Cáncer de Mama: la primera consulta y el rol del acompañante
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Cáncer de Mama: la primera consulta y el rol del acompañante

Nervios, ansiedad, miedo… Todas son reacciones comunes al momento de afrontar la primera entrevista con el profesional médico cuando hablamos de cáncer.Cuál es el rol del acompañante y cómo puede facilitar o dificultar el proceso.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la mujer. En Argentina, según los datos más recientes del Ministerio de Salud, se detectan entre 15 mil y 20 mil nuevos casos por año, afectando principalmente a mujeres de entre 45 y 70 años de edad. No obstante, detectado a tiempo, es un tipo de cáncer que presenta un elevado nivel de curación.
Cuando hablamos de cáncer, la primera consulta con el profesional médico se encuentra enmarcada en reacciones comunes que envuelven al paciente como la ansiedad, los nervios o el miedo. Suele ocurrir que en la búsqueda de seguridad para dar el puntapié inicial, la paciente acuda a este encuentro acompañada por una amiga o familiar cercano, encontrando en ellos un marco de contención.
"En la primera consulta, se sabe implícitamente que ese día empieza una nueva rutina en la vida de una paciente. Se trata de un espacio donde el paciente sabe que algo no anda bien y se expone a un ambiente donde prevalece el peso de la palabra cáncer. De allí, devienen todos los atributos sentimentales posibles como son el miedo, las dudas, la ansiedad, la desesperación, la bronca, entre otros. Cada paciente va pasando por los estados anímicos propios del momento: quizás para alguien sea un shock difícil de entender y se pregunta 'por qué a mi' y para otro sea una prueba de superación que la vida le está presentando", explica la Dra. Ana Paula Giannoni, (MP 64090), médica clínica de Clínica Centro
Si bien ante este tipo de situaciones el marco de contención siempre resulta positivo, el acompañante puede tener implicancias en el primer contacto paciente/médico, obteniendo un rol que facilite o dificulte la comunicación.
"La primera consulta es un momento tan personal, tan propio; que quizás se necesite tener un equipo al lado batallando el temor", sostiene la Dra. Giannoni y agrega: "Podría decirse que la característica de un buen acompañante sea la calidez, la comprensión, la buena escucha y el optimismo. Claro que para todo lo antedicho, debemos tener en cuenta que al acompañante también le genera sus propios temores, dudas y tristezas oficiando como ayudante del paciente".
Para la Dra. Giannoni, no hay un patrón de personalidad ideal para acompañar a una paciente en este proceso. Al contrario, "sí puede decirse que algunos rasgos son contraproducentes y desmotivacionales, como por ejemplo, expresar enojo, cuestionar los días de cansancio o de llanto, bloquear todo sentimiento de la persona que está luchando con la incertidumbre y trata de hacer su mayor esfuerzo".
Salvo estos casos excepcionales, la presencia del acompañante (como así también la contención del entorno familiar y de los seres queridos) es de gran importancia paraayudar a superar el miedo y la inseguridad que comporta esta enfermedad como tantas otras.

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