Alberto Del Solar Dorrego, presidente de la Sociedad Rural de Rojas.
Alberto Del Solar Dorrego, presidente de la Sociedad Rural de Rojas.
POLÉMICA POR LA APLICACIÓN DE PRODUCTOS

Del Solar Dorrego: “En Rojas no hay un organismo que controle la utilización de agroquímicos”

El presidente de la Sociedad Rural de Rojas, Alberto Del Solar Dorrego, aseguró a Democracia que la pulverización en campos genera temor en la población por la falta de información y de políticas claras al respecto.

La pulverización de productos químicos en los campos agrícolas del país es, desde hace tiempo, objeto de estudio, análisis y de polémica, ya que despierta temor por la salud de aquellas poblaciones que habitan en cercanías de los terrenos donde se aplican agroquímicos que podrían ser perjudiciales para las personas. En la provincia de Buenos Aires, cada municipio tiene su propia reglamentación al respecto y, en este sentido, el presidente de la Sociedad Rural de Rojas, Alberto Del Solar Dorrego, aseguró a Democracia que “muchas veces, quienes elaboran las ordenanzas no cuentan con información apropiada y entonces es lógico que la comunidad sienta miedo y confusión, ven un pulverizador y sienten temor porque nadie les explica qué es lo que están aplicando y en qué condiciones”. En diálogo con este diario, Alberto Del Solar Dorrego expresó su opinión al respecto.

- ¿Cree que faltan directivas claras e información respecto de la aplicación de agroquímicos?
- Sobre el tema de agroquímicos, cada municipio ha hecho ordenanzas individuales, muchas veces sin contar con la información o conocimientos necesarios acerca de si un producto entra en categoría banda verde, amarilla o roja. Engloban todo con la palabra fumigar, que está mal empleada, porque se usa agua pulverizada en micro-gotas, no fumígeno. Cuando uno hace una ordenanza se tienen que utilizar los términos correctos; ocurre que se mezclan muchas cuestiones y resulta razonable que las personas que no tienen conocimiento del tema, y que viven en una ciudad rodeada de campos agrícolas, tengan ciertos temores.

- ¿De qué manera se podrían evitar esos temores de la población?
- Con información y directivas claras. La confusión y el temor que se produce en la sociedad son razonables mientras que no se aclare qué estamos usando y cómo lo estamos usando. Hay gente que ve un pulverizador y no sabe qué agroquímico se está utilizando, no saben si es fertilizante, herbicida, insecticida, fungicida. Ahí empiezan los problemas. Entiendo la preocupación de la gente porque la provincia de Buenos Aires no sale con una ley sino diciendo cuáles serían las buenas prácticas, cómo se debería hacer, y contrastan con lo establecido a nivel municipal. Hay muchas ordenanzas que no tienen ni pies ni cabeza, porque la gente que las hace no tiene conocimiento sobre el tema. Entonces se oscurecen las cosas y la población no está viviendo tranquila, se encuentran confundidos y tienen miedo de que sucedan ciertas cosas.

- Si existen ordenanzas, ¿Cuál es el problema puntual con la utilización de agroquímicos?
- El problema es la ausencia del Estado en los controles. Si mañana te tirás en una pileta que, en vez de tener agua, tiene aspirina con agua, es probable que te mueras, y es aspirina. Es decir, cualquier producto puede ser nocivo concentrado en grandes cantidades, inclusive lo que tomamos a diario. Ni hablar de psicofármacos. En agronomía pasa lo mismo, por eso tiene que haber control estricto de los profesionales que están capacitados e inscriptos para realizar recetas agronómicas. Como profesional e ingeniero agrónomo, yo no sé de nadie que haga recetas agronómicas en este momento. Estamos partiendo de una base mal hecha. No hay recetas agronómicas, no hay control de los profesionales que deberían firmar esas recetas, no hay control de envases vacíos, no hay un lugar donde se puedan acumular. En Europa y otros países del mundo vas a comprar una pila y tenés que llevar las pilas usadas porque saben que son contaminantes, imaginate lo que son los envases de agroquímicos. Por eso insisto en el control que tiene que ejercer el orden público, el Estado. Adolecemos de todas estas cosas y, con razón, la gente se puede preocupar. En las ciudades del interior el problema no solo son los agroquímicos, me preguntó: ¿Cómo están los basurales a cielo abierto? Las ratas, la gente cirujeando y eso es, incluso, hasta más grave que la aplicación de cualquier producto. Sin embargo, la opinión pública está enfocada hacia una manera de producción que le da de comer a todo el mundo, eso no quiere decir que hagamos mal las cosas y contaminemos pero se dejan de lado cosas más graves de las que estamos hablando.

- ¿En Rojas está regulada la aplicación de agroquímicos?
- Rojas tiene una ordenanza que regula la aplicación pero ¿Quién es el órgano de control de aplicación? Podemos tener la mejor ley del mundo pero si no se aplica, ¿De qué sirve? Lo único que hacen, en vez de dar tranquilidad a la población, es justificar que la gente esté más preocupada. Las ordenanzas no colaboran, la Provincia opina una cosa mientras que las ordenanzas son distintas en todos los municipios. Es complicado el tema y lo estamos complicando más. En Rojas no hay un órgano de control, en cambio la Secretaría de Producción de Pergamino tiene gente controlando que los aplicadores hagan las cosas bien y sé que han cobrado multas muy elevadas. Hay información confusa, por ejemplo: mucho más importantes que el área de restricción y distancia son el viento, la humedad relativa y la temperatura al momento de aplicar los productos, si hay 500 metros de distancia y hay un viento sur que da justo contra la escuela o las casas, puede ser nocivo. Los productores no queremos perjudicar a nadie, ni a nosotros mismos, ni al campo donde producimos, ni a los animales que tenemos. No hay nada peor que producir temor a la gente. Entonces considero que Nación y Provincia tienen que bajar directivas claras a los municipios, que haya una sola voz para todo el tema.

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