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Leandro Despouy.
POLÍTICA

Murió el dirigente radical Leandro Despouy, un cruzado contra la corrupción

Tenía 72 años, fue diplomático y dirigió durante 14 años la Auditoría General de la Nación, donde lideró investigaciones que comprometieron a funcionarios del último gobierno kirchnerista

Leandro Despouy, quien murió ayer, tenía 72 años y una extensa carrera política en las filas del radicalismo, con 14 años de un desempeño destacado al frente de la Auditoría General de la Nación (AGN), sobre todo en el último gobierno kirchnerista, desde donde se llevaron adelante investigaciones que dieron lugar a denuncias contra funcionarios clave como en los casos de la tragedia ferroviaria de Once, el desvío de fondos en Aerolíneas Argentinas, el programa Fútbol para Todos y la compra irregular de trenes.
Este puntano de carácter afable comenzó a militar en el radicalismo desde muy joven y por amenazas de la Triple A tuvo que exiliarse en Francia, desde donde regresó cuando fue convocado por Raúl Alfonsín cuando llegó a la presidencia de la Nación, en 1983, para trabajar en la Cancillería como director general de Derechos Humanos con rango de embajador extraordinario y plenipotenciario.
En 1987, en las Naciones Unidas, presidió la Primera Conferencia Internacional de Estados Parte en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes y la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías. Luego fue relator para la ONU en temas de justicia, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y en 2016 fue elegido para integrar el área de derechos humanos de la Comisión de Control de Ficheros de Interpol.
Su tarea más destacada se registró al frente de la Auditoría General de la Nación, organismo autónomo que controla las cuentas públicas y que, según la Constitución, debe ser presidido por la fuerza de la oposición con mayor presencia legislativa. Allí estuvo entre 2002 y 2016, período en el que las tareas de control de la gestión alcanzó mayor visibilidad, y tensiones políticas, sobre todo durante los gobiernos kirchneristas.
Su tarea en la AGN fue objeto de permanentes intentos del kirchnerismo por desplazarlo de su cargo. Los informes de la Auditoría dejaron al descubierto graves irregularidades en diversas áreas del Estado, aunque se hizo más conocida la investigación que se hizo de las serias deficiencias en el sistema ferroviario que terminaron con la llamada tragedia de Once, en 2012, donde hubo 51 muertos y casi 800 heridos.
Tuvo una intensa actividad docente, fue autor de libros y artículos periodísticos, y en 2016 recibió la mención especial de los Premios Konex a las Humanidades Argentinas.

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