MEMORIAS DE UNA MUCHACHA PERONISTA, UNA PROPUESTA QUE ESPERA AIRE

Stella Matute protagoniza una miniserie que se ve por Internet

La protagonista de esta producción avalada por el Incaa TV celebra sus 30 años de profesión, apostando a los proyectos innovadores, como esta ficción histórica.

La actriz Stella Matute es una de las protagonistas de Memorias de una muchacha peronista, miniserie de ficción ganadora del primer concurso del Plan de Fomento de Incaa TV que, sin lugar en la pantalla chica, puede verse a través de internet.
Matute, quien este año festeja sus 30 años con la actuación, es acompañada en la serie por Celeste Gerez, Mario Petrosini, Pablo Lambarri, Rodrigo Cárdenas, Pablo Finamore, María Zubiri y un extenso elenco.
La miniserie cuenta la historia de Elvira González, quien inicia su carrera como periodista radial en 1944 y hasta 1956 vive en carne propia los cambios en la realidad argentina, asumiendo en el camino un nuevo rol familiar, laboral, social y político.
Los guionistas, directores y productores Alejandro Robino y Omar Quiroga apostaron a un producto artístico sin apoyarse en “figuras” sino en actores y actrices que no han tenido la oportunidad de mostrar su talento en la pantalla chica.
"Es una pena que esta miniserie no tenga lugar en la Televisión Digital Abierta, para la que fue concebida -dijo Matute en diálogo con Télam-, pero las cosas son así y lo mejor que se puede hacer es verla por internet, un formato que está dando buenos resultados en todo el mundo."
El programa puede verse a través del sitio http://cda.gob.ar/serie/585/capitulos/memorias-de-una-muchacha-peronista.

Trayectoria

Sobre sus 30 años sobre el escenario, la actriz de El libro de almohada -que se vio en la sala porteña del Espacio Ecléctico- dijo que son "muchas horas de vida, y además contienen muchas más horas felices que de las otras".
"El camino de la actuación, y sobre todo para quienes nos dedicamos al teatro por elección o porque se fue dando así, ya que ésta es la primera vez que accedo a trabajar en TV, es algo que necesita mucha entrega y mucha pasión", señaló.
A Matute le encantaría trabajar en cine pero cree que "por algo" no accede, "quizá porque pasa por un mundo de glamour y de representantes al que a mí me cuesta mucho llegar. Aunque lo he intentado pero sin los resultados que busqué".
"Como el teatro me ha sido un lugar de mucha felicidad -continuó-, mi energía se la dediqué a él, y entonces sí he sido consecuente, y me ofrece hendijas por las que yo puedo permitirme entrar."
Matute perteneció al teatro independiente y actuó tanto en escenarios oficiales como en proyectos comerciales, sin que su calidad actoral menguara desde 1982, cuando debutó en La gaviota, de Antón Chejov, a cargo del personaje de Nina, que aún se recuerda.
"En el Teatro Nacional Cervantes hice Viejos conocidos, de Roberto Cossa, Tennessee, Alma en pena, Los siete locos, El tiempo y la habitación, y dentro del Complejo Teatral de Buenos Aires, Aquellas palomitas blancas", enumeró.
En cuanto a Memorias de una muchacha peronista, comentó que aguarda que pronto encuentre un camino de difusión en algún canal público, "porque es la manera en que nuestra gente conozca nuestra historia y que felizmente la podamos contar desde el enfoque nacional y popular".

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