>LA PROVINCIA / PANORAMA SEMANAL

Un gesto desde la Rosada que reavivó la puja interna

A poco menos de diez meses de dejar el poder, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner puso en claro esta semana que será ella, y nadie más que ella, la que ordene las piezas en la tensa pulseada interna que se abrió en el oficialismo por la definición de las candidaturas para competir por su sucesión. Bastó apenas un gesto de su parte para sacudir el tablero y terminar de instalar a Florencio Randazzo en la carrera presidencial.
En su primera aparición pública tras la gira por China, la Presidenta puso las acciones del ministro del Interior y Transporte por las nubes y confirmó que no encolumnará la tropa detrás de la candidatura del gobernador Daniel Scioli.
No sólo brindó su apoyo público a Randazzo tras la denuncia por crecimiento patrimonial que lanzaron los holdouts, sino que además lanzó un tiro por elevación al reclamar que “todos los candidatos presidenciales” presenten declaraciones juradas de sus bienes.
Luego de ese gesto, Randazzo aprovechó el escenario para ratificar su decisión de competir en la interna del Frente para la Victoria y presentarse como “el candidato de Cristina”. Además, volvió a lanzar dardos envenenados contra Scioli, al que llamó “un conservador que quiere traer nuevamente la política de Carlos Menem al país”.
Acostumbrados a este tipo de reacciones por parte de Cristina, desde el sciolismo se dedicaron a bajar el tono a las especulaciones y a minimizar el golpe. “Nada está definido por ahora”, dicen. Concentrarse en la gestión, y esperar que el escenario decante, es la fórmula que repiten en el entorno del Gobernador.
El sciolismo tampoco acusó recibo por el reclamo de la Presidenta sobre las declaraciones juradas de bienes. “No estuvo dirigido a Daniel”, aseguran.
Preocupación sciolista
Con todo, en la Gobernación se instaló en los últimos días un clima de preocupación. Aunque, se sabe, nunca contó con la bendición del núcleo duro del kirchnerismo, Scioli no esperaba un espaldarazo presidencial tan claro a su principal competidor. Y confiaba en que las circunstancias y el sentido práctico empujaría a la Presidenta a posicionarlo como único candidato oficialista por la sucesión, para evitar una interna en las PASO que sólo beneficiaría a la oposición.
El episodio estuvo cruzado por un movimiento que llamó la atención. Antes del discurso del miércoles de la Presidenta, el vicegobernador Gabriel Mariotto sorprendió con una declaración pública en la que pidió la unidad del oficialismo y sugirió a Randazzo que deje de lado sus aspiraciones para encolumnarse detrás de la candidatura de Scioli. “Sería una fórmula de lujo”, si Randazzo aceptara competir en la Provincia, dijo el ex titular del Afsca, quien no tardó en recibir una dura respuesta por parte del ministro nacional.
“No está interpretando el proceso histórico de la Argentina y hacia dónde debe ir y qué clase de dirigentes deben conducir los próximos años del país”, dijo Randazzo.
Pero el movimiento de la Presidenta no sólo descolocó a Scioli sino que marcó una señal clara para el resto de las figuras del oficialismo que se anotaron en la carrera presidencial.
Uno de ellos, el presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez, pareció entender rápido la jugada y ya comenzó a mover piezas para “bajar” a la Provincia. Las versiones señalan la posibilidad de un acuerdo con el intendente de Berazategui, Patricio Mussi, para competir por la Gobernación.
Con todo, Mussi no parece tampoco dispuesto a abandonar la carrera por la sucesión de Scioli. En los últimos días, se reunió con intendentes de la Tercera sección electoral y resaltó la necesidad de que un jefe comunal llegue a la Gobernación.
En ese marco, el intendente de Berazategui fogoneó en los últimos días la posibilidad de competir en las Primarias con el titular de la Anses, Diego Bossio, a quien el sciolismo imagina como ladero.
Cruces
Igual que en el oficialismo, las tensiones internas en la mayoría de las fuerzas de la oposición en la Provincia se reavivaron esta semana.
En el Frente Renovador de Sergio Massa, por caso, la pelea entre quienes aspiran a la candidatura a la Gobernación dejó en los últimos días nuevos cruces y polémica.
Luego del alejamiento de Gustavo Posse, ya alineado en el PRO, el desembarco en el massismo del diputado nacional Francisco De Narváez no hizo más que agitar las aguas.
En los últimos días, tanto Darío Giustozzi como Mónica López apuntaron contra el “Colorado”, abocado ahora a reforzar contactos con los intendentes del massismo para sumar apoyo territorial.
“No sé qué puede sumar un candidato que en las últimas elecciones sacó cinco puntos”, disparó la diputada provincial massista. “En la interna vamos a ser él y yo. Y le voy a ganar”, dijo Giustozzi en referencia a De Narváez.
Si el panorama en el Frente Renovador ya es, de por sí, complejo, la posibilidad de que finalmente el intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde desembarque en el massismo no ayuda a calmar las aguas.
Aunque no interrumpió su línea de diálogo con el gobernador Scioli, Insaurralde parece cada vez más cerca del Frente Renovador, una posibilidad que por estas horas analiza en las arenas de la Polinesia. Con todo, no se descarta que busque la reelección en el distrito.
Massa aspira a que Insaurralde compita en la interna del Frente Renovador contra De Narváez, Giustozzi y el ex gobernador Felipe Solá, un escenario que le aseguraría una importante tracción de votos.
Es que pese a su alejamiento de la escena pública, Insaurralde mantiene una buena imagen y un alto grado de conocimiento, según los últimos sondeos que maneja el massismo. <

>Intendentes bonaerenses respaldaron a la Presidenta

Un grupo de intendentes bonaerenses del Frente para la Victoria y fuerzas aliadas manifestaron su respaldo a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner luego de que fuera imputada por "encubrimiento" en el caso AMIA y rechazaron lo que consideran una "avanzada en la judicialización de la política", a través de "denuncias sin sustento".
A través de un comunicado, dijeron "observar con preocupación la avanzada en la judicialización de la política puesta de manifiesto mediante denuncias que carecen de sustento y que parecen vincularse a motivaciones malintencionadas".
En su intento por defender a la jefa de estado, consideraron "inconcebible involucrar a la Presidenta en una causa sobre supuestos pactos con terroristas después de todo lo que ha hecho este Gobierno, con Néstor (Kirchner) y con Cristina, para avanzar en la búsqueda de la verdad y justicia en los atentados contra la Embajada de Israel y contra la AMIA".
El documento lleva las firmas de Fernando Espinoza (La Matanza), Gustavo Pulti (Mar del Plata), María Celia Gianini (Carlos Tejedor), Walter Torchio (Carlos Casares), Marta Médici (Alberti), Mauricio Barrientos (Chacabuco), José María Medina (Arenales), Néstor Álvarez (Guaminí), Daniel Di Sabatino (San Vicente), Alberto Gelené (Las Flores), Oscar Brasca (Salto), Roberto Álvarez (Tres Lomas), Francisco Iribarren (Florentino Ameghino), José Inza (Azul), Jorge Fernández (Lincoln), Oscar Ostoich (Capitán Sarmiento), Juan Carlos Gasparini (Roque Pérez), Jorge Eijo (General Belgrano), entre otros.

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