Controles oftalmológicos

Desde la Sociedad Argentina de Oftalmología infantil recomiendan realizar controles oftalmológicos en el recién nacido, a los 12 meses, a los tres años y a los cinco años.
Según destacó Materazzo, “los primeros años de vida representan el periodo crítico de desarrollo visual, de tal forma que una imagen deficiente unilateral o bilateral durante este período, producirá una ambliopía (ojo vago) que será irreversible”.
En niños recién nacidos sin factores de riesgo se realiza el fondo de ojos entre el nacimiento y el tercer mes de vida.
“El fondo de ojos es fundamental para descartar patología congénita que impida el desarrollo normal de la visión y permitir tratar a tiempo para un mejor pronóstico visual”, explica.
En recién nacidos prematuros con edad gestacional menor a 32 semanas y/o menos de 2500 kilogramos de peso al nacer, que hayan requerido oxígeno o presenten algún factor de riesgo el fondo de ojos se debe realizar entre el nacimiento y su egreso hospitalario.
A los 12 meses, según la profesional, “es fundamental descartar patología prevalente como estrabismo y ambliopía entre otros”.
La ambliopía u ojo perezoso es la mala visión de uno o ambos ojos, debido a una falla en el desarrollo visual en los primeros años de vida.
“Ello amerita una terapia de estimulación y solo puede ser corregida antes de los siete años de edad. Si no se trata a tiempo suele ser irreversible y es la causa más común de discapacidad visual en la niñez: la padecen entre 2 y 3 de cada 100 niños”.
Las causas de ambliopía son los vicios de refracción (miopía, hipermetropía, astigmatismo), el estrabismo (ojos desviados), y la opacidad de los medios transparentes del ojo (catarata congénita, opacidades de la córnea).
“En el examen que se realiza a los 3 años de edad, se debe tomar la agudeza visual de los niños con cartillas de optotipos infantiles de lejos y cerca”, explicó Materazzo.
Los problemas oculares más frecuentes son: miopía, la dificultad para ver de lejos (en general el niño tiende a acercar los objetos y arrugar los ojos para ver); hipermetropía, puede producir dolor de cabeza y agotamiento con las actividades escolares. También puede producir estrabismo y ambliopía; y astigmatismo,
producido por una irregularidad en la forma de la córnea, que en grados altos produce disminución de la visión lejana y cercana.
Según indica Materazzo “a los cinco años, el examen ocular y la detección precoz de alteraciones visuales son cruciales para que los niños tengan un mejor desempeño escolar y puedan desenvolverse socialmente en forma adecuada”.
Un examen completo incluye la determinación de la agudeza visual cercana y lejana, tanto de cada ojo por separado como binocularmente, visión de colores, alineación ocular, movimientos oculares.
En caso de detectarse alguna alteración en estas evaluaciones, podría ser necesaria la realización de estudios específicos de alta complejidad.

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