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SALUD

Síndrome del quemado o “burn-out”

Ya lo padecen uno de cada tres profesionales. Es una mezcla de estrés y desgaste físico y psíquico. Afecta principalmente a médicos y docentes. Un equipo de psiquiatras argentinos está impulsando un proyecto para que la OMS lo reconozca como enfermedad. Hablan especialistas juninenses.

El agotamiento excesivo, el desgano, los problemas en el sueño y el bajo rendimiento laboral son algunos de los signos que evidencian un mal de nuestros tiempos y que afecta sobre todo a personas que trabajan con personas individualmente o grupos humanos.
El llamado burn-out (por su denominación en inglés) o síndrome del quemado se traduce en una mezcla de estrés que incluye el desgaste psíquico y físico. Los médicos y los docentes son los más afectados.
Debido a ello, un equipo de psiquiatras argentinos impulsa un proyecto para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo reconozca como enfermedad laboral.

Síntomas

Si bien en un principio suele confundirse con un simple estrés, el síndrome del quemado incluye algunos otros signos que permite diferenciarlo y por ende marcar la necesidad de acudir a la ayuda de un profesional.
En este sentido, la psicóloga juninense Micaela Lopez explica que “este síndrome es esencialmente una respuesta al estrés laboral y se da sobre todo en empleos o profesiones que implican un servicio, donde el trabajador se encuentra en contacto directo con la persona a la que se lo presta, como por ejemplo médicos, enfermeras, docentes, personas que se dedican al cuidado de ancianos”.
Al principio pueden manifestarse problemas de sueño, trastornos digestivos o incluso de índole sexual, que suelen relativizarse para seguir adelante con la rutina hasta que comienzan a sumarse nuevos signos que acrecientan las dificultades para continuar y sobre todo modifican negativamente el rendimiento laboral.
“Algunos otros síntomas”, advierte la profesional, “son la crisis de ansiedad y angustia, cansancio, dificultades en la capacidad de atención y concentración, baja autoestima, sensación de agotamiento, desórdenes alimentarios. Algo que por supuesto genera una disminución en el rendimiento laboral ya que la persona que padece este síndrome se siente desbordado por su trabajo, siente que ya no puede satisfacer las demandas emocionales de los otros”.

“Enfermedad laboral”

El burn-out se ha vuelto un grave problema de salud pública aunque no se lo atienda como tal, pues es un drama para el trabajador que lo padece y para aquellos a quienes presta su servicio.
En efecto, hay estudios que certifican que este síndrome trae como consecuencia profesionales con bajo rendimiento laboral, y en consecuencia, menos eficientes.
Así, Claudio Ricasoli, director del Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Abraham Piñeyro” de Junín, sostiene que “es una enfermedad que ha crecido con el paso del tiempo, han aumentado mucho los casos y por ende se pretende, entre otras cosas, que las guardias médicas no excedan las 12 horas”.
Y el médico agrega: “Es determinante para el profesional, para los pacientes y para evitar los riesgos que puede provocar un mal desempeño a causa de este trastorno”.
Para el profesional, el síndrome del quemado es “definitivamente un tema de salud pública, tal es así que desde el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires se han estipulado para 2012 guardias de 12 horas, en lugar de las de 24”.
Desde el gremio docente de SUTEBA, si titular, Miguel García, entiende que “debería ser considerada enfermedad laboral, ya que toda la sintomatología es recurrente en los docentes, cuando hacen a su trabajo con cursos numerosos que requieren un esfuerzo muy grande para contener esa demanda. A su vez, envueltos en los problemas sociales que acarrea el alumno de hoy, involucrándose muchas veces con cuestiones de alumnos golpeados, abusados. Parte de este estrés emocional que se genera cuando no encuentran un camino para la solución”.

Reconocimiento “jurídico”

El equipo de psiquiatras que presentó la propuesta ante la OMS, considera que la valoración en el campo médico beneficiaría el reconocimiento jurídico ya que de ser contemplado por la Ley de riesgos del trabajo podrían estipularse indemnizaciones para casos que desemboquen en una incapacidad transitoria o permanente. Esto sin dudas significará que tanto las empresas como el sistema de salud deban responsabilizarse por la salud de los trabajadores.

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