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LA DIFÍCIL TAREA DE ENFRENTARSE A UNA REMAKE

"Carrie", el clásico de Halloween

Con la siempre vigente primera versión de Brian De Palma, de la primera novela del hoy hiperprolífico escritor Stephen King, llega esta remake de Carrie.
Es difícil sobrepasar a una de las películas que más espectadores y referencias ha acumulado desde que se exhibió por primera vez en 1976.
Un ícono del género de terror, que actualmente es uno de los filmes más vistos para Halloween.
Conservando algunos detalles del libro original que De Palma descartó y dejando de lado otros, esta Carrie mantiene un buen relato, pero pierde eficacia.
Para el nuevo público, atraído por el terror, el filme aparece tibio, y para los que vieron la original, esta película no logra igualarla ni en intensidad, ni en elaboración.
La historia de Carrie White (Chloe Grace Moretz), una chica que cursa sus tres últimos meses de su último año en la Preparatoria Ewen, siendo la rara y que un día tiene su primer período sin saber qué le ocurre, por lo cual se transforma en objeto de burla de sus compañeras, resulta hoy en día pobre, pese a la buena performance de Moretz.
Además, el personaje de su madre (Julianne Moore - Las horas, Hannibal) aparece con mucha potencia desde la primera escena, y quizás esto sea lo que le reste ímpetu a Carrie.
La protagonista empieza a dominar sus habilidades telekinéticas, que descubre junto con su primera menstruación y que sellarán su destino. Hacia el final, cuando el público se enfrenta a la escena del baño de sangre, ya anunciada desde el afiche, y con el fantasma de Sissy Spacek (la Carrie de De Palma), no hay sorpresas y la sangre parece casi un baño de chocolate.
Kimberly Peirce dirige esta cinta que se queda con un final más liviano y quizás esperanzador respecto del libro y de la versión 1976. Pierce ofrece así su segunda película, sobre la cual el público emitirá su veredicto final

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