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ESCRITORES LOCALES

Entre la pasión de escribir y la necesidad de llegar a los lectores

Autores de nuestra ciudad hablan de la difícil tarea que supone publicar y difundir sus obras pero también del orgullo de participar en la Feria del Libro de Junín, que arranca el próximo martes, con una variada gama de actividades culturales. Pasen y lean.

Escribir es tal vez una de las actividades más gratificantes que existen y, contrariamente a lo que pueda parecer, lejos está de ser una profesión redituable en lo económico, salvo que uno pertenezca a la elite de intelectuales reconocidos o que se dedique a narrar historias taquilleras, de esas que salen de modelos y temáticas preestablecidas -que prometen éxito tal vez más inmediato- pero que lejos están de ser historias genuinas.
Seguramente esa sea la diferencia entre un verdadero escritor, que apela desde su interior al corazón del lector y aquel que busca reconocimiento masivo, apelando especialmente a su bolsillo.
Por suerte, nuestra ciudad está plagada de autores verdaderos. Y cinco de ellos cuentan a Democracia de qué se trata esa necesidad imperiosa de escribir como un modo de expresión, casi como un medio de vida, y de esa otra necesidad que es llegar a la gente y ser leídos.

Creación y alcance

El proceso de escritura, coinciden muchos, es el mejor de los momentos para un escritor. Es mágico, es natural, es necesario y se disfruta con un placer poco comparable a otros placeres.
“Uno escribe porque es una pasión, porque se expresa de esa manera, es decir, escribiendo”, asegura Beatriz Amutio, a punto de presentar su quinta novela, titulada “De dónde vienen las tormentas”.
“Es la quinta novela más dos cuentos anteriores”, aclara.
“Es parte de una saga que proviene casi te diré de mi primer libro, Buenos Aires al Pacífico”, afirma la autora.
“Escribir, hacer el libro, es lo más lindo de todo para un escritor. Todo lo que viene después al intentar publicar es lo más fatigoso. Porque eso de guardar en un cajón lo que escribimos no es lo que queremos. Aunque haya solo un lector que nos lea eso justifica todo. Uno escribe para el otro” asegura.
“En el interior somos una voz que la metrópolis desconoce totalmente. Yo creo que es muy difícil entrar en Buenos Aires, en los concursos, es muy difícil. Ni siquiera te responden. Eso sí es un esfuerzo que no te reditúa”.
Mientras Beatriz denomina la escritura como una pasión, Marta Alacua, autora local, lo llama don.
“Es eso que te mueve a escribir, que podés guardarlo para vos o pensar que tal vez más adelante alguien te encuentre y te lea y lo que es mejor, le sirva. Es un don, a veces yo me sorprendo de mi misma”, destaca, antes de presentar su primer libro “Levántate y anda”.
“Cuando te sentás a escribir siempre pensás a qué público te vas a dirigir. Mi libro está hecho con reflexiones espirituales”.
Porque es cierto que cada obra estará impregnada de la experiencia de su autor, que es desde donde escribe, como es el caso de Alacua.
“Soy catequista desde hace veinte años en la cárcel, con mi marido y es un ámbito en que uno está en contacto con la miseria humana. Los internos son cada vez más jóvenes”, relata. “Uno busca levantarlos, darles esperanzas y así surge el libro que busca humildemente analizar al hombre, ver que metas tiene, que busca y descubrir por qué no se puede ser feliz”.
Para el escritor José Alberto Calcagni, “escribir ayuda a sacar todo eso que tenemos adentro”.
En la Feria local presentará sus dos obras, una de cuentos, “Poemino, el hombre que volaba” y otra de frases y aforismos “Trepar por la escala invertida”.
“El de cuentos, en principio pensé hacerlo ilustrado pero después se fueron agregando cuentos más extensos. El otro es un libro de frases y aforismos, porque me gusta mucho escribir ese tipo de cosas y lo vengo haciendo desde hace mucho tiempo”.
“Tengo doce libros publicados pero solo tres salieron de la imprenta”, confiesa Calcagni.”Los otros salieron de mi impresora. Es decir yo los imprimí y en algunos hasta hice las tapas. En otros casos después de imprimirlos, un librero me los terminó. Digamos que no he tenido grandes problemas en cuanto a edición. Después, con la colocación sí”, asegura y por último reafirma, “uno escribe muchas veces para regalar. De los doce libros recuerdo haber vendido nueve”.
Héctor Grillo también presenta su libro en la Feria del Libro local.
“Mi libro se llama Haiku, es un poema de origen japonés, el más chico del mundo, está muy emparentado con mis libros anteriores como Tanka, de métrica similar”.
Más allá del placer por la escritura, que considera una pasión, ni más ni menos, Grillo comparte con algunos de sus colegas escritores la problemática de publicar en nuestra ciudad.
“El gran problema de los escritores es la post-escritura”, asegura. “Dependerá de si querés tu libro para guardártelo y regalárselo a tus conocidos o si querés que llegue a más personas. Esto último es donde se complica, como todo lo que es artesanal en nuestro país. Se te traban mil puertas, gastás mucho de tu bolsillo para terminar regalando y todos sabemos que es así, salvo que consigas algún subsidio y que no te exijan nada a cambio”.
Rody Moirón publicó en 2011 su primera novela. En los próximos días presenta “Que tango hay que contar” en la feria local.
“Es un libro de cuentos y relatos basados en letras de tangos. La idea que tuve fue tomar letras de tango conocidas y crear una historia que pueda haber sido el origen de esa letra”, explica sobre su obra.
Para Moirón, “escribir en Junín es para los amigos. Esos que quizás te compren el libro por compromiso, otros ni siquiera lo lean. Aunque en mi caso no me puedo quejar de mis amigos. El tema es que cuando uno manda sus escritos a una editorial espera una respuesta, que tengan al menos la consideración de responderte, pero nadie lo hace. Y someterse a la crítica es muy valiente”, asegura.
En cuanto a los momentos de inspiración, Rody Moirón asegura que “escribo todo el día, porque voy por la calle y voy pensando cosas que después escribo”.
Algo similar le sucede a Héctor Grillo buscando métrica en cada cosa que ve.
Es que de eso se trata escribir. De no poder evitar aquello que fluye y nace desde el interior.

