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LA PELÍCULA DE MICHAEL HANEKE APLAUDIDA EN EUROPA LLEGA A LAS SALAS

El "amour" en la implacable vejez

El domingo este filme competirá por cinco Oscar, pero más allá de ello, su belleza está por encima de cualquier premio. Dos personajes conmovedores.

Esta película típicamente europea, ante todo conmueve. La historia de Georges y Anne, un matrimonio de dos ya retirados profesores de música puede parecer y ser simple, pero bajo la dirección de Michael Haneke toma otra dimensión.

El matrimonio vive tranquilamente en un departamento parisino, con los tiempos que imprime la vejez a los actos más cotidianos. Se los ve felices y sin problemas, tranquilos... pero la vida les muestra su lado más oscuro cuando Anne sufre un ACV y todo cambia para ellos.

Anne es interpretada por una magnífica Emmanuele Riva, que realmente se mete en la piel de esta mujer castigada por su salud, y va mostrando a lo largo del filme la evolución inexorable de su enfermedad.

En tanto, Georges, con un impagable Jean Luis Trintignant, recurre a todas sus fuerzas para que su esposa se recupere, y su paso desde la esperanza de recuperación, la resignación, el cansancio, la ira, el remordimiento se van deshojando en cada escena. La película carece de música (más allá de los tramos en los que los protagonistas ponen un CD o tocan el piano) y el departamento que habitan, y en el cual se instala la cámara pasando de uno a otro ambiente, pero sin posibilidad de salida, se vuelve un espacio con los sonidos propios de la vejez, pasos cada vez más lentos, alguna vajilla entrechocándose apenas, canillas que se abren y cierran, puertas que suenan, pero nada interfiere en el clima que Haneke creó para esta historia. La película tiene cinco nominaciones para los premios Oscar, que se entregan el domingo próximo: mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor película en idioma extranjero -francés-, mejor guión original. Pero además, esta cinta trae consigo una serie de lauros, como la Palma de Oro del Festival de Cannes. En tanto Emmanuele Riva fue reconocida por la crítica neoyorquina y la industria cinematográfica británica como mejor actriz por este trabajo. Lo mejor de Amour es su relato verídico, sin golpes bajos, con la contundencia de una historia íntima que puede ser la de cualquiera, o no, depende de cómo cada uno de no-sotros entienda el amor.

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