Francisco, el otro Borges

Francisco Borges nació en Montevideo, Uruguay, en 1835. Se unió al Ejército Grande y combatió en la batalla de Caseros. En 1857 fue uno de los jefes de artillería en una campaña contra los indígenas, dirigida por Bartolomé Mitre, que terminó en un desastre militar. Permaneció en la frontera contra los indios del sur, al mando de fuerzas de caballería.
Luchó en las batallas de Cepeda y Pavón, y luego en la Guerra del Paraguay. Fue jefe de parte de la frontera sur, derrotando a Calfucurá en la batalla de San Carlos.
Al perder las elecciones presidenciales de 1874 ante Nicolás Avellaneda, Mitre planeó una revolución para derrocarlo. En ese momento el presidente era Sarmiento, y la idea fue esperar a que asumiera Avellaneda para derrocarlo.
Borges, que era comandante militar de Junín, adhirió a los golpistas con la condición de que las acciones no fuesen contra Sarmiento, a quien consideraba legítimo presidente. Pero alertado sobre los planes de Mitre, el gobierno nacional ordenó a los jefes supuestamente rebeldes que entregaran sus tropas a los leales. Dadas las circunstancias, la revolución se adelantó.
Sin embargo, Borges respetó su planteo original de no alzarse contra Sarmiento y cumplió la orden de entregar su regimiento al coronel Julio Campos, sin oponer resistencia. Sólo se unió a los revolucionarios cuando Avellaneda asumió la presidencia.
Esta actitud lo ubicó en un lugar muy incómodo: sus compañeros de revolución lo despreciaban por haber entregado a su regimiento, mientras que el gobierno lo consideraba un rebelde. Finalmente fue puesto al mando de una fuerza de caballería sin experiencia ni instrucción, participando en la batalla de La Verde a las órdenes de Mitre.
En ese combate, ocurrido el 26 de noviembre de 1874 cerca de 9 de Julio, los 900 soldados bien entrenados de las fuerzas leales de José Inocencio Arias derrotaron a los 4.500 revolucionarios de Mitre.
Cuando la batalla ya estaba perdida, Borges se separó de sus hombres y atacó de frente contra la línea de tiradores de Arias, resultando herido de gravedad. Murió allí mismo, tras unas horas de agonía. Algunos sostienen que se hizo matar debido a la incomprensión de los dos bandos sobre su gesto de negarse a rebelarse antes de tiempo.
En Junín, una calle que nace en Arias al 400 y recorre los barrios El Picaflor, Pueblo Nuevo, Belgrano y San Cayetano, lleva el nombre “Coronel Francisco Borges”.

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