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VIDA SANA

Cómo dejar de ser sedentario y no claudicar en el intento

Hacer ejercicio y encarar una vida sana tal vez sea uno de los propósitos para este 2015, pero muchos -por falta de conducta y hábitos saludables- claudican y pierden ante las garras del sedentarismo, una forma de vida de la que, según dicen los expertos, no resulta nada sencillo salir.

Desterrar de nuestras vidas el sedentarismo no es fácil. Requiere voluntad y una enorme decisión, pero por sobre todas las cosas tener en cuenta una serie de medidas que, al decir de los expertos, resultan fundamentales si queremos empezar una vida sana y en movimiento.
El tema no es menor si tenemos en cuenta que nuestro país padece una epidemia de inactividad física, según lo advierten las propias cifras del Ministerio de Salud de la Nación. Hace una década, el 45% de los adultos eran inactivos. Pero la tendencia es hacia el aumento: en 2009 pasó al 55%. Y si tantos siguen sin moverse, se calcula, los sedentarios ya serán el 65% de la población en el año 2016.
Una de las principales maneras de combatir esta epidemia, se apunta, es el running, el deporte estrella de este último tiempo pero también la práctica por excelencia que uno debe encarar si quiere dejar de ser un ser sedentario. Lo difícil, claro, es mantenerlo. En “Running para perezas”, por caso, Marie Poirier y Soledad Bravi ofrecen una guía práctica para ponerse en forma y cargarse de energía. Para las autoras, correr es la mejor forma de vencer la pereza. “Todo el mundo puede hacerlo -dice Bravi-, incluso la más holgazana. Siempre que se empiece con suavidad y con el fin de ir progresando”.
Con el ejercicio, señalan, las endorfinas que produce el cuerpo tras 20 minutos de ejercicio mejora el estado de ánimo y además reduce la ansiedad y calma el dolor, gracias a sus efectos euforizantes.
En su apuesta por hacer que nos movamos del sofá, Marie Poirier apela a la salud y al hecho de que “correr reduce la tensión, el colesterol y los riesgos de padecer diabetes”.
Lo que dice la experta no es nuevo: hacer actividad física es clave para mantener una buena calidad de vida y sumar años. Está demostrado científicamente que las personas activas presentan tasas menores de mortalidad, menos infartos, hipertensión, ataques cerebrovasculares y diabetes de tipo 2. Algunas de las actividades que se pueden hacer para dejar de ser sedentarios lo antes posible son la caminata rápida, el trote suave o andar en bicicleta en el llano.
“La asiduidad es la regla de oro para progresar en esta disciplina. Hay que adquirir un ritmo, no muy exigente al principio”, comenta Poirier, quien indica que es preferible entrenar varias veces aunque sea un poco rato.
Entre las principales recomendaciones para iniciarse en el mundo del “running” se encuentra el calentamiento obligatorio con el fin de evitar cargar los músculos.
Como no es fácil vencer la pereza, si se corre solo la guía recomienda hacerlo con música o escuchando la radio para contrarrestar la monotonía. También es importante dejar de lado las prendas de algodón y todo aquello que retenga la transpiración. Lo mejor son los tejidos técnicos que optimicen la ventilación, la respiración y el confort.
En la cruzada contra el sedentarismo también se anotan las autoridades de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), quienes aseguran que existe evidencia científica de que mayores niveles de actividad física “disminuyen considerablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad por todas las causas”.
Para prevenir la obesidad se recomienda un mínimo “de 30 minutos de actividad física al menos cinco veces por semana y de ser posible, todos los días”, sugirieron. En el caso de personas mayores de 65 años la recomendación se reduce a tres veces semanales, “incluyendo a la rutina ejercicios con pesos moderados y de equilibrio”.
“Gran parte de las recomendaciones en el tratamiento de la obesidad enfatizan la dieta y restan importancia al ejercicio. Sin embargo, se pueden prevenir alteraciones metabólicas como la diabetes y enfermedades cardiovasculares sólo mejorando la aptitud física”, dice Alicia Bernasconi, coordinadora del Grupo de Trabajo Actividad Física de la SAN.
Siempre se sospechó que la tendencia -o no- a hacer ejercicio debía tener un componente genético, y los estudios realizados entre miembros de una misma familia sugirieron que efectivamente hay algo que se hereda. Pero lo que no es tan fácil de saber es qué genes se esconden detrás del deseo de moverse ni si su influencia es mayor que la del ambiente en el que uno es criado.
Al margen de esto, los especialistas aseguran que, si bien los genes pesan, la decisión de un cambio es fundamental y siempre depende de uno: es necesario marcar un objetivo, tener un plan simple y adecuado, con metas cortas y a mediano plazo. Y tener en claro algo muy importante: el esfuerzo siempre vale la pena.

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