rubro de la alimentación, en sus distintas franjas. En ese sentido, cimentó un gran prestigio, en virtud de su eficiencia, labo​​​​​​​riosidad y responsabilidad. A raíz de ello, importantes firmas, la mayoría de prestigio nacional, confiaron en él.
Al margen del desenvolvimiento laboral, su romance con el club y los colores lo llevaron a la presidencia de su entrañable Rivadavia, luego de fatigar en los extractos más pequeños, siempre con la consigna irrenunciable de colaborar donde hiciera falta. Estuvo en el máximo cargo durante un lapso prolongado, en varios ejercicios. Durante la gestión que encabezó, las obras no se detuvieron y la entidad siguió creciendo, en tiempos de escasos apoyos y contribuciones, más allá de sus socios y allegados. Hoy, gracias a aquel aporte y del esfuerzo de los actuales dirigentes, la institución luce como una de las más importantes de Junín y la región.
En una de las fiestas aniversarios de la familia rivadaviense, hizo un repaso de todos los que hicieron grande a Rivadavia, tanto en el fútbol como en su esencia misma dentro de la sociedad, rescatando del olvido a prestigiosas figuras y pidiendo perdón por la omisión de nombres. En ese tren, mencionó a Héctor Parapuño, Carlos Gamazo, Juan Guzmán, Sebastián Salvo, Aroldo Granados, Oscar Di Rocco, Héctor Pergolini, Rómulo Lucaroni, Héctor Fregosi y Cándido Summa, entre otros.
Alberto estaba casado con Marta Beatriz Elizalde y era padre de dos hijos, Marcelo y María Paula. Tanto ellos como los amigos y el resto de sus familiares lo despiden por estas horas con profunda congoja.
Sus restos serán sepultados hoy en el Cementerio Central de Junín.

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