Lesiones de la vida tecnológica
UN MAL DE ÉPOCA

Lesiones de la vida tecnológica

Problemas cervicales, lesiones de muñecas, dolores en el pulgar, ojos enrojecidos y una miopía que se cobra víctimas jóvenes son algunas de las consecuencias de las nuevas tecnologías.

Hay algo que no muchos saben pero unos cuantos sufren a diario: los teléfonos inteligentes, las tablets, los reproductores de música y el uso excesivo de computadoras no sólo vinieron a modificar el modo en el que nos vinculamos y trabajamos, sino también la manera drástica en la que esos dispositivos dejan sus consecuencias sobre el cuerpo. Si bien es cierto que las nuevas tecnologías permiten ganar tiempo, estar conectados y tener una vida más cómoda y entretenida, también lo es que pueden afectar la salud si se los utiliza con una mala postura corporal o, más de una vez, cuando ciertas partes del cuerpo están sobreexigidas. ¿Ejemplos? Acaso sólo baste con mirar a nuestro alrededor.
No existen estadísticas certeras sobre el tema porque en los centros de salud no queda registrado el motivo de un dolor cervical, una tendinitis o el despertar de una miopía. Pero lo confirman distintos médicos y hasta los incluyen en una nueva categoría de dolencias: lesiones de la vida tecnológica.
Creciente y variado, el problema radica como se dijo en el uso excesivo que muchos hacen de dispositivos como tablets, celulares y videojuegos, los cuales -cada uno a su manera- incrementaron la cantidad de pacientes con patologías originadas por las posturas que adopta el cuerpo o el esfuerzo que hace la vista.
Según el Colegio de Kinesiólogos de la provincia de Buenos Aires (Cokiba), de un tiempo a esta parte se incrementaron incluso las consultas por dolencias conocidas como “cuello de Whatsapp” o “cuello de texto y pulgar atascado”, que surgen del sobreuso de estos artefactos.

“Más del 40% de las consultas de nuestros pacientes están relacionadas con el uso de la tecnología, tanto en el ámbito laboral como en el hogar, y es común entre los más jóvenes la presencia de dolencias relacionadas con el uso de smartphones, tabletas o videojuegos”, se apunta desde la entidad.
Los kinesiólogos explican que los pacientes llegan al consultorio con fuertes dolores de espaldas, cuello, hombros y muñecas que claramente se relacionan con el uso constante de los aparatos tecnológicos.
Otro de los males de época son los ojos rojos frente al monitor, algo cada día más común porque un alto porcentaje de la población tiene astigmatismos bajos.
“Las cuestiones ambientales en el caso de los chicos que tienen miopía son fundamentales y tienen mayor incidencia que las genéticas”, explica el oculista Bernardo María Salvio, quien a la hora de señalar algunas de esas causas ambientales no duda en apuntar contra la menor permanencia de los niños al aire libre. “El tiempo de exposición a la luz natural en edad de crecimiento -asegura-, es tan determinante como el uso muchas veces desmedido de dispositivos móviles con pantallas pequeñas”.
Para David García, especialista en ergonomía -la disciplina que toma en cuenta las posturas en relación a los objetos de nuestro entorno-, el uso de la tecnología “también influye en incrementar la falta de actividad física y eso agrava los problemas, porque la principal epidemia de la era moderna es el sedentarismo”.
Las complicaciones más comunes, cuenta el profesional, “son las de la columna alta o columna cervical, lo que se denomina hoy ‘el cuello Whatsapp’ o ‘cuello de texto’, que es la postura de adelantamiento de la cabeza para escribir mensajes y así imprimir una presión antinatural al cuello y a la columna vertebral”.
También menciona “las tendinopatías de la mano (dolor en la cara externa de la muñeca) y de los dedos pulgares que producen dolores agudos, generan inmovilidad y pérdida de fuerza”. Ante esto, García recomienda “establecer un tiempo moderado de exposición a estos elementos, ya que la postura para mandar un mensaje de texto por Whatsapp no es peligrosa pero nos termina lesionando si la adoptamos todo el tiempo”.

Síndrome de época
Sensación de calor, cosquilleo, entumecimiento e incluso calambres en los dedos al punto de sentir la necesidad imperiosa de sacudir la mano para aliviar un hormigueo insoportable. Estas podrían ser las primeras manifestaciones del llamado síndrome del túnel carpiano, otro de los males que los especialistas atribuyen a los tiempos tecnológicos.
Por lo general, se apunta, los síntomas se manifiestan inicialmente durante la noche -en una o ambas manos- y con el paso del tiempo comienzan a sentirse durante el día. En algunos casos ya no puede distinguirse el frío y el calor a través del tacto e incluso puede sentirse dificultad para realizar tareas delicadas con la mano. En los casos crónicos, se asegura, los músculos de la base del pulgar pueden debilitarse o atrofiarse.
Esta dolencia, cuyo riesgo de padecerla es tres veces mayor en mujeres que hombres y que es muy infrecuente en niños y adolescentes, ocurre por la compresión del nervio llamado “mediano” que se extiende desde el brazo a la mano y controla la sensibilidad de los dedos excepto el meñique, y la acción de algunos músculos de la mano que permiten mover el pulgar. Estar todo el día cliqueando un mouse es motivo suficiente para ganarse este dolor.
Si bien no se puede generalizar a cualquier dolor en la mano como síndrome de túnel carpiano, esta afección es la neuropatía por compresión más común. Se origina a partir de una combinación de factores como predisposición congénita (túnel carpiano angosto), traumatismos o lesiones en la muñeca que causan hinchazón (entorsis, fracturas), trastornos hormonales (hiperactividad de la glándula pituitaria, hipotiroidismo), artritis reumatoide, estrés laboral, uso repetido de herramientas manuales de vibración, retención de líquido durante el embarazo o la menopausia, o el desarrollo de un quiste o de un tumor en el túnel carpiano, entre otras causas.

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