JULIO CORTÁZAR

Estrenan “Historias de Cronopios y de Famas” en su aniversario

El cineasta Julio Ludueña es el autor de “Historias de Cronopios y de Famas”, que se estrena el jueves aquí y en otras cinco ciudades del mundo y recrea las historias escritas por Julio Cortázar -de quien ayer se cumplieron 100 años de su nacimiento- a través de la obra plástica de grandes maestros argentinos, como Carlos Alonso, Daniel Santoro, Antonio Seguí y Luis Felipe Noé.

La nueva película de Ludueña, que cosechó el Segundo Premio Coral de Animación en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, llegará a las salas porteñas en el marco del Año Cortázar y se estrenará simultáneamente en Nueva Delhi (India), Nueva York y Chicago (Estados Unidos), Frankfurt (Alemania) y Curitiba (Brasil).
En 1972, tras presentar su película “Alianza para el progreso” en el Festival de Cannes, Ludueña conoció a Cortázar en París, donde el escritor estaba viendo las pruebas de impresión de la novela “Libro de Manuel”, cuyas ganancias donó “para el pago de los gastos necesarios para la liberación de los militantes políticos detenidos en aquella época en la Argentina”.
“Uno de los grandes premios para mi fue conocer a Cortázar, porque a toda una generación nos abrió las puertas de la creación artística, con la idea de ser simplemente expresivos con los recursos que nos pareciera. Esa fue una gran liberación que nos legó”, recordó Ludueña, a quien el escritor le aconsejó que filmara “Historias de Cronopios y de Famas” como dibujo animado.
“En 2004, tras 30 años en el cine publicitario, y cuando adquirí suficiente experiencia en el dibujo animado, empecé este proyecto, quizás cumpliendo un poco su mandato. Tenía muchísimo entusiasmo, quería responder al maestro de la literatura argentina con maestros de la pintura, para que cada uno reflejara con sus propias técnicas la variedad de todos esos cuentos”, señaló.
En una entrevista con Télam, el cineasta -que además de Noé, Alonso, Santoro y Seguí, convocó a Patricio Bonta, Crist, Ricardo Espósito, Magdalena Pagano, Luciana Sáez y Ana Tarsia- señaló que “se trata de una serie de cuentos teñidos de un surrealismo que requerían del dibujo animado para poder transmitir todo ese mundo fantástico que penetra en la realidad”.
Para Ludueña, lo que narran estos cuentos sobre Cronopios y Famas “es una dialéctica entre los eternos opuestos en la sociedad mundial, y el relato de la película toma justamente los cuentos que más lo expresan, a veces de manera ideológica, a veces de manera emocional y otras de manera humorística e irónica. Todo en Cortázar contiene cierta ironía para darle al espectador mayor participación en el relato”, opinó.
Con respecto a las técnicas utilizadas para llevarlos a la pantalla, el cineasta sostuvo que “estos relatos sobre la relación de poder y autoridad, que en la mayoría de los casos es excesiva y casi siniestra, a veces tienen el acento más puesto en la pintura y otras en el dibujo, pero en todos los casos son obras de grandes artistas plásticos”.
“Encontré en todos estos grandes maestros una apertura creativa y una capacidad lúdica tan grande que facilitaron todo, porque los pintores generalmente tienen una 'timming' creativo mucho más grande que los cineastas y eso ayudó muchísimo para todo el trabajo”, recordó Ludueña.
Describió además que “de acuerdo a mi guión ellos dibujaban un 'story-board', lo veíamos y teníamos un intercambio muy divertido con ellos y después pasábamos a animarlo, pero siempre con su aprobación y participación. Mi labor fue coordinar a todo el equipo y dirigirlos para el mejor camino. Mi función era poner en valor cinematográfico todo esto”.
“Los cuentos que elegí para hacer el guión muestran claramente la posición ideológica de Cortázar, que tomó toda una representación de lo popular en América Latina. Julio no era un intelectual hermético, sus relatos son cotidianos, acciones que todos podemos comprender, y yo tomé esos relatos para construir un fresco de la historia latinoamericana de estos últimos 60 años”, contó Ludueña.
En relación a la posición política que Cortázar tomó en los 70, en plena embestida neoliberal en América Latina, el cineasta recordó que “él comenzó a militar realmente y se convirtió en un referente, donó los derechos de su libro para cubrir los gastos necesarios para poder liberar a los presos políticos, ayudó a las Madres de Plaza de Mayo y creó la Comisión Rusell en Europa, un ariete a favor de los derechos humanos”.
“Su posición era muy clara en favor de las luchas populares para que tomen el poder en América Latina y eso lo vemos claramente en su colaboración con la revolución nicaragüense, a la cual apoyo en cuerpo y alma”, señaló Ludueña, que además participó en “La noche de las cámaras despiertas” (1970), filme de episodios sobre la censura junto a Miguel Bejo, Jorge Cedrón, Edgardo Cozarinsky, Rafael Filipelli y Alberto Fisherman.

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