Los estudiantes de Francia, Méjico y Brasil dialogaron con Democracia sobre su llegada y las actividades que realizarán en la Unnoba, en el marco del programa de intercambio.
Los estudiantes de Francia, Méjico y Brasil dialogaron con Democracia sobre su llegada y las actividades que realizarán en la Unnoba, en el marco del programa de intercambio.
VIVIR EN JUNÍN

Estudiantes extranjeros de la Unnoba cuentan el comienzo de su experiencia en Junín

Tienen entre 18 y 23 años y eligieron Argentina entre las opciones de las convocatorias disponibles para avanzar en sus estudios. Son once jóvenes que llegaron a la Unnoba a cumplir un semestre en la institución, dentro del programa de intercambio.

Llegaron hace poco pero ya se instalaron en la ciudad y buscan acostumbrarse a su ritmo, bastante diferente al de sus ciudades de origen.
Son once estudiantes que llegaron a la Unnoba a cumplir un semestre en la institución, dentro del programa de intercambio.
Lucas, Guilherme y Cassia son de Brasil; Antonin, Emmanuel, Gregorio, Martin y Simon, son de Francia; Carlos, de Colombia y Bibiana y Jessica, de Méjico.
Tienen entre 18 y 23 años y eligieron Argentina entre las opciones de las convocatorias disponibles para avanzar en sus estudios.
Aparte de ellos, cabe destacar que otros siete estudiantes mejicanos cursan su intercambio en la sede de la universidad, en Pergamino.

Estudiar fuera de Brasil
Con 21 años, Lucas es estudiante de Informática y en su país cursaba analista de sistemas.
Cuando supo que en su facultad se ofrecía la posibilidad de realizar estudios fuera del país, no dudó en inscribirse.
“Yo quería estudiar fuera de Brasil. Me gustaba mucho la idea y me inscribí. No esperaba ganar pero estoy feliz. Es una experiencia hermosa y convivo con cinco franceses”, le contó a Democracia sobre sus compañeros.
Además destacó el trato en la universidad y aseguró que “las clases son muy buenas”.
Guilherme también estudia Informática y es de Brasil.

A sus 18 años aseguró: “Siempre quise tener una experiencia internacional porque estuve toda mi vida en Brasil. La universidad abrió la convocatoria y pude ganar”.
Para Guilherme, la oportunidad le permitirá avanzar en su español.
“Me gustó mucho porque el portugués es mi única lengua y yo estudio otras pero nunca he tenido una conversación y ahora estoy practicando en español. Es interesante conocer otras culturas, otros tipos de clases.
Es muy importante para mi vida personal y profesional”, aseguró.
Cassia es brasilera, tiene 19 años y estudia Relaciones Internacionales, algo que en Junín ampliará con la carrera de abogacía.
“Es un sueño para nosotros los estudiantes de Relaciones Internacionales tener la chance de conocer otras culturas. Es muy bueno para mi curriculum porque quiero seguir carrera académica. Me gusta mucho escribir y ahora puedo escribir sobre Argentina. Este año podré hacer muchos artículos”, contó.

Aprendizajes y nueva cultura
Antonin es francés y tiene 21 años. Al igual que Lucas y Guilherme cursa la carrera de Informática.
“Elegí Argentina porque me gusta América Latina y estar acá me permite mejorar mi español porque pienso que es el segundo idioma del mundo y me parece muy importante”.
Emmanuel es otro de los jóvenes oriundos de Francia que llegó a Junín a cursar en la Unnoba.
Tiene 21 años y estudia Ingeniería mecánica e industrial.

“En septiembre estuve en Buenos Aires y Mendoza. Estuve en los Juegos Olímpicos de la Juventud”, contó a Democracia y agregó: “Me gustó volver a Argentina, Junín es el centro de America Latina, el mejor lugar para visitar otras ciudades”.
Gregorio y Martin también son estudiantes franceses que conforman el grupo de 11 jóvenes de intercambio
“En Francia estoy en la escuela de Ingeniería mecánica y de electricidad”, contó Gregorio, de 22 años.

“Elegí Argentina porque me gustaría mejorar y practicar mi español. Tenía opciones de Brasil, Argentina y España. En Brasil no iba a poder hablar español y la cultura en España es cercana a la de Francia entonces prefería Argentina que es muy diferente”, explicó.
“Me gusta Junín porque es una ciudad chiquita pero con mucha gente y un lindo centro y cosas que hacer”, dijo.
Martin estudia Ingeniería Mecánica y tiene 22 años.
“Me gusta conocer nuevas culturas y la gente es simpática. Es todo muy distinto a Francia”, contó y aseguró que le encantaría viajar y conocer lugares.

Nuevas experiencias
Jessica tiene 23 años y es de Méjico y cursará materias de la Licenciatura en Administración.
“En mi país estudio Ingeniería en Gestión Empresarial. Aquí voy a tratar de completar mis materias con un poco de Ingenieria Industrial y de la Licenciatura en Administración para poder revalidar esas materias”.
Jessica tenía como opción, además de Argentina, Brasil y Colombia.
“Elegí Argentina porque desde hace tiempo quería venir”, contó.

Como estudiante de Ingeniería Ambiental en Méjico, Bibiana se sumó a la cursada de Ingeniería Industrial, Mecánica y Agronomía.
“Tengo una beca del Instituto Politécnico Nacional y estaba en mis planes hacer un intercambio. Me interesó Argentina por su cultura, sus bellos lugares y sobre todo porque quería tener una experiencia enriquecedora con mis compañeros y obtener nuevas experiencias”, contó a Democracia.

Junín, la ciudad de la siesta
Algo que impactó a los recién llegados estudiantes es el ritmo de la ciudad y sus “cortes” luego del mediodía, cuando parece que Junín duerme la siesta.
Bibiana aseguró: “Es muy diferente a mi ciudad. En ciudad de Méjico somos 8.9 millones de personas, aquí es pequeño y lo de la siesta es algo que nos impactó mucho”.

La joven explicó: “No estamos acostumbrados a que no hubiera gente en la calle. Nosotros comemos a las 15 y aquí no hay restaurantes abiertos. Pero tenemos que adaptarnos. La gente de Junín es muy hermosa y hemos recibido muy buen trato”.
Jessica también destacó la situación con los horarios “Estamos acostumbrados a todas nuestras comidas y nuestros horarios así que eso nos sorprendió. Llegamos y parecía una ciudad fantasma, en la calle no había nadie”, contó con gracia aunque aclaró: “Pero es una ciudad tranquila, no es tan acelerada y disfrutas de eso también”.
Por su parte, Guilherme, que vive en San Pablo, la capital económica de Brasil con un inmenso movimiento de gente, destacó la tranquilidad y el gusto por la ciudad.
“Me gustan mucho las ciudades del interior. Puedo hacer más cosas, no necesito el bus, la gente es muy amable. Y mis compañeros muy buenos”, aseguró.

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