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VIDA SANA

Suplementación en el ejercicio y en el deporte Mito vs realidad

La historia de la humanidad es la historia del movimiento y de la actividad del cuerpo con el fin de realizar las diferentes tareas necesarias para la supervivencia, pero también es la preocupación del hombre en cómo mejorar el rendimiento físico de ese y otro tipo de tareas.
La palabra “ergogenia” proviene del griego “ergos”, que significa trabajo y “genan” que es generar. Se considera como “ayuda ergogénica” cualquier maniobra o método (nutricional, físico, mecánico, psicológico o farmacológico) realizado con el fin de aumentar la capacidad para desempeñar un trabajo físico y mejorar el rendimiento.
Los suplementos nutricionales y las ayudas ergogénicas nutricionales constituyen las vías de acción para llevar a cabo estrategias de Suplementación Deportiva; este tipo de alimentos están destinados a personas que pertenecen a un grupo específico de población que pueden llegar a tener necesidades nutricionales diferentes dependiendo de numerosos factores (intensidad y duración del ejercicio, disciplina deportiva, momento de la temporada, edad, forma física de la que se parte, ambiente externo, etc.). Su finalidad es contribuir a cubrir los requerimientos nutricionales específicos de estas personas, tanto para mantener un buen estado de salud, como para mejorar y maximizar su rendimiento deportivo.
La evaluación y el asesoramiento respecto a la necesidad de suplementar y qué protocolo llevar a cabo debe estar guiada por profesionales de la salud competentes en la materia, y no por falsos “gurúes” o modelos fit de las redes sociales que no tienen certificación académica al respecto.
Existen en el mercado infinidad de productos que se posicionan como el secreto del entrenamiento que te estaba faltando, “ese último empujón” para bajar esos kilitos de más, batidos milagrosos que aumentan la masa muscular de quien los consume; todos ellos comparten un denominador común: muy pocos de la de todos los existentes en el mercado son efectivos y seguros, y la mayoría NO tienen controles de calidad que respalden su utilización.
Actualmente el Instituto Australiano del Deporte (A.I.S por sus siglas en inglés) posee un sistema de clasificación por categorías que a continuación les presento y que es utilizado por profesionales de todo el mundo para aplicar estrategias de suplementación:
Categoría A) Admitidos para su uso en situaciones deportivas específicas (basado en evidencia de utilización) Entre ellos se encuentran las bebidas deportivas, los geles deportivos, la Creatina, el bicarbonato de sodio, la proteína de suero, la cafeína y algunos más.
Categoría B) Se requiere mayor investigación, no están comprobados sus beneficios. Entre estos suplementos podemos mencionar la Glutamina, L- carnitina, HMB, glucosamina.
Categoría C) No existe evidencia significativa de efectos beneficiosos. El ginseng, la inosina, los TCM forman parte de este grupo.
Categoría D) Prohibidos o con alto riesgo de contaminación. En esta categoría entran la sibutramina, los derivados de la testosterona (conocidos como “anabólicos”), el calostro.
En conclusión, la suplementación no debe ser entendida como una mala palabra, fundamentalmente para aquellos atletas que tienen un gasto energético maximizado por altos volúmenes de entrenamiento que con la alimentación cotidiana no pueden cubrirse.
Si tenés inquietudes respecto a la utilización o no de suplementos consultá con un Licenciado en nutrición que pueda guiarte en todo el proceso, vele por tu salud y te ayude a conseguir los objetivos planteados.

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