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GRABÓ SU SEGUNDO DISCO, CON HOMENAJES A ZITARROSA Y YUPANQUI

Soledad Villamil cambió la actuación por las canciones

Reconoce que "la cantante le ganó a la actriz", y se muestra orgullosa del trabajo discográfico que presentará esta semana. Eligió un cancionero donde rescata temas con aires camperos.

Soledad Villamil vuelve a la canción con un álbum solista que presentará formalmente el jueves en el teatro ND/Ateneo para exhibir que "la cantante le ganó a la actriz". Sin embargo, no se olvida de su otra faceta y apoya el reclamo de sus compañeros ante la televisión: "A veces no hay otra manera de resolver los problemas que entrar en conflicto", dijo.
Soledad Villamil canta es el explícito título del álbum con que la protagonista de los filmes Un muro de silencio, El mismo amor, la misma lluvia y Un oso rojo regresa a bateas después de su experiencia como parte del espectáculo musical Glorias porteñas, donde irrumpió cantando tangos a fines de los '90.
"Lo de Glorias... fue fundamental y hace años que entreno vocalmente por esa obsesión mía de ir ampliando mis horizontes en cuanto al canto y a la música", evocó Soledad.
Desde el presente tanguero plasmado en la reciente placa, la intérprete apuntó que "en este caso, la cantante le ganó a la actriz y pude sentir que no era necesario que me acompañara un contexto teatral, un personaje o un repertorio conceptual".
"Le di un descanso momentáneo a la actriz aprovechando que tuve un bebé y que se generó naturalmente un momento de parar de trabajar y de estar conectada con el 'laburo'. Esa especie de retiro –analizó– contribuyó y me hizo darme cuenta de qué es lo que tenía ganas de hacer ahora".
A partir de un cancionero eminentemente tanguero en el que incluyó piezas camperas de Atahualpa Yupanqui y Alfredo Zitarrosa, por citar sólo dos autores esenciales, quien en TV brilló en Culpables y Locas de amor relató: "Empecé a seleccionar un repertorio que enseguida tomó un color campero y criollo que fue armándolo todo".
Bajo la batuta del guitarrista Jose Teixidó y con los aportes instrumentales de Nicolás Perrone (bandoneón y acordeón), Horacio "Mono" Hurtado (contrabajo) y Martín González (percusión), empezó a gestarse lo que Villamil define como "la maduración de un material y un estilo que tocamos primero y grabamos después".
"Tocar y grabar –reflexionó– son dos momentos muy diferentes que se necesitan mutuamente y como los músicos son los mismos, hicimos el recorrido juntos para ir muy en profundidad hacia el trabajo. Y ahora nos subimos al escenario desde otro lugar".

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