ADOLESCENCIA

De princesas sin cuentos de hadas

Como si de diarios íntimos se tratara, muchos de estos sitios relatan pormenorizadamente escenas de la vida cotidiana de estas jóvenes que entre ellas se alientan a ser como princesas, pero su triste vida dista mucho de eso.
"Me tomo dos vasos de agua, ayudo a preparar la cena. Cenamos todos, me río, hablo, como normal, me disuaden a que coma más, y lo hago gustosa y asqueada al mismo tiempo. Ignoro la voz en mi cabeza que me llama 'cerda, vaca, asquerosa, GORDA INMUNDA' y le hago caso a la otra voz que me dice que coma todo lo quiera, porque al final podré meterme los dedos y echarlo todo afuera". Relatos como este de una "Mia" (bulímica) compartiendo una cena en la casa de una tía abundan en los blogs donde las jóvenes comparten sus vivencias y enseñan a otras tips para hacer lo mismo sin que su entorno lo note.
"Compro un chocolate grande en la universidad y me lo como en clases de embriología. Cinco minutos después, voy al baño del segundo piso, me meto en el retrete, me agarro el cabello, abro la tapa del WC con el pie, paso una toalla húmeda por el borde, me humedezco la mano derecha y procedo a vomitar todo. Salgo con el corazón a millón, rogando que nadie entre, me lavo la cara, las manos, me echo crema perfumada, me maquillo y entro como si nada a clases". Los relatos se reproducen de a cientos en las diferentes webs. E inocentes jóvenes que creen que "Ana y Mia" las ayudarán "a ser perfectas" se dispondrán a cumplirlos al pie de la letra.
Bello consideró que si bien en un tiempo no tan lejano las características de aislamiento y ocultamiento eran las que más se destacaban en estas patologías, "la incidencia de la tecnología en estos trastornos alimentarios hace que la anorexia y la bulimia tengan características diferenciales que permiten que los adolescentes armen grupos de pertenencia generados concretamente por la enfermedad y expongan el transcurso de la misma de forma abierta y pública, sin tener conciencia de ella".
En consecuencia, no es de extrañar que las adolescentes que navegaron por esas páginas "mostraron estar más insatisfechas con su figura que aquellas que no entraron".
De esas páginas que influyen en el desarrollo de comportamientos negativos, el 91% están abiertas a todo tipo de público y el 79% ofrece herramientas interactivas. El 84% proporciona ejemplos específicos para desarrollar anorexia y el 64% para bulimia. En casi todas ellas se manejan conceptos como la perfección y el autocontrol.
"La mayoría de mis pacientes navegó por esos sitios –porque hoy en día desde el jardín de infantes tienen acceso a la computadora– y me confesaron que de pronto observaban que alguien con quien chateaban habitualmente desaparecía y ellos sabían que esa persona había muerto, pero eso no les daba una advertencia de salir ellos mismos", contó Bello, para quien "lo dramático del asunto es que les ayudan a reafirmar su trastorno haciéndoles sentir que no están solos y que hay alguien en el mundo que los entiende. Al final todo se reduce a una especie de cofradía negativa".
"Realmente son sitios muy peligrosos y existen desde hace muchos años. Por más que se combaten, nacen nuevos espacios todo el tiempo", concluyó.

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