“Muchos fieles hacen la peregrinación a Luján para agradecer con sacrificio”, dijo Sergio Brizuela a Democracia.
“Muchos fieles hacen la peregrinación a Luján para agradecer con sacrificio”, dijo Sergio Brizuela a Democracia.
165 KILÓMETROS A PIE

Peregrinos de Rojas ultiman detalles para emprender la caminata a Luján

El 7 de octubre, el grupo de fieles partirá desde la parroquia del barrio El Progreso y, durante una semana, jóvenes y adultos caminarán hasta llegar a la Basílica de Nuestra Señora de Luján donde, año tras año, agradecen a la Virgen, cumplen promesas y renuevan la fe.

El próximo lunes 7 de octubre, el grupo de peregrinos de Rojas emprenderá una nueva caminata a la Basílica Nuestra Señora de Luján. Hasta el momento, son más de veinte los fieles que se reunirán en la Parroquia de barrio El Progreso de Rojas para iniciar la travesía que tiene como pilares fundamentales la fe y el sacrificio. Durante una semana completa, transitarán a pie 165 kilómetros que unen al distrito con la ciudad de Luján. En diálogo con Democracia, Sergio Brizuela, miembro del grupo, brindó detalles del evento religioso que, año tras año, convoca a más de un millón de personas de distintos puntos del país.

- ¿Cómo está conformado el grupo de peregrinos de Rojas?
- Por lo general, solemos ser entre veinte y cuarenta peregrinos los que hacemos la caminata a Luján; ocurre que, durante la semana, se van agregando más, por cuestiones de trabajo y otras, se suman los días miércoles, jueves o viernes. El año pasado éramos 31, con un bebé. Durante el año hacemos otras actividades todos juntos. Por ejemplo, después de la caminata a Luján nos seguimos reuniendo hasta los primeros días de diciembre, luego cortamos y retomamos en febrero para hacer, en marzo, la caminata desde Pergamino hasta San Nicolás. Una vez que terminamos esa, empezamos a organizar la de Luján.

- ¿Cuántas personas van a hacer este año la peregrinación a Luján?
- Hay veinte personas anotadas, hasta ahora, y muchas otras se deciden más sobre la fecha, es una cosa que no se puede explicar, ni decir qué es, hay que vivirlo para sentirlo. Mucha gente dice que no va a lograr hacer tantos kilómetros y, a último momento, decide sumarse y dice “que sea lo que Dios quiera”. La experiencia es realmente maravillosa, yo empecé a hacerla en 2015 y hasta ahora sigo firme.

- ¿Cuáles son los motivos recurrentes por los cuales la gente emprende la caminata?
- Hay motivos de todo tipo: hay gente que viene por un pedido especial o porque están pasando por un mal momento, esa persona o algún ser querido cercano. La gente le pone mucha fe y garra a la caminata. Hay gente que va, después cuenta que salió todo bien, todo adelante, y hay gente que, durante muchos años, estuvo pidiendo y hoy hace el sacrificio, que es muy grande, a modo de agradecimiento. Mucha gente se pide una semana de vacaciones para hacer la caminata, yo soy uno de ellos, me guardo una semana en mi trabajo para hacer la peregrinación, para agradecer y vivir esta experiencia. Hay gente que se cansa mucho, gente que se ampolla, gente que no quiere cortar la caminata, hay jóvenes, adultos, de todo.

- ¿Cuál va a ser el recorrido de este año y dónde van a pasar las noches?
- Son 165 kilómetros en total, desde Rojas hasta Luján, todo por tierra. Salimos desde la Parroquia Nuestra Señora de Luján del barrio El Progreso, el 7 de octubre. Citamos a la gente a las 7 de la mañana para empezar a las 8, con nosotros van dos o tres autos de apoyo que llevan agua y, además, si a la mañana está fresco y después hace calor, vamos dejando las camperas en los autos. Esa gente apoya al que va a caminar y, a su vez peregrinan, porque sin ellos es imposible hacerlo. O gente que tiene alguna dolencia y decide ir en el auto, es otra forma de peregrinar. Tenemos un camión de una familia de Rojas que va casi todos los años y ahí llevamos la cocina, mechero, freezer, hornos pizzeros, ahí se cocina. Se toma mate o mate cocido. Tenemos todos los lugares estipulados donde dormir, solo caminamos de día. El tramo más corto que hacemos es de Salto al Paraje Gahan y el más largo es de Carmen de Areco a San Andrés de Giles, que son casi cuarenta kilómetros. Una vez que salimos de Rojas, tenemos paradas cada dos horas y media, aproximadamente. El lunes 7 a la noche nos quedamos en Hunter, el martes 8 en Salto, el miércoles 9 en Gahan, el jueves 10 en Carmen de Areco, el viernes 11 en San Andrés de Giles y el sábado 12 a la noche paramos en Carlos Keen, donde se hace la fogata y todos cuentan por qué fueron, qué los motivó a ir, es una jornada de mucha emoción. El domingo partimos caminando a Luján, los últimos kilómetros.

- Por lo general, ¿Se preparan meses antes para llegar en óptimas condiciones físicas?
- Hay gente que camina durante todo el año, hay gente que empieza a caminar dos meses antes para no cansarse tanto, hay gente que llega lo más bien, gente que se prepara mucho tiempo y después se le complica. Para mí no existe la preparación física para hacer esto, porque se caminan muchos kilómetros de una y no es lo mismo que salir a caminar cinco kilómetros en la ciudad. Cuando fui por primera vez yo estaba entrenado, en buen estado físico, sin embargo, me ampollé todo, sufrí mucho para llegar. Hay gente de más de sesenta años que llega mejor que los jóvenes. Durante la semana de peregrinación, uno no está siempre del mismo ánimo, hasta ahora no nos ha pasado de alguien que se lastime y ya no pueda caminar. El año pasado una señora de Colón se tuvo que volver por deshidratación, por eso es importante ir tomando agua. La gente se suma cuando puede, en parajes más adelante también.

- ¿En qué locaciones se quedan durante las noches en los distintos parajes?
- En Hunter paramos en una Iglesia que no tiene luz eléctrica, tenemos que llevar linternas, es un espacio destinado a personas en situación de calle, personas con problemas de drogas, ahí los cuidan y no son muchos ahora; en Salto paramos en un campamento de Pioneer, que está fuera de temporada entonces nos lo prestan; en Gahan y Carmen de Areco paramos en Iglesias, en San Andrés de Giles alquilamos un salón, ahí nos juntamos con otras peregrinaciones y compartimos gastos; y en Carlos Keen paramos en otro club, donde compartimos gastos con gente de Salto o San Nicolás, después nos terminamos uniendo todos los peregrinos en una estación de servicio, antes de cruzar el río Luján, ahí esperamos una hora y media hasta que llegan todos y arrancamos hasta la Basílica. Ahí se disfruta mucho de haber logrado esta experiencia tan linda.

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