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UNA SANA COSTUMBRE

“El señor de los anillos”: 60 años después

Esta semana se cumplieron seis décadas desde que se publicó por primera vez el libro que da inicio a la saga fantástica de J.R.R. Tolkien, piedra angular del género en los años siguientes. Un repaso por su universo único y fantástico.

Hobbits, elfos, orcos, enanos, reyes y guerreros: la epopeya fantástica de “El Señor de los Anillos” es actualmente más popular que hace 60 años, cuando el escritor británico John Ronald Reuel Tolkien publicó su primera entrega, un 29 de julio de 1954.
El autor, profesor de inglés en la universidad de Oxford, escribió allí tanto “El Señor de los Anillos” como su precuela, “El Hobbit”. En ese universo, Tolkien se encargó de narrar la épica lucha por la posesión del célebre Anillo Único.
Varias generaciones han visto en esta trilogía el máximo exponente de las fábulas que reflejan las confrontaciones entre el bien y el mal. En su construcción de todo un universo fantástico, imaginado y sin embargo tan vivo, la “obra tolkiana” se ha convertido sin duda en punto de referencia para la moderna ficción de aventuras.
“Tolkien empleó varios años en ‘El Señor de los Anillos’ porque era un perfeccionista y reformulaba una y otra vez determinados pasajes”, explica Daniele Lucas, guía del tour por las zonas de la casa de estudios relativas a la obra. “Cuando por fin terminó el libro, fue un gran éxito”.
La novela debe su popularidad en gran medida al movimiento hippie de fines de los 60. Dicha comunidad adoró el libro, afirma Lucas. “Fumaban marihuana, al igual que los hobbits disfrutaban metiendo en sus pipas cualquier hierba. También gustaban mucho los elfos; lo fantástico siempre ha fascinado”.
En su famosa trilogía, Tolkien creó personajes fantásticos y lugares imaginarios, un mundo de detalles históricos, naturales, geográficos, culturales y, por encima de todo, lingüísticos, en el que sus personajes viven un sinfín de aventuras en su lucha contra las fuerzas del mal.
El autor se interesó por el lenguaje desde temprana edad, sobre todo por las lenguas del norte de Europa.
De ahí surgió uno de sus hobbies: inventar idiomas. Su principal interés profesional fue el estudio de la lengua anglosajona y su relación con otros idiomas del mismo origen.
Las aventuras en la Tierra Media, hay que decir, componen el grueso de la obra de Tolkien, reflejada en ‘El Señor de los Anillos‘, ‘El Hobbit‘, el ‘Silmarillion‘ y la pequeña colección de curiosos poemas ‘Las Aventuras de Tom Bombadil‘.
A esto hay que añadir trece volúmenes publicados por su hijo y que recogen, como el mismo Silmarillion, los trabajos inconclusos del escritor: cientos de relatos sobre los personajes de su mundo, distintas versiones de sus historias y estudios sobre la creación de su monumental obra.
Durante más de medio siglo, las obras de J. R. R. Tolkien han ejercido un profundo impacto sobre varias generaciones de lectores. Frodo Bolson y La Comunidad del Anillo transmiten, para muchos, un noble mensaje: aquel que indica que hasta las personas más insignificantes pueden cambiar el rumbo del mundo. Y también, claro, que la amistad y el valor individual sobreviven incluso ante las fuerzas de la oscuridad.
Elfos, dragones y espíritus ya eran populares desde fines del siglo XIX, y no sólo en la literatura inglesa. Tolkien se inspiró en esas historias para crear su obra, pero los hobbits, al decir de los estudiosos, son una invención exclusivamente suya. Es más, en alguna ocasión, él mismo dijo que era lo más parecido a un hobbit. 

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