“Como docentes tenemos la responsabilidad de otorgarles un derecho tan vital y básico como la educación”
GENERAL VIAMONTE

“Como docentes tenemos la responsabilidad de otorgarles un derecho tan vital y básico como la educación”

Roberto Sánchez y Romina Betbedé son docentes en la Escuela Nº 19, ubicada a 28 kilómetros de la ciudad de Los Toldos. Allí concurren solo dos alumnos, los hermanitos Brenda e Itiel.

La Escuela Rural Nº 19 “Martín Miguel de Güemes” fue protagonista el pasado 16 de junio, de un acto al que asistieron autoridades Municipales, educativas, docentes y alumnos de otras instituciones con motivo de homenajear a este héroe gaucho, protagonista en las guerras por nuestra independencia.
Ese día, una enorme cantidad de gente invadió las aulas y el patio de una escuela que durante el resto del año alberga a dos alumnos y dos docentes.
Los dos hermanitos que integran la matrícula son Brenda, que cursa el sexto año e Itiel, de tercero. Ambos son hijos de una familia que vive en un campo, a 10 kilómetros del establecimiento, ubicado en el Cuartel IV del Distrito de General Viamonte.
La destacada función de los docentes Roberto Sánchez y Romina Betbedé, quienes con compromiso y esfuerzo realizan un enorme e invalorable aporte a la educación, sumado a los papás de estos dos niños, que desde su lugar también se comprometen con el futuro de sus hijos, nos generó ganas de conocer desde adentro la realidad de la educación rural en la actualidad. Dialogamos con Romina y Roberto y esto nos dijeron:


Cuéntennos primeramente cómo es la Escuela Nº 19…
R.S. Es una escuela unitaria, la estructura es distinta a una escuela de ciudad por el tema de la matricula, eso significa que hay un solo docente que se encarga además de la parte pedagógica, lo que es el aula, la parte administrativa, la parte de Dirección. Y también cuenta con una docente en un área especial, como es artes plásticas, en este caso Romina Betbede que va a la escuela una vez por semana.
No tienen ni educación física, ni música, si bien se está gestionando para que se pueda incorporar dos horas de educación física, hoy por hoy los chicos cuentan solo con plástica.
La escuela rural tiene eso de distintivo, al ser tan poca matricula lo que es el ejercicio de la parte pedagógica es mucho más personalizada, uno tiene la posibilidad de estar más cara a cara con el alumno y tener otro tipo de relaciones a la hora de enseñar, que muchas veces puede ser mejor y otras veces no tanto.
Es multigrado, es decir damos clases a los chicos respecto de las edades que tienen, en este caso la escuela nuestra particularmente tiene un nene en tercero y una nena en sexto.
Las actividades se desarrollan como en cualquier otra escuela, como docentes tenemos la responsabilidad de otorgarles un derecho tan vital y básico como la educación.


¿Cómo llegan a la Escuela? ¿Qué pasa los días de lluvia?
R.B. Nosotros vamos en nuestros autos particulares, hacemos 28 kilómetros. Y en mi caso, ese mismo día hago otros 10 kilómetros más para poder llegar a la Escuela 20.
R.S. Los días de lluvia es muy complicado llegar, casi imposible. Muchas veces lo que se hace al no tener accesibilidad a la escuela por la distancia, por como quedan los caminos, se implementa un plan de continuidad pedagógica que se llama, que es un armado de actividades respecto a lo que se está dando en clases para que los chicos fortalezcan esos contenidos en sus casas y después, al retorno se corrigen y se hace hincapié en esas actividades que los chicos hicieron en casa.


