Cristian Fernández Huanca junto a su mamá el día de la entrega de diplomas en La Plata.
Cristian Fernández Huanca junto a su mamá el día de la entrega de diplomas en La Plata.
HISTORIAS DE VIDA

Sacrificio y superación: trabaja en un horno de ladrillos para cubrir sus estudios universitarios

Cristian Fernández Huanca tiene 19 años, es de Chacabuco, y de lunes a jueves viaja a Junín para cursar en la Unnoba. Con sus changas y el indispensable esfuerzo de su mamá, que siembra y cosecha verduras en una quinta, buscará alcanzar el sueño de obtener un título de grado.

Cristian Fernández Huanca tiene 19 años y fue uno de los 25 seleccionados del Programa Abanderados de la provincia de Buenos Aires, que consiste en una distinción especial a los valores y el esfuerzo. Por su promedio y su buen desempeño como compañero en la Escuela Técnica, Cristian fue el único elegido de la región y –tal como lo prevé el programa- accederá a una pasantía laboral en un organismo de la administración pública bonaerense. Al ser notificado, el reconocimiento emocionó a Cristian y a su mamá hasta las lágrimas y aquello le dio fuerzas para emprender sus estudios en la carrera de Ingeniería en Informática en la Unnoba de Junín. El entusiasmo, el trabajo y la lucha incansable por su sueño, embarcó a Cristian en una conmovedora historia de esfuerzo y superación.
Hace más de dos décadas, la madre de Cristian llegó desde Bolivia a la Argentina en busca de nuevas oportunidades, se instaló en Chacabuco y allí comenzó a ampliarse la familia; hoy trabaja hundiendo sus manos en la tierra para cosechar verduras de una quinta y su mayor deseo es que sus hijos puedan cumplir sus sueños. “En mi casa somos once: mi mamá, cinco hermanos, dos tías, un primo, una prima, una cuñada y un sobrino, vivimos todos juntos; mis hermanos y yo fuimos todos a la escuela, hicimos el mismo jardín, primaria y secundaria en la Técnica”, cuenta Cristian y agrega “mi mamá hace mucho esfuerzo para que mi hermano y yo hoy podamos viajar a estudiar a Junín, él está en tercer año de su carrera y yo estoy a punto de comenzar a rendir mis primeros parciales”.


El esfuerzo de Cristian Fernández Huanca para estudiar implica largas jornadas fuera de casa que se extienden desde las seis y media de la mañana hasta las once de la noche, dependiendo el día de la semana.“Viajo todos los días, voy y vengo de Chacabuco a Junín, los lunes salgo de Chacabuco a las 8 y a las 17 vuelvo, los martes salgo 6.30 y vuelvo 19.30, los miércoles salgo 6.30 y vuelvo 20.30 y los jueves salgo a las 9.10 y regreso a las 23, son jornadas muy largas, me tengo que acomodar según la frecuencia de los colectivos”, cuenta Cristian y agrega “ahora se viene la época de los parciales, por ahora llevo todas las materias al día, programación me cuesta un poco porque en la escuela no lo di, estoy viendo a ver si puedo conseguir un profesor particular para que me explique un poco más, los profesores explican en general, no pueden ir uno por uno”.
En las jornadas que se extienden por más de doce horas, Cristian almuerza apenas un sándwich: “no puedo gastar mucho, estoy becado con 1500 pesos por mes pero con eso logro cubrir poco más de una semana en viajes, así que también hago changas en un horno de ladrillos cuando vuelvo a Chacabuco, viernes y sábados, y logro juntar algo más, en total son más de cuatro mil pesos por mes en viajes”.
Los estudios de Cristian y su hermano en la Universidad no serían posibles sin el esfuerzo de su madre, que siempre antepone la formación de los chicos: “Mi mamá siempre estuvo acompañándonos, apoyándonos, siempre nos compró la ropa que necesitamos, nunca nos faltó nada, ella antes gastaba solo para que viaje mi hermano pero ahora somos dos y tratamos de gastar lo menos posible”, cuenta Cristian a este diario y agrega “hubo momentos en los que pensamos que ya no sería posible seguir estudiando, que no íbamos a poder, el año pasado estuve haciendo el curso nivelatorio en la Unnoba mientras terminaba la escuela y un día mi mamá no tuvo plata para pagarme el pasaje y dije ‘voy a dejar, no voy a seguir más’, pero cuando terminé la escuela y me dijeron que había resultado ser el abanderado, de ahí volví con la idea de seguir estudiando, fue muy emocionante para mí, me largué a llorar, todo el mundo aplaudía y supe que quería seguir estudiando; el apoyo de mi familia siempre fue muy importante”.
Con una de las netbooks entregadas por el gobierno, Cristian logra hacer sus trabajos de la carrera de Ingeniería en Informática desde su casa. Por ahora puede arreglarse de esa manera y solo piensa en aprobar sus primeros parciales mientras aguarda novedades del Programa Abanderados. Entre sus fotocopias y papeles,Cristian atesora el certificado que le entregaron durante un emotivo acto en La Plata, es mucho más que un reconocimiento especial con la firma de autoridades provinciales: es el puntapié inicial a un destino con nuevas oportunidades.

Los 25 elegidos de la provincia
Los alumnos seleccionados en el marco del Programa Abanderados son: Maira Ludmila Chaparro (La Plata), Noelia Brito (Avellaneda), Gastón Bogo (La Matanza), Federico Romero (Florencio Varela), Ezequiel Fernández (Presidente Perón), Ángeles OrqueraShceider (Tigre), Mailén Gorosito (Tres de Febrero), Perla Arena (Merlo), Melina Vargas (San Miguel), Elías Bustos (Navarro), Walter Rubén Chiricola (Zárate) y Claudia Verónica Domínguez (San Nicolás).
Completan la nómina de los jóvenes seleccionados Paula Pérez Bianchi (Carmen de Areco), Huanca Cristian Fernández (Chacabuco), MaiaSquiziatto (Carlos Casares), Juan Hilger (Trenque Lauquen), Camila Fonseca (General Paz), Antonella De León (Dolores), Florencia Cabral (General Alvarado), Jerónimo López (Lobería), Rubén Alejo Saldivia (Coronel Pringles), Gilda Jacqueline Arenas (Villarino), Delfina Sol Betancor (Saavedra), Facundo Leguizamon (25 de Mayo) y María Cruz Hernández (Azul).

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