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SEXO Y ADOLESCENCIA

Sexting: cada vez más preadolescentes suben a Internet sus fotografías sexis

A modo de imitación de modelos, ya es furor entre las chicas de 11 y 14 años.

Ana Laura estaba cerca de cumplir 15 años pero sus padres casi la dejan sin festejo. Todo comenzó cuando la madre vio por Facebook que su hija -la mayor de tres hermanas- había subido fotos de ella con ropa suelta y poses provocativas, al estilo femme fatale. Las fotos estaban sacadas en su pieza y con su celular, todas frente al espejo. Pero duraron poco en la red social. Luego de un reto furioso y la amenaza paterna de suspender la tan esperada fiesta de 15, Ana Laura prometió con la voz llorosa y aniñada que nunca más subiría ese tipo de imágenes al mundo virtual.
La historia ocurrió a una familia de nuestra ciudad y es síntoma de una moda creciente entre las preadolescentes de aquí y de varias partes del mundo: la de sacarse fotos en poses sugerentes para después difundirlas a través de las redes sociales, sitios web o el chat.

Todo un boom

El llamado “sexting”, que es la unión en voz inglesa de sexo y texting, abarca a chicas de entre 11 y 14 años, y varios expertos vinculan su auge al temprano despertar sexual que atraviesan los jóvenes en la actualidad.
Desde ReConectarse, por ejemplo, un centro especializado en la problemática de Internet, sus autoridades aseguran que los chicos viven actualmente “un despertar prematuro y en un ambiente virtual”, lejos de la época de los típicos “malones” y bailes donde antes se producían los primeros acercamientos entre los chicos.
De cualquier manera, quienes analizan el tema ven en su expansión una ausencia notable de adultos responsables. “Las chicas del sexting -dice el escritor Sergio Sinay-, más que desnudas están huérfanas”.
El crecimiento de esta tendencia viene de la mano de las nuevas tecnologías. Nadie duda en que es un fenómeno que ocurre entre los límites del mundo virtual: el envío de contenidos eróticos (fotos o videos generados por los propios chicos) a otras personas se hace mediante teléfonos móviles, correo electrónico, redes sociales o webcam con chat incluido. Si bien el tema tiene alcance mundial y ha venido creciendo en los últimos años en países como Estados Unidos, el fenómeno gana cada vez más adeptos entre los chicos de nuestro país.
Según la consultora Ignis, de hecho, de los casi diez millones de usuarios de redes sociales y blogs, la mitad son adolescentes de entre 12 y 18 años, de los cuales el 90% posee un teléfono celular o tiene acceso a él.

Datos inquietantes


Pero el dato que más inquieta es que el 36% de esos chicos y chicas reconoce haber subido a Internet o enviado por teléfono fotos propias en poses provocativas.
En la Argentina son varios los sitios web que recogen las fotos que los adolescentes (mayoritariamente son mujeres) se toman y envían con seudónimos, y con ellas arman fotogalerías que son visitadas a diario por miles de usuarios.
Pero hoy día, señalan los expertos, las poses provocativas de los jóvenes son también visibles en redes sociales como Facebook. El tema es observado con preocupación en la ONG Missing Children Argentina, cuyas autoridades señalaron que “en los últimos tres años son cada vez más frecuentes las llamadas de padres preocupados con ese tipo de consultas. Este fenómeno se comenzó a ver con el avance de internet y con el gran acceso que tienen los chicos a las nuevas tecnologías”.
De cualquier manera, quienes analizan el tema ven en su expansión una ausencia notable de adultos responsables.
Para la psicóloga Liliana Garritano, el exhibicionismo de los adolescentes es, como toda señal, “una tendencia que nos viene a decir algo. Estamos atravesando una época en la que todo lo íntimo se expone y el mundo privado parece haber desaparecido. Parte del problema surge de la irresponsabilidad de los mayores, y a eso hay que agregarle un contexto donde las nuevas tecnologías hacen cada día más borrosos los límites entre lo público y lo privado. Hoy cualquier chica puede mostrar su cuarto al mundo. Cualquiera puede hacer de su computadora una ventana para que espíe el mundo. Pero ojo: las redes sociales no son culpables de nada. Tenemos que analizar los efectos de la tecnología más que castigarla”.
El envío de contenidos eróticos a millones de personas se hace mediante celulares, correo electrónico, redes sociales o webcam con chat.
En EE.UU., donde el tema también es analizado por distintos medios y especialistas, el investigador David Huffaker’s, de la Universidad de Georgetown, estudió el enfoque social de Internet y se especializó en el uso que le dan los adolescentes. Después de revisar 70 blogs de chicos de entre 13 y 19, detalló que buena parte de ellos redacta un “post” de 2 mil palabras. Dijo además que ellos dan más detalles sobre la localidad donde viven y usan más emociones que ellas; y la mayoría habla sobre su vida diaria e íntima, un fenómeno que atribuye al cambio que del espacio privado hizo la web. El experto concluyó que los chicos necesitan contención, intentan conectarse con otros y muestran o cuentan cosas que antes los adolescentes guardaban bajo siete llaves. Sin haber leído las conclusiones de Huffaker’s ni saber siquiera nada de él, los padres de Ana Laura dieron marcha atrás con la idea de suspender el cumpleaños de quince pero se pusieron firmes con la decisión de cerrarle por el momento su cuenta de Facebook. “Después de ver las fotos -cuenta su madre-, hablamos con ella y le revisamos el perfil. Cuando vimos que hablaba con algunos desconocidos, le borramos su usuario pero tratamos de explicarle por qué. Queremos que entienda los riesgos de lo que hizo. Castigar sin que ella tome conciencia no sirve de nada, porque lo más probable es que el día de mañana repita el error”. 

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