Advierten sobre una planta común que es tóxica para los niños

Advierten sobre una planta común que es tóxica para los niños

La Dieffenbachia, conocida popularmente como caña de mudo o caña muda, tiene múltiples y atractivas variedades, además de resistencia a condiciones de cultivo en interiores.

La Dieffenbachia es una planta famosa por sus hojas grandes y vistozas que muchos argentinos tienen en sus hogares para decorar.

Sin embargo, pocos saben los riesgos que corren los niños pequeños que podrían llevársela a la boca. El nombre popular de la Dieffenbachia -caña de mudo o caña muda- refleja el efecto que produce morderla o comerla: una gran irritación en las mucosas que puede generar problemas para hablar.

Esta planta tiene en sus tejidos abundantes cristales de oxalato de calcio en forma de agujas que también le sirve como protección contra los herbívoros. Al morderla, pueden desencadenarse edemas serios, con sensación de ahogo y problemas en la deglución.

Se sospecha que, además de los cristales, la Dieffenbachia tiene sustancias tóxicas que posiblemente fueron utilizadas por indígenas amazónicos como veneno, junto con el curare.

El masticado e ingestión provoca generalmente sólo molestias muy leves pero el contacto con su goma en ojos o sangre puede provocar problemas cardíacos. En mascotas y niños, el contacto con la dieffenbachia (generalmente al haber sido masticada) puede causar una serie de síntomas molestos, incluyendo leve irritación de garganta, babeo leve, e inflamación localizada.

En caso de tocar su goma se deben lavar las manos o la cara con abundante agua. En la mayoría de los casos, los síntomas son moderados, y pueden tratarse con éxito utilizando analgésicos, antihistamínicos,6 o carbón activado. Generalmente no se recomienda inducir el vómito o realizar lavados gástricos, exceptuando algunos casos.

Otras plantas peligrosas

Otros vegetalesque también tienen cristales de oxalato de calcio, pero en menor cantidad que en la caña muda, son las Aráceas, las del género Philodendron, y hasta el mismísimo potus (Scindapsus aureus).

Hace unos años en el Hospital de Niños "Ricardo Gutiérrez" de Buenos Aires debieron sacar los ejemplares de laurel de adorno o adelfa (Nerium oleander) que crecían en su predio, porque algunos chicos (inclusive adultos) se intoxicaron jugando con sus flores y hojas mientras esperaban a ser atendidos.

Aunque las intoxicaciones y otras afecciones provocadas por plantas son sólo un pequeño porcentaje de la generalidad, puede ser que estén subdiagnosticadas. A veces, las reacciones no son inmediatas, hay casos en que tardan varias horas en manifestarse -inclusive días- y entonces es difícil relacionar el efecto con la causa.

Además, las plantas ornamentales no suelen identificarse como algo peligroso y si se lo hace, hay que saber bastante de botánica (como el nombre científico) como para ayudar al médico en el diagnóstico. Los más expuestos son los bebés que, hasta un poco más del año, reconocen el mundo con la boca y los chicos de hasta 4 o 5 años.

Lo tranquilizador es que, en la gran mayoría de los casos, las intoxicaciones producen sólo un susto -más o menos grande según la cantidad ingerida en relación con el peso del chico- y generalmente sólo traen problemas digestivos. Los casos fatales son muy escasos porque, en general, las plantas venenosas no tienen un gusto agradable, son amargas.

Sin embargo, en 2016 un menor de 5 años que jugaba dentro de su casa en Ecuador ingirió parte de esta planta fue trasladado a un hospital, donde murió por intoxicación con oxalato de calcio.

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