¿Por qué llora mi bebé?
NIÑEZ

¿Por qué llora mi bebé?

La mayoría de los lactantes sanos lloran una media de tres o cuatro horas diarias.

Una de las situaciones más difíciles a las que se tienen que enfrentar los padres es al llanto de su hijo. Las noches sin dormir y las idas y venidas al cuarto del pequeño, sin saber qué le pasa realmente, puede convertirse en algo muy frustrante para los adultos, especialmente si son padres primerizos.
Cuando el niño acaba de ser alimentado, no tiene fiebre y aun tomándolo en brazos, no cesan sus llantos, ¿qué podemos hacer? Para todos los padres y madres que se sienten perdidos cada vez que su hijo llora, aquí van algunas razones por las que lo hace y cómo reaccionar ante ello.

Causas del llanto
El llanto es la única forma que tiene el bebé de comunicarse con los padres. Por eso es tan importante atenderlo cuando pide atención. La mayoría de los lactantes sanos lloran una media de tres o cuatro horas diarias. Las causas de que llore pueden ser muy diversas, pero las principales son: hambre, quiere mimos o necesita que le cambien el pañal.
Pero el verdadero quebradero de cabeza surge cuando, a pesar de satisfacer todas estas carencias, el niño sigue llorando. Ante esto, debemos tener en cuenta otros motivos que también pueden provocar el llanto del niño:
Temperatura adecuada: es importante que el bebé se encuentre en la cuna a una temperatura en la que no tenga ni demasiado frío ni demasiado calor. Una forma de poder comprobar su estado es tocándole el estómago, ya que es una zona que no suele estar siempre más fría que el resto del cuerpo, como los pies y las manos.
Entorno tranquilo, muchas veces el bebé llora porque no se siente a gusto donde se encuentra. Esto puede ser porque haya mucho ruido alrededor, por las luces o porque se encuentren muchas personas en la habitación y esto le resulte molesto. Para acallarlo debes llevarlo a otro lugar más tranquilo, donde no lleguen los ruidos, y acunarlo hasta que se duerma.
Algo le está molestando: los bebés son muy sensibles a cualquier objeto. Un pequeño detalle, como puede ser un pliegue en la ropa o la pinza del cordón, les puede provocar cierto malestar y hacerles sentir incómodos, por lo que no podrán dormir. ”Nunca es mala idea desnudar completamente al bebé para comprobar que no haya un pliegue de ropa o alguna cosa pequeña que le pueda estar molestando, o comprobar que no haya un pelo enredado en alguno de los dedos y observar, en el caso de los niños, que los testículos tengan un aspecto normal”, aconseja Javier Macías, especialista en pediatría.
Cólico de lactante, consiste en un llanto incontrolable del niño y sin razón aparente. Este caso es más complicado, y requiere de mayor atención por parte de los padres: pueden tomarlo en brazos, acunarlo, darle de comer para ver si tiene hambre, etc.
“Cuando el llanto se debe a alguna enfermedad es muy raro que no se acompañe de algún otro síntoma: vómitos, diarrea, fiebre, dificultad respiratoria, somnolencia, rechazo prolongado de las tomas, palidez cutánea”, señala Macías, quien también recomienda acudir a la consulta médica en caso de que el bebé tenga un llanto débil y apagado.
Aunque cada niño tiene su propio patrón de llanto, y le puede durar más o menos tiempo, a partir de las tres o cuatro semanas de vida, los padres ya son capaces de detectar la razón exacta por la que el crío está llorando. En cuanto a la afirmación que se lee sobre que las niñas lloran más que los niños, Macías opina lo contrario, ya que “los comportamientos de los recién nacidos de ambos sexos son muy similares”.

Cómo reaccionar
La mayoría de expertos recomiendan que los padres mantengan la calma a la hora de serenar al niño. Es muy importante que se muestren tranquilos cuando se acerquen a él y, sobre todo, cuando lo tomen en brazos. Los bebés son capaces de detectar el nivel de estrés o nerviosismo de los adultos, y esto les provoca malestar e incluso que lloren más.
“Es necesario tener mucha paciencia y tranquilidad, para que el bebé sienta que se le ofrece protección con una actitud relajada, comunicativa y con confianza”, apunta Macías. Tener paciencia al atender al crío es clave para que éste se sienta seguro y protegido en los brazos de sus padres. Por eso es tan importante transmitir sensación de estabilidad.
Existen estudios que afirman que lo que se debe hacer cuando un bebé llora es no acudir a él para que se calme solo, es una forma de ‘adiestrarlo’. Sin embargo, no todos los especialistas están de acuerdo con esta práctica, ya que un niño que llora está reclamando atención y cuidados y es esto precisamente lo que los adultos deben proporcionarle. No es una manera de malcriarlo, sino que “es positivo que sepa que hay alguien que está disponible para ayudarlo cuando lo necesita. Atender con rapidez no quiere decir hacerlo con urgencia”, tal y como recomienda Macías.

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