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PSICOLOGÍA

Mobbing: Los ‘bullean’ y se dejan

Al no ser violencia física o algo ilegal, el mobbing (humillación laboral) sigue en aumento y no se denuncia. Este tipo de maltrato es cuatro veces más común que el acoso sexual o la discriminación racial.

Un vicepresidente interrumpe y constantemente evita que otros hablen en las reuniones. Un director de empresa se burla cuando alguien aporta una idea, un gerente de departamento destruye el trabajo de otro consejero públicamente.
Un compañero hace comentarios sarcásticos o públicamente evidencia a otro trabajador. ¿Qué tienen estos personajes en común? Que son bullies.
Los bullies o agresores dan miedo, son chocantes, intimidantes y a menudo tolerados en el lugar de trabajo, ¿por qué?
Porque nadie quiere tener que lidiar con ellos, ni con el conflicto y la incomodidad que conlleva confrontarlos. A esto se le llama mobbing.
Al igual que el bullying de la escuela, el mobbing utiliza la intimidación, la humillación pública y los insultos solapados para manipular a los que les rodean.
El Workplace Bullying Institution (WBI) definió el acoso laboral como “el maltrato repetido y la conducta abusiva que se traduce en una actitud amenazante, humillante, intimidatoria o bien, en el sabotaje laboral o verbal”.
La intimidación es una forma de violencia que, al no ser física, con frecuencia se traduce en un daño a nivel psicológico y emocional.
El mobbing es una campaña sistemática de destrucción interpersonal que pone en peligro la salud, la carrera y el trabajo que una vez se amó.
De acuerdo una encuesta realizada en el 2010 por la empresa Zogby Analytics “alrededor del 45 por ciento de los individuos que son constantemente intimidados sufren problemas de salud relacionados con el estrés, pudiendo derivar en problemas cardiovasculares, un sistema inmunitario deteriorado, ansiedad, depresión, o trastorno de estrés post-traumático” señala Gary Namie, psicólogo y director del Workplace Bullying Institution.
Según una encuesta realizada por el WBI en el 2010, se demostró que el acoso laboral está en aumento.
El estudio se realizó a más de 4 mil trabajadores estadounidenses en el cual se encontró que el 35 por ciento de los empleados había sido intimidado, definiendo “intimidación” como haber experimentado abuso verbal, sabotaje, abuso de autoridad, humillación y la destrucción deliberada de las relaciones en el ambiente laboral.
Los expertos señalan que es muy probable que cualquier persona que haya trabajado en equipo, haya vivido algún tipo de intimidación en algún momento de su carrera, pues existe una falta general de conciencia acerca del mobbing y los tipos de comportamientos que el término abarca, evitando que la gente se dé cuenta cuando un jefe o compañero de trabajo los está intimidando.
La principal razón por la cual el mobbing ocurre con tanta frecuencia en los lugares de trabajo es porque no es ilegal y por eso es cuatro veces más común que el acoso sexual o la discriminación racial.

Bullies aplaudidos en la oficina
Un nuevo estudio realizado por la State University of New York, y publicado en Journal of Managerial Psychology encontró que los bullies son a menudo recompensados en el lugar de trabajo.
A pesar de los esfuerzos de las campañas para restringir la intimidación, el estudio encontró que debido a que muchos bullies poseen un alto nivel de habilidad social y política, son capaces de abusar de manera estratégica de los compañeros, y en la mayoría de los casos tienen recompensas y evaluaciones positivas por parte de sus supervisores y logran altos niveles de éxito profesional.
Otros estudios realizados por el WBI indican que los trabajadores de más edad y con carreras largas son los blancos de ataque más vulnerables.
Las personas de 40 años comprendían el 30 por ciento, las personas de 50 años fueron un 26.4, los menores de 30 años de edad fueron el 21.3. Se estima que los años más productivos de una persona son también los años más propensos a sufrir de mobbing.

Intimidación: siempre ofensiva

El acoso se considera como algún tipo de maltrato “ofensivo”, pero el uso del término “ofensivo” puede ser subjetivo y lo que ofende a una persona podría no afectar negativamente a otra. Pero la intimidación es siempre ofensiva.
También es degradante, cruel, amenazante, humillante, y no tiene relación al trabajo en sí.
Para calibrar el término de “ofensivo” se realizó otra encuesta en donde se le pidió a mil 031 encuestados (víctimas o testigos de intimidación) que describieran los cinco aspectos más ofensivos de la experiencia del mobbing.
Estudios previos identificaron que tener habilidades técnicas superiores al bully, era la razón principal para ser intimidado en el trabajo. Ya que representa una amenaza para los menos capaces y el acto más utilizado para la intimidación en este caso fue la mentira de “incompetencia” por parte del bully.
Una vez que se hace una acusación de incompetencia, nada de lo que diga el acusado sirve. Ser humillado delante de compañeros de trabajo provoca y justifica la exclusión social por parte de otros compañeros, y cada tácticas de humillación genera más cantidad de vergüenza y más daño psicológico.
Y cuando los superiores ignoran las denuncias de acoso laboral se hace creer al demandante que su denuncia es “ilegítima”. Es decir, que la persona no tenía derecho a sentirse ofendido, que su experiencia no es real o que no es tan grande como dice que es.
La mentira, la humillación, la vergüenza y la exclusión son los aspectos más traumáticos de la intimidación y lo que definen la experiencia.
Al final del ejercicio, hubo un total de 4 mil 588 ejemplos dados por los mil 031 encuestados. Y los seis ejemplos principales fueron:
1. “Ser acusado de incompetencia cuando yo poseía habilidades técnicas superiores a las de mi acusador”.
2. “Ser humillado delante de compañeros de trabajo”.
3. “Sentirme avergonzado, aunque no hice nada malo”.
4. “La administración ignora mi queja”.
5. “Mis compañeros de trabajo me excluyen y rechazan”.
6. “Las represalias que sufrí después de mi queja”.

Lucha de mujeres
De acuerdo al estudio de género sobre el mobbing, el 69 por ciento de los bullies son agresores masculinos, contra un 31 por ciento femeninos.
Y el 57 por ciento de estos hombres prefiere dirigir el mobbing hacia las mujeres. Pero lo más sorprendente del estudio fue el resultado que arrojó la encuesta sobre los casos en que los bullies eran ellas: dentro de ese 31 por ciento de mujeres agresoras, el 68 por ciento lo dirige hacia otra mujer.
Una de las razones por las que las mujeres eligen como blanco a otras mujeres “es probablemente la idea de que se enfrentarán con una persona menos hostil, alguien menos propenso a responder a la agresión con agresión”, afirma Gary Namie, director del Workplace Bullying Institution.
El análisis final sobre la intimidación de género nos dice que el 77 por ciento de las personas que sufren mobbing actualmente es intimidado por personas del mismo sexo, es decir, en situación hombre-hombre o mujer-mujer.
Y en este caso, el porcentaje de intimidación mujer-mujer fue desproporcionadamente alto con un 89 por ciento que indica que las víctimas perdieron sus puestos de trabajo.
Llegado a este punto, valdría la pena preguntarse, ¿por qué las mujeres están siendo demasiado agresivas con otras mujeres?

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