“Payamédicas” de Lincoln llevaron sonrisas al geriátrico del hospital

“Payamédicas” de Lincoln llevaron sonrisas al geriátrico del hospital

La asociación Payamédicos tiene sus representantes en Lincoln. Se trata de tres jóvenes que comparten jornadas con los abuelos del geriátrico del hospital municipal. En los últimos días, junto a otro payamédico de Mendoza, hicieron una intervención en la residencia de los adultos mayores del nosocomio local.

“Es una asociación civil sin fines de lucro que apunta a trabajar en la salud emocional del paciente hospitalizado. Se busca un personaje y se crea toda una situación fantástica en las intervenciones. Se usan recursos artísticos, caracterizados, principalmente, por el traje. En Argentina, la entidad fue fundada por José Pelucci, un médico Psiquiatra que, en 2002, decidió empezar esta iniciativa”, explicaron las jóvenes payamédicas linqueñas a La Posta.

En este sentido manifestaron: “Se trabaja en el ámbito hospitalario porque buscamos que el paciente salga de ese mundo en el que se encuentra. Tenemos en el geriátrico del hospital gente que hace mucho tiempo que está institucionalizada. Lo que nosotros hacemos es trabajar es la creación de un mundo de fantasía para que la persona pueda salir de esta situación por un momento”. Sobre su labor puntualizaron: “Desde el primero de enero comenzamos en el geriátrico del hospital. Vamos todos los sábados a compartir un momento. Somos tres payamédicas y esta semana tenemos la visita de un payamédico de Mendoza que va a compartir con nosotros la experiencia”.

Asimismo señalaron a La Posta que “el único requisito para ser payamédico es ser mayor de 18 años y tener el secundario aprobado, tener ganas de jugar y compartir. Es una actividad totalmente ad honorem. Entre tanto individualismo, regalar y regalarse un momento compartido es muy importante. Se ve el cambio en el comportamiento de los pacientes porque llegamos y ellos mismos se acercan”.

Por último indicaron a La Posta que “hay todo un protocolo de trabajo. Se utiliza un lenguaje positivo y despertar la atención de los pacientes. La intervención tiene cuatro tiempos y depende de la patología de cada persona. Intentamos, por medio de una producción, sacar a la persona del mundo real y llevarla a uno imaginario donde pueda despojarse de todo sufrimiento y padecimiento”.

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