¿En qué condiciones están las instalaciones? ¿Tienen juegos en el patio?
La escuelita no contaba con ningún tipo de juegos, lo único que había eran esos barriles tipo caballito, es lo único que tenían. Entonces, el año pasado empezamos a fabricar por medio de un proyecto de reciclado, unos subi- baja que los hicimos con unas gomas y unas maderas que nos donaron, tambiénlos papás colaboran mucho, la familia y también nos donaron un caño y ellos mismos nos ayudaron a armar las hamacas. Además Roberto compró un aro de básquet y yo hablé con Alejandro Sosa y a través del CEF nos donaron unas pelotas.
Así que, con la colaboración de muchos y sabiendo la realidad nuestra, las dificultades y como cuesta conseguir las cosas, pudimos armar la canchita de básquet.
Tenemos una rayuela que hicimos pintar también el año pasado, hamacas, los subi y baja y así, de a poquito, se va armando el espacio.
Y este año también hay una persona que se está quedando que va a ser como encargado de la escuela que es un empleado de un campo, que bueno, nos relaja, nos ayuda a que esté más cuidada la escuela.


¿Cómo es el vínculo con los alumnos?
R.S. Los nenes nos adoptan como familia, sabemos todo de ellos, desde qué almorzaron hasta cómo se llaman los tíos, qué hicieron el fin de semana, cosas que en el pueblo no se pueden dar por la cantidad de alumnos que tenes.
R.B. El año pasado egresó el hermano mayor de los dos nenes que tenemos actualmente, o sea que hasta el año pasado teníamos tres hermanitos, después se habían incorporado dos más que este año se fueron. 'Nachito' que es el mayor, después esta Brenda e Itiel, fue el primer egreso que tuvimos, así que armamos la fiestita y como que no podíamos terminar de desarrollar porque teníamos tantas cosas para decir de Nacho… Además porque son una familia tan carismática, tan buena, con tan buenos sentimientos, que al final terminó siendo una reunión familiar.
R.S. Ellos toda su vida vivieron en el campo, digamos que su mundo es totalmente distinto al de una ciudad.
Y la familia son un matrimonio que se han establecido en el campo desde siempre, el papá fue a la escuela 20, siempre su hábitat fue el campo.
Y los nenes van a seguir ese camino seguramente, Nacho por ejemplo está yendo al CEPT, por eso una de las actividades a las que apuntamos es a la articulación, en este caso con nivel secundario y haciendo un seguimiento de lo que quieren los chicos, del interés que tienen a futuro, encontramos en la articulación con el CEPT una buena vía para darle continuidad a los niveles.


Seguramente deben aparecer miles de anécdotas…
R.S. Todos los días hay cosas para contar, el ser docente ya implica siempre traerte algo con vos.
Ahora, los padres de los nenes han podido acceder a un vehículo, pero siempre recuerdo a la madre de los nenes en época de invierno, llegar a la escuela con tres nenes después de hacer más de 10 kilómetros en moto. El significado y el valor que le dan a la educación, son familias que están muy abrazadas a la escuela en ese sentido, la escuela como un camino ideal para el desarrollo, para que puedan crecer de buena manera.
R.B. Anécdotas tenemos un montón.
Por ejemplo, te podes encontrar con un montón de animales, y es siempre toda una aventura cuando aparece alguna viborita, alguna araña, o sea todo te genera anécdotas nuevas.


¿Hay diferencias en los conocimientos que adquiere un alumno, respecto a una escuela de pueblo?
R.B. Yo veo en estos directivos jóvenes, lo digo tanto por Roberto como por Analía, que es la directora de la Escuela 20, que ellos tratan de acercar a los chicos de las escuelas rurales a lo que son las realidades urbanas, continuamente están tratando de que reciban las mismas cosas que pueden recibir los chicos acá, las mismas posibilidades. R.S. Y aun mas te diría, al haber tantas horas sin tener especiales por ejemplo, los chicos tienen más horas de área para profundizar más en contenidos. No hay ninguna diferencia en ese sentido.


Si tuvieran que destacar algo de la educación rural ¿Qué sería?
Y, sobre todo el trabajo totalmente en soledad, es un lugar donde la soledad es lo que más abunda y es un trabajo muchas veces invisible en el acto lo reflejábamos, a esa condición porque es real. No solo en nuestra escuela, hay varias escuelas, como la 20, que están muy alejadas del casco urbano y que pasan desapercibidas por cuestiones de distancia y de dificultades que hay para acceder. Y sin embargo hay docentes que impulsan día a día a que la escuela tenga el mismo desarrollo y otorgue los mismos derechos que cualquier escuela de ciudad.

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