El amplio e imponente hall de la sede del Club Social deslumbra en su estilo de arquitectura española bien conservada.
El amplio e imponente hall de la sede del Club Social deslumbra en su estilo de arquitectura española bien conservada.
SECRETOS A VIVA VOZ

Los pasajes del Quijote impregnan de historia la sede del Club Social

La arquitectura del edificio destaca por su estilo español y aún conserva muchas bellas piezas originales que datan de su fundación. Las mayólicas, especialmente traídas de Sevilla conjugan las peripecias del Ingenioso Hidalgo de Cervantes.

Declarada parte del Patrimonio Cultural de la ciudad, la sede del Club Social, ubicada en Rivadavia 103 guarda mucho del encanto que trajo su fundación a pesar del paso del tiempo.
La obra de construcción se le adjudicó a un reconocido arquitecto de Capital Federal, quien importó de Sevilla, España, las bellísimas mayólicas que hoy forman parte de su estructura con una particularidad poco vista en la ciudad: la representación de pasajes del Quijote de la Mancha que acompaña la arquitectura de estilo español.
“Las cerámicas sevillanas del Quijote de la Mancha vinieron por barco entre 1926 y comienzos del 1927, en esa época ya estaba el material en Buenos Aires proveniente de España”, explicó el reconocido escritor Roberto Cánepa Leiva.

Entre ellas distingue la escalera de la sede que es propiamente de mármol italiano y compone una mezcla de estilos.
“El mobiliario de madera primitivo era español”, explicó Cánepa Leiva, “el esterillado era una belleza, con cuero repujado y también motivos del Quijote de la Mancha. Creo que hay tres o cuatro sillones originales nada más en el hall”.
A qué se debió la elección del Quijote para la decoración y ambientación del Club que en un principio lo componían cien familias de la ciudad, según el escritor, “fue el criterio del arquitecto que estuvo a cargo de la obra”.

La armadura es otro objeto que llama la atención en el hall de entrada pero Cánepa Leiva asegura que es una copia.
“Fue traída por el presidente Azpelicueta junto a un arcón donde anteriormente se guardaba la ropa. El arcón desapareció y a la armadura la arrojaron del piso alto y hubo que recomponerla porque nadie la quería”.
Elegir el Quijote de la Mancha, para el escritor “fue un homenaje a lo que significó aquello, como motivo de distracción o de gracia”.
“Los herrajes de la sede son españoles, las arañas, aún hay mucha cosa genuina”, destaca Cánepa Leiva sobre las reminiscencias que aún guarda el edificio y que invitan a un recorrido por aquellos años, con solo atravesar su puerta principal.

Una institución centenaria, con una rica historia
El 26 de marzo próximo, el Club Social de Junín –cuya sede funciona en el pintoresco edificio situado en Rivadavia y Remedios de Escalada de San Martín, cumplirá 129 años de vida institucional, acompañando el desarrollo y el crecimiento de la ciudad.
Fue fundado el 26 de marzo de 1889 por un grupo de vecinos de Junín para organizar encuentros sociales como tertulias, charlas, juegos, entre otras cosas. Su primera sede fue en las instalaciones del Distrito Militar.

Aquella primera comisión directiva estaba compuesta por Manuel P. López, presidente; Vicente Gandini, vicepresidente; Carlos Henestrosa, secretario; Julio Miravalles, tesorero y los vocales Esteban Cichero, Francisco Sosa, Francisco Otero y Andrómico Villafañe.
Hoy es una institución pujante y, a la vez, tradicional, que tuvo tres grandes hitos de la vida institucional del club. El primero, la fundación; el segundo, la compra, en 1925, del edificio que ocupa la sede actual; y el tercero, la adquisición del predio donde está asentado el anexo, en avenida de Circunvalación y Mitre.

Consta en los documentos del club que para comprar la sede social se tomó un préstamo en el Banco Provincia y se adjudicó la obra de construcción a un reconocido arquitecto de Capital Federal, quien importó de Sevilla, España, las bellísimas mayólicas que hoy forman parte de su estructura.
La arquitectura del edificio, de estilo español, fue reconocida incluso por el Concejo Deliberante de Junín, que lo declaró patrimonio histórico.

Destacable es también el espacioso anexo, que fue remodelado y modernizado para hacerlo más funcional a los tiempos que corren.
El club ofrece, entre tantas cosas, un servicio importante al deporte, al poner en marcha las escuelas deportivas, para el aprendizaje de jockey, fútbol, rugby, natación, gimnasia deportiva y rítmica, y colonia de vacaciones.

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