Cada vez se resuelven más cuestiones a través de grupos de WhatsApp
VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL CHAT

Cada vez se resuelven más cuestiones a través de grupos de WhatsApp

Las facilidades de comunicación que ofrece lleva a que las madres y padres del colegio, los vecinos de edificio y compañeros de clase en la facultad elijan intercambiar información, armar votaciones y tomar decisiones por esta vía.

El grupo de vecinos de edificio, el de “mamis” (o “papis”) y el de ex compañeros de colegio figuran entre los que suelen traer más dolores de cabeza por los malos entendidos que se generan o a causa de “la intensidad” de algunos participantes.
Nunca falta el -o la- que manda al grupo mensajes que son para uno, el que se equivoca de chat, el que comenta permanentemente cuestiones sin importancia, los que mandan cadenas, y claro, los que siempre se sienten obligados a responder.
Aunque no hay duda de que los grupos simplifican innumerable cantidad de situaciones, muchas otras se complejizan, acaso a causa del mismo motivo: la facilidad para mandar mensajes a un grupo de personas (en cualquier momento y desde cualquier lugar) puede llevar a que algunas tareas de coordinación se resuelvan rápidamente o que se dilaten hasta la eternidad por detalles que no logran acordarse.
Todo dependerá de las características personales de los integrantes, del tiempo libre disponible y de las ganas de chatear.
Laura Jurkowski, psicóloga y fundadora del centro de tratamiento de adicciones a Internet “Reconectarse”, plantea que en WhatsApp aparecen las mismas reacciones o se despiertan las emociones que también se dan en las relaciones cara a cara, solo que se presentan con las características propias del marco virtual.

En el caso de WhatsApp, por ejemplo, “pasa a veces que la forma en que el receptor interpreta un mensaje difiere de la entonación que le quiso poner el que lo escribió” y ahí se generan malentendidos.
Cuando se forman grupos en este servicio de mensajería, en algunos casos se da una suerte de “dependencia por ver cuál es la reacción de otro miembro a partir del comentario que uno hace, o hasta también aparecen celos y competencia”, amplió Jurkowski.
La especialista remarcó que son emociones “propias de los grupos sociales en general”, y consideró que se da tanto entre jóvenes como en adultos.
En este sentido, aclaró que lo que hacen los “soportes tecnológicos es multiplicar”, ya que los mensajes virtuales facilitan que los diálogos se den más seguido y lleguen a más personas, al tener al alcance de la mano un celular.
Sofía Belén Verdiglione (22) estudia licenciatura de artes escénicas y es una defensora de los grupos de whatsapp. De hecho, administra 20.
“Muchos son de facultades, porque pasé por tres carreras y en todas inicié grupos de whatsapp porque me parece que están buenos para conocer gente, hacerse de nuevos amigos, pasarse apuntes o datos”, dice.
Además del grupo de la facultad, también tiene uno de Hockey, otro de amigas de la vida, ex compañeros de colegio, familia materna, familia paterna y mejores amigas.

“No está bueno centrarse siempre en un mismo círculo. Me parece que es mejor tener varios grupos de gente para hablar de distintas cosas”, dice Sofía, y agrega: “además son muy distintos unos de otros. El de Hockey, por ejemplo, es interesante porque tiene códigos propios”.
La posibilidad de pasar información, como horarios o qué dijo la entrenadora u otras cuestiones que hacen a la organización, figura entre las principales ventajas que Sofía encuentra en los grupos.
“Aunque no creo que tenga ninguna desventaja, sí creo que algunos hacen un mal uso, por ejemplo cuando se ponen a hablar de una persona que no forma parte del grupo, porque además alguien puede hacer captura de pantalla y uno queda escrachado”, dice.
Para Sofía, una de las claves es tener el whatsapp silenciado. “De todos modos voy chequeando a lo largo del día y respondo cuando puedo. Como sé que en algunos grupos siempre hablan de los mismos temas, sólo leo lo último que dijeron; en otros, en cambio, leo todos los mensajes acumulados, aunque sean 20”.
Vanina Alarcón tiene dos hijos y cuatro grupos de “mamis”. “Los oficiales”, que están integrados por todas las mamás del curso y el “alternativo”, que reúne a las mamás que mejor se llevan. Reconoce que se suele usar para hacer lobby en las votaciones.
Vanina confiesa que algunas mamás son “muy participativas” y pueden ponerse insistentes con los mensajes, pero para ella lo más molesto es cuando se arma teléfono descompuesto.

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