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Camila tiene 12 años y fue jubilada.
TRAGEDIA AÉREA

Camila, la perra de 12 años que resolvió el misterio del avión

Es experta en este tipo de operativos y forma parte de la brigada de Canes K-9 de San Antonio de Areco, quienes tuvieron una participación clave en la búsqueda de la aeronave encontrada el sábado en una zona del río Paraná Guazú.

El pasado 24 de julio, el avión que volaba desde San Fernando hacia Las Lomitas, Formosa, con sus tres ocupantes: Matías Ronzano (piloto, 30 años), Emanuel Vega (copiloto, 25 años) y Matías Aristi (pasajero, 37 años) perdió contacto a pocos minutos de despegar y, a partir de allí, comenzó la agonía que se extendió a lo largo de 26 días. Durante casi un mes no hubo rastros ni pistas certeras sobre la aeronave Mitsubishi.
Durante la tarde del último sábado, 19 de agosto, los canales de noticias y portales nacionales anunciaban, con gráfica roja y de catástrofe, que se confirmaba el peor final: habían hallado al avión enterrado en los pantanos del Delta. Dos días después, la jueza de la causa, Sandra Arroyo Salgado, daba a conocer la información de que en el lugar había restos humanos y que se trataba de los tres ocupantes de la aeronave.
La búsqueda -que se llevó a cabo por agua, tierra y aire- contó, incluso, con tecnología del exterior de última generación y expertos en operaciones subacuáticas. No obstante, quien señaló el lugar exacto donde se encontraban los cuerpos fue una perra que integra el cuerpo de Bomberos Voluntarios de San Antonio de Areco. Camila, así se llama, tiene 12 años, tuvo cáncer, y el sábado realizaba su última intervención antes de jubilarse. 
En cuanto a los trabajos que se realizan en el Delta, esta mañana confirmaron que lograron rescatar los motores del avión: uno estaba a unos tres metros bajo el agua y el otro un poco más hundido. Por estas horas, continúan con el rescate del resto del fuselaje y de la cabina.

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