Internos de la UP 13 de entre 19 y 40 años forman parte de Gladiators.
Internos de la UP 13 de entre 19 y 40 años forman parte de Gladiators.
DISCIPLINA CON VALORES DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA

Rugby en la cárcel, una iniciativa para el cambio y la reinserción social

Cada semana, Jorge “la Chancha” Giménez encabeza el entrenamiento de Gladiators, el equipo de internos de la UP13. Cómo es la rutina de preparación física y los objetivos vertebrales de este proyecto en busca de una mejor inclusión.

Jorge “la Chancha” Giménez es Licenciado en Educación Física, vive en la ciudad de Chacabuco y el rugby es protagonista en su vida desde hace más de treinta años: primero como jugador, luego como entrenador.
Trabajó en su ciudad, en Tierra del Fuego y en España, alcanzando muy buenos resultados; formó parte de la UAR (Unión Argentina de Rugby); integró numerosos y exitosos proyectos vinculados a este deporte y hoy, además de desarrollar su trabajo en la Escuela Municipal de Rugby de Chacabuco, cumple un rol estratégico y fundamental en el área de coaching de la UROBA (Unión de Rugby del Oeste de Buenos Aires).
En 2016 la UROBA comenzó a desarrollar un área de inclusión, a partir de allí, cada miércoles, Jorge comenzó a viajar desde Chacabuco, y de manera voluntaria, a la UP 13 de Junín para formar un equipo de rugby con los internos del penal.
Con el correr de los días, se comenzó a generar afinidad, se fortaleció el compromiso y Jorge presentó una propuesta con objetivos claros para practicar el deporte tras los muros. De esta manera, lo que comenzó como una iniciativa personal de “la chancha” Giménez, logró tomar carácter institucional tras firmarse un convenio entre la UROBA y la UP 13.
En septiembre del año pasado se inauguró la cancha de rugby inframuros y, en la actualidad, cerca de 40 jugadores de entre 19 y 40 años integran el equipo Gladiators tras los muros de la cárcel de máxima seguridad ubicada sobre la Ruta 188. Cada miércoles –como desde hace tres años- Jorge Giménez llega para llevar adelante el entrenamiento, mientras que, los días lunes, el capitán del equipo o los profesores de educación física que trabajan en la UP 13 coordinan ejercicios de rugby sin contacto o destrezas básicas. Todos los internos del pabellón 12 forman parte de Gladiators, incluso los de mayor edad, quienes colaboran como utileros facilitando el material y asistiendo al entrenador al momento de encabezar la práctica.
En 2017, Gladiators protagonizó un partido integrado con tres miembros del equipo que habían recuperado la libertad, viajaron a jugar a penales de otras ciudades y, hacia fin de año, recibieron internos de Olavarría, Trenque Lauquen, Bahía Blanca y Campana para competir. Cada uno de estos eventos deportivos arrojó una imagen de tipo cinematográfica por el importante operativo de seguridad: policías fuertemente armados y colectivos del Servicio Penitenciario Bonaerense rodeando la cancha, de unos 100 metros de largo por 70 de ancho, a modo de cordón de contención y en estado de alerta ante cualquier situación de riesgo.

El rugby para la inclusión
A diferencia de otros deportes, el rugby resulta inclusivo en el sentido de que no hay estereotipos predeterminados: flacos, gordos, altos y bajos son funcionales al juego y allí reside la esencia del deporte. En el trabajo que encabeza Giménez en la UP 13 se busca que el rugby sea una herramienta para alcanzar una óptima reinserción social el día que los internos recuperen la libertad. En este sentido, Giménez explicó a Democracia que los valores y principios que promueve este deporte sirven para dentro y fuera de la cancha.
“Los valores de respeto, solidaridad, cooperativismo y disciplina en el rugby son fundamentales porque si yo voy a taclear, después voy a tener que soportar que me tacleen a mí” cuenta Giménez y agrega “si no hubiera una fuerte presencia de estos valores todos andaríamos a las patadas, entonces también se trabaja mucho con la tolerancia”. Por otro lado, Giménez destaca la importancia del tercer tiempo en los partidos, espacio donde se puede charlar, compartir una mesa, comer algo y resolver problemas -en caso de que los hubiera- entre miembros del equipo y rivales. “Así en el rugby, como en la vida”, apunta Giménez.
Respecto de las indicaciones a la hora de entrenar, Giménez sugiere que se trabaja casi de la misma manera dado que “al club también llegan chicos con distintos temperamentos o formas de tratar al otro, en la cárcel ocurre que un interno puede tener antecedentes tremendos y, sin embargo, tras una situación de tacle, levanta al rival, le da la mano, o pide a los demás que no griten”.
El proyecto dentro del penal se apoya en tres objetivos fundamentales: la mirada, el abrazo y la posibilidad de escuchar. En primer término, se busca que se deje de utilizar el vocabulario tumbero y que reparen en que se trata de una herramienta clave para cuando llegue el momento de atravesar la situación de reinserción social.
En segundo lugar, se estimula la comunicación cara a cara, el contacto físico y el mirar a los ojos: “hay presos que hace mucho tiempo que están tras las rejas y tienen serias dificultades para mantener la mirada”, cuenta Giménez y agrega “es un trabajo complejo, satisfactorio pero desgastante, hay chicos que antes de estar en la cárcel estuvieron en institutos de menores y no saben de horarios, ni de trabajo, ni de disciplina, y lo van incorporando de a poco".

Los objetivos para 2018
Jorge Giménez destaca el apoyo incondicional por parte de UROBA -presidida por Carlos Zinani- y también la ayuda de los ex jugadores Eliseo Branca y Marcelo Valesani, de los profesores del penal Juanjo Paz, Ariel López y Juan Castagnola, ya que “sin ellos esto no sería posible, me ayudan de manera totalmente desinteresada”, destaca. En febrero se reanudará el entrenamiento y Giménez buscará sumar a Mariano Zinani y Lucas Sálice, destacados jugadores de rugby juninenses y miembros de UROBA, para que se sumen al equipo.
“Creo que es necesario que los profesores sepamos cómo trabajar, porque no se trata de darles una pelota y de que corran”, apunta Giménez y agrega “yo he ido aprendiendo mucho sobre la marcha, el aprendizaje es permanente.”
Giménez comentó a Democracia que otro objetivo para 2018 es hacer un torneo de rugby interno con todas las familias. Además, “buscaremos seguir fortaleciendo el vínculo entre los miembros del equipo y el compromiso, porque la idea motivadora de Gladiators es perder un jugador solo porque recupera su libertad”.

COMENTARIOS