El fin principal

Podemos coincidir en que el verdadero autor es el que busca reconocimiento pero lejos de la fama.
“Cuánto significa para una persona que alguien te lea y te diga lo “leí y me gustó, por esto o aquello. Es lo único que reconforta”, dice Beatriz Amutio.
“Que te llamen por teléfono”, agrega Héctor Grillo, “y te digan que les gusta o cuando te detallan tal o cual página y sabés que lo leyó. Creo que eso no tiene precio”, asegura.
“Uno quiere más que nada que su libro llegue. Que circule. Yo quiero que mi libro lo conozcan, que le sirva a alguien, que lo enriquezca. Que les de esperanza. Eso me pasó a mí con un librito pequeño, de oferta, que hace mucho encontré y me acompaña hasta hoy. Y me encantaría decirle a su autor gracias. Creo que uno se sienta a escribir para eso”, dice Marta Alacua.

Feria del Libro

La posibilidad de presentar en su propia ciudad sus producciones, es algo que les causa mucho orgullo y en eso coinciden todos y cada uno de estos escritores locales.
Beatriz Amutio asegura que “la feria es el ámbito propicio, es el lugar para estar”, remarca en consonancia con su colega Héctor Grillo. Y qué mejor que lo sea en la propia ciudad.
Para Alacua “es una oportunidad única, es la manera de acercar a la gente lo que uno hace. Estoy muy agradecida de poder participar”.
Moirón rescata que “es una oportunidad de mostrar lo que uno hace y da cierta prensa, que siempre ayuda”.
“En la feria hay siempre gente que conocemos pero muchas veces hay gente nueva que se muestra interesada y eso es bueno”, dice Calcagni.
Por eso, a toda esa gente nueva, a esa que está por llegar, vale decirle que quedan todos invitados a descubrir a estos autores pero también a los tantos otros que en la próxima feria abrirán sus puertas para dejarnos entrar. Solo hace falta estar dispuesto a escuchar lo que tienen para decir, a través de sus historias, claro.

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