Jornada en Chacabuco sobre la importancia del juego motor en chicos con autismo
ACTIVIDAD INTEGRATIVA

Jornada en Chacabuco sobre la importancia del juego motor en chicos con autismo

El sábado se llevará a cabo un encuentro sobre actividad física en niños y adolescentes con Trastorno de Espectro Autista (TEA). En diálogo con Democracia, Eduardo Sotelo, el profesor de Educación Física que estará a cargo de la capacitación, destacó los puntos más salientes.

La concientización y el trabajo sobre el Trastorno de Espectro Autista (TEA) se dan cada vez con mayor profundidad en los distintos espacios conectados con el tema: se ha hecho mucho pero aún resta mucho por hacer. En Chacabuco, desde la Asociación IntervenirTEA -dirigida por las licenciadas Analía Slaven y Marcela Zocchio- se ofrecen de manera periódica, jornadas de capacitación tanto para profesionales de la salud, docentes y padres, como para la sociedad en general, con el objetivo de que circule información al respecto y, así, generar cada vez más espacios de inclusión para las personas con autismo.
En el marco de un nuevo encuentro organizado por IntervenirTEA, el próximo sábado 9 de septiembre, el profesor de Educación Física, Eduardo Sotelo, llegará a la ciudad con el objetivo de capacitar a los presentes acerca de cómo incluir la actividad física, el deporte y el juego motor como forma de intervención en el tiempo libre de personas con TEA y como desafío del neurodesarrollo.
Desde la asociación informaron también que, por primera vez en esta ciudad comenzará a dictarse un taller de juego y actividad física motora para chicos con TEA. Por su parte y en diálogo con Democracia, Sotelo señaló el impacto y los beneficios que otorga aprender a jugar y disfrutar al mover el cuerpo en las personas con autismo.

- ¿En qué se basa la capacitación que va a dar en Chacabuco que promete abordar los beneficios del juego motor en las personas con TEA?
- Hace diez años que trabajo con chicos con autismo y otros desafíos en el desarrollo y, a raíz de que integro una agrupación formada por profesionales que se llama Casa Abanico, me ofrecieron hacer una capacitación relacionada con lo que hago, que es trabajar sobre la intervención en el tiempo libre de los chicos con estos desafíos. La intención es capacitar acerca de cómo estas actividades pueden mejorar su calidad de vida; les enseñamos a jugar, a entender el juego, y vemos cómo esto impacta en otros espacios sociales que ellos integran. Los chicos juegan en una plaza, en un recreo, en un cumpleaños, y esos son los espacios sociales que comparten con sus pares.

- ¿Trabajan con los chicos con TEA de manera individual o integrada?
- Yo me dedico a trabajar de forma individual y también para que ellos estén integrados, en un espacio convencional. Lo que hago, fundamentalmente, es trabajar con el juego motor porque es la base para comprender luego los juegos que comparten en el Jardín de Infantes y otros espacios sociales. Nosotros nacemos haciendo actividad física, caminamos, corremos y el desarrollo motor que se da a través de la actividad física también se da jugando, es decir, el juego es un medio para el aprendizaje, y en los chicos con autismo, uno de sus principales déficits, es el aprendizaje. Nosotros buscamos que ellos puedan aprender y disfrutar moviendo el cuerpo y entendiendo lo que pasa alrededor. Eso trae muchos beneficios porque después están más integrados en los recreos, en los cumpleaños, etcétera. Yo trabajo con los chicos y luego me acerco a charlar con los profes, a darles estrategias, como para que puedan incorporarlas en sus clases y así propiciar la participación de todos, que haya actividades más inclusivas, teniendo en cuenta las particularidades de cada uno.

- ¿Cómo ves la formación de los profesores de Educación Física en lo que respecta al autismo y demás desafíos del neurodesarrollo?
- En mi experiencia, no tuve nada de formación en lo que es autismo durante el profesorado. Tuve una materia en cuarto año, que era una materia de discapacidad en general, orientado a la educación especial. La realidad es que a partir de 2006, con la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad y luego, en 2008, con la adhesión de la Argentina a esa Convención, se empezó a ver chicos con algún tipo de discapacidad en las escuelas supuestamente convencionales. Y yo me capacité, hice todo mi trabajo en la misma medida que se iba desarrollando este cambio, entonces para mí fue algo natural entender que la discapacidad estaba en la escuela convencional y que teníamos que dar respuestas por parte de nuestras prácticas como profesores de Educación Física, a ese nuevo desafío que nos proponía la sociedad. Entiendo que sigue siendo un desafío en las prácticas y en los profesorados el tema de ver a una persona con discapacidad como una persona de derecho, con derecho a hacer una clase de educación física como cualquier otro chico.

- ¿Por qué es más frecuente ver a los chicos con autismo practicar natación y no otro tipo de actividad física?
- Porque la natación, la actividad en sí, permite al chico con autismo saber qué va a hacer y dónde lo va a hacer. La natación es funcional a casi todas las personas con TEA porque las instalaciones, la pileta, el espacio, proveen de la información que ellos necesitan para entender de qué se va a tratar la actividad. En los deportes al aire libre esa información no está, entonces es ahí donde precisan un aprendizaje previo. En un juego en equipo. No solo hay que tener en cuenta el espacio sino también las reglas, al compañero, evaluar qué va a hacer el otro, decidir si me quedo con la pelota o si la paso, son muchas variables más complejas, pero con un buen aprendizaje los chicos lo pueden lograr. Por eso, mientras más capacitados estén los profes y cuanto más entendamos que con la ayuda necesaria los chicos van a poder comprender de qué se trata un deporte, más van a poder acceder a distintos espacios.

- ¿Cuáles son los objetivos centrales de la capacitación en Chacabuco?
- La capacitación apunta a los profes, también a los acompañantes terapéuticos o profesionales de la salud que trabajan en la comunidad de Chacabuco. La intención es que puedan adquirir herramientas para generar más espacios inclusivos y mejorar la calidad de vida de los chicos con autismo, porque se ven segregados de un montón de actividades y depende mucho de nosotros, los profes. Debemos ofrecer prácticas en las que todos puedan participar, tenemos que buscar alternativas para que los chicos se motiven y se movilicen, que sientan alegría, que tengan más confianza en sí mismos, más autoestima.

- ¿Hay alguna actividad, al margen de la natación, que sea el denominador común de todo aquello que le interesa a una persona con TEA?
- No hay una actividad que funcione como denominador común porque cada chico es diferente, único y tiene habilidades propias. Nosotros, lo que hacemos es conocer personalmente a cada uno y trabajar con las habilidades que tiene cada uno. Lo que sí hacemos para todos en general es enseñarles todas las etapas del juego: la persecución, la mancha, etcétera, pero a cada uno le interesa un juego distinto porque tienen motivaciones distintas, es bueno respetar eso, porque el objetivo es que los chicos puedan disfrutar de moverse, de sentir su cuerpo y desarrollar el aprendizaje.

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