LA PROVINCIA

Recuerdos del futuro

“El peronismo será kirchnerista o no será. Desde ahora y para siempre, en nuestras manos”. La frase pertenece al senador provincial Santiago Carreras, integrante de La Cámpora y estrecho colaborador en la Cámara Alta del vicegobernador Gabriel Mariotto. La disparó, como mensaje en Twitter, minutos después de finalizado el acto del viernes en Vélez, donde Cristina Kirchner dejó en claro que sus “herederos” serán “los jóvenes” -genérico con el que la Presidenta nombra a la agrupación ultrakirchnerista La Cámpora- y “los transversales”, los espacios oficialistas que esa tarde poblaron el palco principal y que, como una premisa central, desarrollan una larga y enconada pelea contra el peronismo histórico y estructurado, fundamentalmente contra el más poderoso en términos electorales, el peronismo bonaerense.
En rigor, ni el acto ni el mensaje de Carreras aportaron algo que no supieran en el peronismo bonaerense, simbolizado a esta altura del siglo XXI por los intendentes, “herederos” y continuadores de una supremacía política que el PJ ejerce desde hace tres décadas en la Gobernación y en los municipios. Fueron anoticiados de los cambios en la distribución de la dote a mediados del año pasado, cuando se confeccionaron las listas de candidatos para las elecciones primarias y, por órdenes directas de la Casa Rosada, las nóminas legislativas se poblaron de aspirantes que no cumplían con el “requisito sagrado” del peronismo: tener inserción territorial propia o estar alineados con los referentes territoriales.

Fuerte impacto

Se materializó en aquel momento algo que los referentes del peronismo provincial intuían desde poco después de la muerte de Néstor Kirchner, cuando las puertas del despacho de la Presidenta se cerró para ellos y para siempre.
Supieron entonces que si bien la mayoría de los intendentes pudo imponerse como candidatos a la reelección en sus distritos -como Daniel Scioli para la Gobernación- por razones absolutamente matemáticas -eran quienes garantizaban los triunfos comarcales-, se ponía en marcha en el kirchnerismo un proceso apuntado a producir en el 2015 también una “renovación joven y transversal” en los cargos ejecutivos.
Pero no por carente de novedades el acto de Vélez dejó de golpear a los referentes del peronismo. La mayoría debió sortear el impacto de no ser tenidos en cuenta por los organizadores y tener que autoinvitarse. Ya en el estadio, se vieron relegados a las últimas filas de los palcos secundarios o directamente al llano.
Y finalmente escucharon un discurso de Cristina que, en un acto de recordación de la elección que llevó a Néstor Kirchner a la Presidencia -arribo del que todo el PJ bonaerense se autoconsidera artífice principalísimo-, no les dedicó una sola mención y, en cambio, dejó en claro que el futuro no les pertenece. “Al menos, no desde el cristinismo”, decían dirigentes que tomaron nota de los mensajes de la movida de Vélez.

Es la economía

Mientras tanto, los recursos siguen siendo la principal preocupación en la Gobernación y los municipios. Los intendentes presionan para que, “de alguna forma”, se mejore la porción que les tocará del aumento de impuestos previsto en un proyecto de ley elaborado por el Ejecutivo por pedido de los propios jefes comunales. Las cuentas oficiales dicen que de esa suba les corresponderán este año a los municipios 510 millones de pesos, pero en los distritos creen que el plus no superará los 450 millones, en un ejercicio en el que perdieron 900 millones por la no coparticipación del Fondo Educativo nacional y que cada día que pasa cierra menos.
Y en el gabinete de Scioli no ocultan su malestar por la parsimonia con que el oficialismo de la Legislatura -manejado por el ultrakirchnerismo- se ha tomado el trámite de ese proyecto. Elevada hace ya medio mes, la norma sería sancionada, como temprano, el 10 de mayo, según dejan saber en los despachos legislativos.

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