CARNAVAL

Río de Janeiro vive su verdadero carnaval fuera del Sambódromo

Los blocos de rua son agrupaciones locales de músicos que desfilan por las calles de Río de Janeiro de forma espontánea y alegre. Ricos, pobres, jóvenes y mayores se mezclan en una fiesta callejera, gratuita y democrática que sería la cara B de los desfiles del Sambódromo. Si en el desfile oficial las escuelas de samba tienen que seguir estrictas reglas en busca del triunfo aquí la norma es el despiporre general. La única competición se basa en ver quién se lo pasa mejor. Tras años de decadencia esta especie de comparsas tropicales viven una auténtica edad de oro y se multiplican en cada esquina. Desde ayer y hasta el Miércoles de Ceniza desfilarán por las calles de Río 505 blocos, un récord absoluto.
El Cordão de Bola Preta se fundó en 1918, es el más antiguo de Río. Su ‘marcinha’ más famosa, ‘Cidade Maravilhosa’, tuvo tanto éxito que el Ayuntamiento la adoptó como himno oficial de la ciudad. Apto únicamente para quien resista bien las masas: suele convocar a casi un millón de personas en las avenidas del centro.
Entre los blocos que han ganado la popularidad en los últimos años están la Orquestra Voadora, con su enorme plantel de instrumentos de viento, y el bloco Sargento Pimenta, que reúne a cientos de miles de personas en el parque Aterro de Flamengo con una propuesta innovadora: tocar música de los Beatles a ritmo de samba.
La inmensa mayoría de blocos desfilan de día y se van apagando a medida que avanza la noche. Río vive así su verdadero carnaval.

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