None
EL NUEVO DISCO DE LILIANA HERRERO, CON RALY BARRIONUEVO, ARISTIMUÑO ENTRE OTROS INVITADOS

"Maldigo", testimonio lleno de libertad

El disco transita caminos que van desde Atahualpa Yupanqui, a Miguel Abuelo y Juan Falú entre otros, cruza fronteras e invoca a Fernando Cabrera, Violeta Parra y Aníbal Sampayo.

Liliana Herrero, una de las artistas argentinas que mayor empeño pone en forzar los límites y las convenciones, concreta con Maldigo, el más reciente documento de su inquietante obra musical, un nuevo y gigantesco gesto de testimonio y libertad.
Apasionada por la lengua y sus recursos, la intérprete no vacila en fundar una duda acerca de lo que decimos y callamos, y desde el título mismo del disco siembra una polémica, una provocación o, mejor aún, una invitación para discutir aquello que hondamente nos atraviesa. Y la propuesta del nombre de la placa es apenas el primero de los múltiples convites que forman parte de un discurso colmado de cosas que deben ser dichas aunque no exista la palabra capaz de contenerlas.
Sobre ese torbellino de ideas, de dolores, de urgencias, de celebraciones, de necesidad de tornar el grito en canto (o el canto en grito que no es lo mismo pero es igual), Herrero construye un universo de citas y reflexiones que se arropan con unas melodías siempre originales (por novedosas, por lo profundo del origen que las dispara) para terminar conformando un registro imprescindible. Después de tres décadas batallando y de haber alcanzado una posición de reconocimiento en la escena musical local, a ella no le conformó estar a la altura de la circunstancia y también a contrapelo de un tiempo político fundado en lo binario y su reduccionismo brutal, abre la boca, el alma, la cabeza, para regalar otro trabajo conmovedor.
Rodeada de aliados y de compañeros a la hora del cancionero y de su hechura, Liliana asume el compromiso de ponerse a contar con el canto aquello que la sacude, eso que incomoda, lo que no entra en ningún molde.
Dueña de una capacidad vocal e interpretativa absolutamente única, coloca ese don en el ojo de una tormenta donde no hay lugar para el preciosismo banal, donde la belleza es un todo surcado de malas palabras, de lo no dicho, de lo nunca escuchado, de ese susurro capaz de levantar polvareda.
El recorrido de una intensidad que se comparte, contó con la producción artística compartida con Lisandro Aristimuño, el aporte de su ingeniero de cabecera Sebastián Perkal y un descomunal trabajo de su vital e intrépida banda integrada por Pedro Rossi en guitarras, Ariel Naón en bajo y contrabajo, Mario Gusso en percusión y Martín Pantyrer en vientos.

COMENTARIOS