VIDA SANA

El entrenamiento invisible del deportista

El rendimiento del deportista está directamente relacionado a una correcta planificación y a la disciplina con que se la sigue, pero hay otro entrenamiento: el invisible, que ayuda a que el rendimiento mejore.
El entrenamiento invisible está constituido por dos elementos: una alimentación saludable (adaptada a las necesidades de cada deportista) y una hidratación adecuada.
Esto acompañado de evaluaciones periódicas de la salud del deportista, hacen que el rendimiento sea además de óptimo, seguro para el individuo. El plan de alimentación debe ser individual y adecuado a cada deportista.
Deberá tener en cuenta sus actividades diarias, tipo y cantidad de entrenamiento, tipo de deporte que realiza y su composición corporal -calculada a través de un estudio de mediciones corporales denominada antropometría- e introducirá las modificaciones nutricionales necesarias para mejorar la composición corporal y que de esta forma sea adecuada al deporte que realice.
La nutricionista Carina Peretti, especialista en deportologia del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), explicó que la antropometría consiste en la toma “de 23 a 25 mediciones corporales (pliegues grasos, perímetros musculares, diámetros óseos, peso, talla parada y sentada) para el cálculo de diferentes parámetros como: masa corporal, masa muscular, masa esquelética, masa visceral, masa residual, reserva calórica, reserva proteica y somatotipo (tipo físico o corporal del deportista)”.
“Estos valores se comparan a posteriori con valores de deportistas de elite de cada deporte y sirve para conocer cuáles son los cambios necesarios a introducir para mejorar el rendimiento deportivo, calcular el rango de peso objetivo y en base a eso elaborar el plan alimentario adecuado”, remarcó Peretti.
Sin embargo, la nutricionista destacó que “como concepto general es muy importante incorporar diariamente todos los grupos alimentarios en su medida justa: lácteos, carnes y huevos, vegetales y frutas, cereales y legumbres, azúcares y dulces, grasas (a través de aceites vegetales sin cocción) y alimentos funcionales y cardioprotectores”.
El segundo componente del entrenamiento invisible, la hidratación, también debe indicarse en forma individual a cada deportista. Porque una hidratación inadecuada constituye la principal causa de fatiga y menor rendimiento deportivo (ver tips para una recuperación luego de una hora de entrenamiento).
El cardiólogo especialista en medicina del deporte del ICBA, Oscar Mendoza, enfatizó sobre la necesidad de que todo deportista debe consultar con un equipo interdisciplinario de evaluación deportiva para realizar su evaluación de salud con especial hincapié en la valoración cardiológica, deportológica y nutricional.
El especialista señaló que deberían hacerse una evaluación y qué estudios contempla una evaluación cardiovascular todas aquellas personas sanas o con algún grado de enfermedad cardíaca que:
• Desean iniciar una actividad física
• Realizan actividad física regular y quieren mejorar su rendimiento
• Sean deportistas en etapa de preparación pre-participativa o los que se hallan en competencia y necesitan realizar modificaciones en sus planes de entrenamiento de acuerdo a su nivel de intensidad o complejidad
¿Qué incluye una evaluación cardiovascular?
• Evaluación de factores de riesgo (entrevista con un cardiólogo)
• Examen físico cardiológico
• Estudios de laboratorio
• Electrocardiograma y otros según el caso: eco-doppler cardíaco y de vasos de cuello, holter, etc.
A partir de una evaluación de la salud del deportista se podrá mejorar la forma de realizar actividad física, disminuyendo el riesgo y aumentando la eficacia, concluyó el cardiólogo. 

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