Rifó su camioneta para salvarle la vida a su mujer y el ganador se la devolvió

La emocionante historia ocurrió en Córdoba. Vendió lo único que tenía para poder operar a su esposa enferma y un alma solidaria lo ayudó.

A veces, en los momentos más difíciles de la vida, se viven las alegrías más grandes. Eso le pasó a dos desconocidos cordobeses, que sin quererlo ni buscarlo, forjaron la historia que está conmoviendo al país.

José Luis “Kuisky” Arregui estaba desocupado y creía que nada peor podía pasarle. Sin embargo, la vida lo golpeó dos veces cuando su mujer fue diagnosticada con un cáncer de estómago avanzado, que requería de una cirugía urgente. La difícil situación económica que su familia atravesaba le volvía imposible costear la operación que, según lo que los médicos le habían indicado, costaría 90 mil pesos.

A pesar de ello, quiso dar todo para salvar la vida de su mujer y, junto con sus hijos, decidió poner a la venta el único bien que tenían: una camioneta. Aunque recibieron algunas ofertas, ninguno de los compradores estaba dispuesto a pagar la suma que necesitaban y por eso pensaron hacer algo aún mejor: rifarla. En el barrio, puerta a puerta, y con ayuda de amigos y familiares, lograron vender el talonario completo.

A raíz de esta iniciativa pudieron pagar la operación de la esposa de José Luis y salvarla de la muerte. Pero, así como la vida dio dos cachetazos iniciales, devolvió dos caricias. A la buena noticia de la recuperación de su mujer, José Luis le sumó la alegría de poder quedarse con su camioneta debido a que el ganador de la rifa se la devolvió.

"Es shockeante, todos estamos muy contentos. Lo de Carlos nos dejó sin palabras. Fue muy fuerte todo, ya que no pensábamos esa respuesta de su parte", contó Santiago Suárez, hijastro de José Luis, sobre la reacción del ganador. "Anoche nos dieron el parte médico y la biopsia dio que mi mamá está muy bien", compartió aliviado.

Por su parte, el ganador del premio, dio su versión de los hechos: "Yo compré el número y lo guardé en la oficina de mi depósito. El sábado me manda Bety, mi clienta, un mensaje diciendo que gané la camioneta. Lo tomé por sorpresa, nada más. No fue una alegría grande porque yo sabía por lo que estaba pasando esta gente", contó Boasso al medio local Tele Red.

"El martes por la tarde, cuando voy al negocio, Kuisky vino y me agradeció por la colaboración. Y yo le digo: 'Bueno, pero yo no me voy a llevar la camioneta. Te la dejo porque vos la necesitás para trabajar, para mantenerte, para mantener a tu familia, para lo que necesites. Así que yo la camioneta no la necesito. Ahí me abrazó, se largó a llorar, nos largamos a llorar todos: hasta Bety, los clientes de Bety, nosotros dos, todos", cerró emocionado.

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