Bashar Badro tiene 34 años, es ingeniero agrónomo y trabaja en una empresa de semillas.
Bashar Badro tiene 34 años, es ingeniero agrónomo y trabaja en una empresa de semillas.
HISTORIAS DE VIDA

Bashar Badro, un joven refugiado sirio que ahora vive en Chacabuco

Es ingeniero agrónomo, tiene 34 años y en 2017 llegó a la Argentina escapando de la guerra en su país natal. Desde septiembre de 2018 vive en la ciudad de Chacabuco y trabaja en una importante empresa de semillas.

Hacia fines de 2016, Bashar Badro (34) fue solicitado por el ejército sirio para hacer el servicio militar. Su hermano formaba parte de la fuerza y había resultado herido en una de las operaciones, por lo que Bashar no podía permitir que sus padres soportaran el dolor de tener sus dos hijos en circunstancia de guerra y entonces tomó la decisión más difícil: despedirse de su familia e irse del país. Llegó en calidad de refugiado a la Argentina, primero a Bariloche y después a Chacabuco, ciudad en la que vive actualmente y desempeña su profesión de ingeniero agrónomo en una empresa multinacional de semillas. En diálogo con Democracia,y con idioma español en pleno proceso de aprendizaje, contó cómo son sus días en nuestro país y manifestó su deseo de paz en su Siria natal.

- ¿Cuándo llegaste a la Argentina y en qué circunstancias?
- Tengo 34 años, pasé 30 años en mi país, de los cuales seis fueron en las circunstancias de la guerra. Tuve a mi hermano en el Ejército Árabe Sirio y él tuvo una lesión en una de las operaciones. A fines de 2016, me solicitaron el servicio militar y no podía soportar la idea de que mis padres tuvieran a dos hijos en la guerra, además, habíamos sufrido la pérdida de muchos familiares y amigos mártires en la lucha contra las organizaciones terroristas. Por lo tanto, toda esta situación me obligó a pensar en irme al Líbano antes de que se me impidiera salir del país. Eso fue el 31 de diciembre de 2016. Llegué a Bariloche y, cuatro meses después, me mudé a la Capital Federal para buscar oportunidades de trabajo en mi campo de estudio. Tuve varios empleos y, después de algunas entrevistas y con la ayuda de algunos amigos, se dio la oportunidad de trabajar en Chacabuco. Comencé mi trabajo aquí el 10 de septiembre del año pasado.

- ¿Cómo son tus días en Chacabuco?
- Siento mucha alegría de haber llegado a este lugar. Estoy muy contento con esta hermosa ciudad y el bienestar de su gente. Terminé mis estudios en mi país como agrónomo y trabajé allí durante siete años, ahora estoy trabajando en el Departamento de Investigación en Don Mario y mis trabajos están relacionados con la soja. Estoy agradecido por la oportunidad que me brindaron, es un equipo maravilloso y cooperativo.

- ¿Encontraste un pueblo cálido y amigable en Chacabuco?
- Tengo muchos amigos y por ellos siento que ya soy de Chacabuco. Esto es lo mejor de la ciudad: si voy a comprar algo, me encuentro con amigos. El pueblo es pequeño y muy tranquilo

- ¿Te gustaría seguir conociendo la Argentina?
- Ciertamente. De hecho, tengo que viajar y moverme mucho por Argentina porque estamos plantando campos de soja en todo el país. He visitado muchas provincias y regiones, Argentina es muy hermosa por su belleza natural y su riqueza. Clima y tierra fértil, sin mencionar el bien y la belleza de sus habitantes.

Mis deseos para este año son hacer lo mejor que pueda para seguir en mi trabajo y mejorar mis posibilidades para ser un chacabuquense.

- ¿Cómo está compuesta tu familia en Siria?
- Tengo a mi padre que es ingeniero y mi madre que es maestra, ya jubilados; mi hermano menor todavía está estudiando en la Universidad de Damasco y mi hermana contadora vive con su familia; mi otro hermano terminó el servicio militar hace cuatro meses y ahora está trabajando en una compañía. La situación está mejorando en mi país, pero el proceso de curación sigue siendo muy lento. Con ellos hablo todas las semanas y todo está bien, gracias a Dios.

- ¿Qué es lo más extrañás de tu país?
- Extraño a mi país antes de la guerra y antes de ese desastre. Perdí todo por completo. Extraño la comida de mi madre, me gustaría que mis familiares vinieran a visitarme aquí, pero tengo que trabajar muy duro para recibir a cualquier miembro de mi familia. Me siento muy afortunado porque desde el momento en que llegué he estado con gente muy buena y no he pasado por mala situación en Argentina. La gente fue muy amable conmigo, especialmente cuando saben que soy de Siria.

- ¿Cuál es tu deseo para 2019?
- Mis deseos para este año son hacer lo mejor que pueda para seguir en mi trabajo y mejorar mis posibilidades para ser un chacabuquense. Y como soy de Siria, espero que la situación mejore día a día y encontremos la paz que tuvimos hasta hace ocho años atrás.

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