Le pagó a un preso para que mate  a su marido y sus hijas la delataron
LE DIERON PERPETUA

Le pagó a un preso para que mate a su marido y sus hijas la delataron

Contaron cómo la mujer buscó borrar huellas. La víctima y su pareja profesaban una religión en la que están mal vistas las separaciones.

Una mujer que pagó para que un preso con salidas transitorias asesinara a su pareja, fue condenada a prisión perpetua. Los jueces del Tribunal Penal de Oberá le impusieron la misma pena al sicario.
Claudia Rosa Pereyra Da Costa (44) y Lovis Ferreyra (36) ni se inmutaron al escuchar el veredicto. Ninguno de los hijos de la mujer asistió a la audiencia judicial en la que se escucharon los alegatos y finalmente el fallo que sepultó el flojo intento de defensa que horas antes había intentado la imputada.
Fue un intento desesperado por zafar de una condena que veía venir desde el miércoles, cuando dos de sus hijas y un yerno contaron cómo la mujer buscó borrar huellas y pidió que guardaran el revólver con el que fue asesinada su pareja, Angel Altísimo, en la noche del 22 de junio de 2013 en la zona rural de El Soberbio.
En su alegato, la fiscal Estela Salguero sostuvo que la víctima y su pareja profesaban una religión en la que están mal vistas las separaciones. Era una relación cruzada por los celos y peleas constantes, tal como reconocieron los familiares.
Pereyra Da Costa reconoció que llegó a la cárcel de Oberá para visitar a un hermano de religión que estaba privado de su libertad. Allí se relacionó con otros detenidos a los que habría ofrecido asesinar a su marido a cambio de dinero.
Para consumar el hecho, la mujer sustrajo los ahorros familiares y también el revólver Amadeo Rossi calibre 38 que Altísimo guardaba en la vivienda.
Pero no fue todo. En la noche del crimen se habría encargado de controlar a los perros para que el sicario pudiera concretar el homicidio.
Durante el juicio oral y público, las dos hijas mayores de la pareja contaron cómo su madre intentó convencerlas que Ángel fue atacado a balazos durante un intento de robo.
Una de las hijas relató que “ella me ordenó limpiar el lugar donde le dispararon a mi padre y ocultar el arma porque tenía la huellas de todos. Me dijo que todos íbamos a terminar presos”.
Antes de ser trasladada a la Unidad Penal donde cumplirá la condena, Pereyra Da Rosa dijo “no sé quién mató a mi marido”. Y mostró intenciones de retomar el vínculo con sus hijos, algo poco probable. “Díganle que las amo, doy mi vida por ellas. Quiero estar cerca de mi familia y ver a mis niños más chicos”, agregó.

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