"El chacal de Junín", José Carlos Varela, estuvo detenido dos días en nuestra ciudad.

Estuvo alojado en la Comisaría local el violador y asesino de una niña de Junín

Anteayer martes a media mañana, el doctor Sergio Manuel Terrón, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (U.F.I. y J.) Nº 5 del Departamento Judicial Junín, se trasladó a la ciudad cabecera distrital y aquí, ante fuertes medidas de seguridad, recepcionó la declaración prevista por el artículo 308 del Código Procesal Penal al detenido José Carlos Varela (40 años), en el marco de la Investigación Penal Preparatoria Nº 04-00-001915-18, caratulada "homicidio agravado", en los términos del artículo 80, incisos 2 y 7 del Código Penal vigente.
Lo hizo en dependencias de la Ayudantía Fiscal del Partido de General Pinto (sita en Juan A. Iacianci y Bernardo de Irigoyen y que tiene como titular al Dr. Germán Rafael Neme), ya que a la Comisaría de nuestra ciudad había sido trasladado y había permanecido alojado el único imputado del bestial e incalificable hecho cometido el pasado domingo en Junín, cuando raptó, violó y luego asesinó a la niña Camila Borda, de 11 años de edad.
Fue en una casa quinta ubicada a unos 50 metros de la vivienda de la inocente víctima, en calle José Inocencio Arias al 1500, en el periférico barrio "Ricardo Rojas" juninense.
Varela, con la asistencia de la Defensoría Oficial (a cargo de la Dra. Cecilia Schauvinhold), si bien no hizo uso del derecho de abstenerse de declarar, no aportó detalles con relación al aberrante hecho del que resultó víctima la menor juninense.
Sin embargo, según declaró el fiscal Terrón, el presunto asesino, reconoció haber visto a Camila en el patio de la quinta, cerca del mediodía del domingo, cuando fue a darle de comer a los perros -todo esto según el relato del acusado-, un dato no menor, ya que sitúa a la niña dentro de la propiedad, siendo Varela la única persona que estaba en la finca.
Luego, el sujeto aseguró no recordar nada, una estrategia que -según Terrón- apunta a ser considerado inimputable, a partir de "una amnesia mentirosa".
Se dispuso enseguida, tras la indagatoria, el traslado del vil sujeto a la Unidad Penitenciaria N° 3 de la ciudad de San Nicolás de los Arroyos (Buenos Aires), para evitar así que alguien quiera tomar represalias con este malviviente, al que le va a caer, sin dudas, todo el peso de la ley, toda vez que el fiscal Sergio Terrón ya anticipó que pedirá prisión perpetua, además de la prisión preventiva ya solicitada.
Tras el crimen, se habría trasladado a Varela a la Comisaría de Los Toldos, pero ante posibles disturbios con la llegada a esa localidad de allegados y vecinos de la niña asesinada, se lo derivó a la Seccional pintense a cargo del comisario Renato Lavaselli, donde permaneció hasta media mañana de anteayer, destacándose que cuando trascendió la noticia, en las redes sociales se cuestionó esta medida judicial/policial, porque los pintenses tampoco querían tener en la ciudad, en este caso privado de la libertad, a este chacal juninense.
"El violín está en Pinto", comentó un usuario de la red social Facebook, y una de las respuestas fue "Ya que el violín está en Pinto, hagámoslo sonar", como una salida drástica sobre la humanidad del depravado asesino.
También personal de la Comisaría pintense, además de extremar acciones para que no se produzcan problemas con el alojamiento de Varela en un calabozo de la Seccional, debieron viajar como refuerzo a Junín, ya que allí se realizaron marchas y otras acciones pidiendo "justicia".

EL HECHO
Cuando Camila Borda desapareció, tras ir en bicicleta a comprar cigarrilos (a pedido de su padrastro) a un negocio ubicado a pocos metros de su casa, su entorno pensó en una travesura, en un robo y hasta en un accidente.
Fueron cuatro horas desesperantes, pero el desenlace no hizo más que empeorar todo. La nena estaba muerta y la autopsia ratificó la sospecha: Fue violada y asfixiada en una quinta a 50 metros de su casa.
El denominado "Monstruo de Junín", es un changarín introvertido, de pocas palabras y actitudes sospechosas, ya que tiene tres cuentas de Facebook en la que la mayoría de sus "amigos" son chicas de corta edad, y habría intentado que ingresen a la quinta donde trabajaba niñas de corta edad, a las que de acuerdo a testimonios posteriores, llamaba desde la tranquera de la quinta, que es propiedad de la familia del fallecido Dr. Pagella, y que actualmente la regentea su esposa, una abogada de apellido Juan.
Alejandra Barzabal (34 años), la mamá de la nena, concurrió a las 13 horas del domingo a la Comisaría Junín Primera, a radicar la denuncia y poco después, junto a dos policías repitieron el camino que tendría que haber hecho la nena.
Cómo llegaron al lugar del hallazgo del cuerpo todavía es una incógnita. La Policía dice que fueron los dos oficiales los que siguieron el rastro de la bicicleta, marcado en la calle de arena, y notaron que terminaba en la tranquera de la quinta de Arias 1559. Los vecinos cuentan que fueron hasta allí a raíz de una serie de “situaciones sospechosas” protagonizadas anteriormente por Varela.
La música estaba tan fuerte que no habrían escuchado los gritos ni las sirenas de los patrulleros. Tampoco los llamados de su familia buscándola desesperadamente durante cuatro horas. “Vieron al hombre en una ventana del segundo piso. Salió sin remera, con un pantalón verde, nervioso. Eso hizo sospechar a los oficiales. Uno se quedó con él para evitar que escapara o tuviera alguna reacción violenta y la mujer policía empezó a recorrer los cuartos. Cuando llegó al baño se puso aún más nervioso e intentó desviar la atención”, relataron fuentes policiales.
El hallazgo fue brutal: Cerca de las 16 horas del domingo encontraron el cadáver de Camila en la bañera, con una bolsa de plástico en la cabeza. “La muerte fue por un paro cardiocirculatorio traumático por asfixia mecánica tras estrangulación por lazo”, confirmaron fuentes de la Fiscalía. Al mismo tiempo, los forenses a cargo de la Dra. Mirta Mollo constataron “lesiones compatibles con un abuso sexual, tanto anal como vaginal”.
Sin palabras. Solo pedir Justicia, que un mal nacido como este purgue la máxima condena y, en lo posible, que nunca más se traslade a nuestra ciudad a individuos de esta calaña.

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