Cómo afecta la crisis económicas a la salud
PSICOLOGÍA

Cómo afecta la crisis económicas a la salud

Aumenta la ansiedad de las personas y se potencia el malestar, que surge con los primeros signos de incertidumbre. El estrés y los ataques de pánico son los principales motivos de consulta. Cuándo ir al médico.

Los casos de ansiedad van en aumento debido al ritmo vertiginoso que se vive en los últimos tiempos. Pero la incertidumbre económica incrementa las consultas tanto de quienes ya padecen este síntoma como de los que no.
Los movimientos significativos en la economía diaria, según indican los especialistas, pueden generar casos de depresión, tristeza, problemáticas sexuales y preocupación excesiva que impiden el normal funcionamiento de la rutina cotidiana y lleva a la consulta con un especialista para evitar complicaciones.
También se incrementan los casos en que los pacientes se acercan a un especialista por trastornos de ansiedad, cuadros de estrés y ataques de pánico.
Según la Gabriela Martínez Castro (Matrícula 18.627), psicóloga y directora del Centro de Estudio Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA), las más afectadas son aquellas personas que tienen una predisposición a padecer este tipo de trastornos, aunque también es posible que “gente que no la tiene desarrolle probablemente un cuadro de estrés importante, porque lamentablemente nadie escapa a este tipo de factores donde la economía sostiene los hogares”.
Por su parte, la doctora en psicología Mónica Cruppi (MN 6.988) y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) explicó que la incertidumbre de no saber qué pasará en relación a lo económico suele generar en algunas personas angustia, ansiedad, temor y depresión en diferentes grados. “En ocasiones, el temor se convierte en patológico, al punto de paralizar a la persona que lo sufre. En algunas personas el miedo al futuro es tan grande que excede la capacidad de manejarlo”, señaló.
Y agregó: “El miedo va de la mano de la angustia y la ansiedad. Hay un montón de sensaciones corporales asociadas, como sudoración, irritación o taquicardia, hipertensión e hipotensión arterial, malestares gástricos, cefaleas, diarreas, que canalizan esa tensión en el cuerpo. A nivel psíquico, insomnio, angustia, depresión, miedo, ataque de pánico. La angustia y la ansiedad bajan las defensas psíquicas y físicas y la persona se enferma. Muchas veces las pérdidas económicas llevan al alcoholismo u otras adicciones”.
La violencia urbana, la inseguridad y la excesiva demanda en el trabajo también son algunas de las causas de estos trastornos que no sólo están ligados directamente a la incertidumbre económica.
En estos períodos de crisis no sólo se produce un incremento de problemas de salud mental sino también un aumento de enfermedades cardiovasculares y traumatismos. “La reducción del poder adquisitivo acompaña a dejar de consumir ciertos alimentos o al consumo insuficiente o inadecuado de los mismos, que llevan a situaciones de desnutrición u obesidad sobre todo en niños”, destacó Cruppi, y agregó que también se incrementan las separaciones y las rupturas familiares y hay un aumento de situaciones de violencia en general.
La crisis alcanza tanto a hombres como a mujeres de forma indistinta. Si bien ellas son las más afectadas, debido a que les juega en contra la sobrecarga de roles, el género masculino también es víctima de la situación.

“Todos tenemos ansiedad, porque es algo corriente en los seres humanos”. Ésta debe moverse dentro de determinados parámetros para que sea benévola, si no, “cuando supera límites normales comienza a ser un problema, porque produce un deterioro en la calidad de vida de la persona, y es ahí cuando estamos frente a un trastorno”, comentó Martínez Castro.

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