Axel Kicillof
La jugada auspiciada por la Casa Rosada fue apoyada por Axel Kicillof.
PANORAMA PROVINCIAL

La suspensión de las Paso y la chance de hacer pasar un elefante por la Legislatura

La eliminación de las elecciones Primarias se está volviendo en una necesidad de los oficialismos, en especial cuando la crisis sacude con fiereza y genera un fuerte malestar ciudadano. Lo intentó Mauricio Macri en 2019 cuando se abrazaba a la esperanza de que un repunte económico lo ayudara a nadar hasta la orilla en su frustrada aventura reeleccionista. Ahora el que lo empuja, con el disfraz de un pedido de los gobernadores, es Alberto Fernández.
La excusa es repetida. Como aquella vez y en esta ocasión, se habla de la “necesidad” de ahorrar recursos: organizar las Paso cuesta poco más de 3 mil millones de pesos en todo el país. Sin embargo, esa intención tiene mucho más de necesidad política que de altruismo.
La jugada auspiciada por la Casa Rosada fue apoyada por Axel Kicillof, aunque cerca del mandatario bonaerense afirman que “no es algo que lo desvele”. Incluso sostienen que Kicillof sólo enviaría un proyecto a la Legislatura siempre que se avance a nivel nacional con la misma iniciativa. Y anotan otro requerimiento: que exista consenso con la oposición.
Este último punto es central: la Provincia tiene su propia ley de Primarias, desvinculada de la norma nacional. Y por lo tanto, hay que votar una ley para eliminarlas o suspenderlas. El otro elemento de peso tiene que ver con ese “consenso” del que hablan en la Gobernación. El Frente de Todos está en minoría en el Senado y cualquier norma requiere del apoyo de Juntos por el Cambio.
Esa circunstancia abre el juego para una serie de especulaciones. También para que, llegado el caso, la ley de las Paso no sea el único proyecto en materia electoral que pueda llegar a discutirse.

Qué busca la oposición
En la oposición existe cautela respecto del tema. Acaso porque una ola nacional de eliminación de las Primarias en el resto de las provincias podría generar una presión adicional para que Buenos Aires imite la medida. Pero en principio, y como postura general, Juntos por el Cambio preferiría que se conserve en la Provincia la cita de agosto, por aquel comentado posible corrimiento de votos opositores hacia el sector no oficialista más elegido. Además, suman las tradiciones: la UCR, por caso, es afecta a las internas para dirimir supremacías.
No obstante, algunos legisladores se frotan las manos con la posibilidad de que ese debate abra otro. O mejor dicho, que ingrese como prenda de negociación. En Juntos por el Cambio empujan el final de las polémicas boletas sábanas para reemplazarlas por boletas únicas, un sistema similar al que rige en Santa Fe. Casi como un anticipo, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, mandó a un senador de su confianza a presentar un proyecto en ese sentido.
La alternativa propuesta eliminaría los tradicionales robos de papeletas que se registran en cada elección, porque los postulantes de todos los partidos estamparán su nombre en la misma boleta. También, suprimiría el “efecto arrastre” de candidatos taquilleros en favor del resto de los postulantes de su mismo partido.
La oportunidad del debate legislativo en torno del futuro de las Primarias en la Provincia podría abrir la puerta para el proyecto que, en realidad, más interesa y preocupa a la dirigencia bonaerense: el del límite a las reelecciones de los intendentes, legisladores y concejales.
Esa ley quita el sueño de oficialistas y opositores. En especial, a los jefes distritales que transitan el tiempo de descuento que impone la imposibilidad de ir por otro mandato en 2023. “Si hay una chance de hacer pasar ese elefante por la Legislatura, es cuando venga el debate por las Primarias”, conceden tanto en el PJ como en la oposición.
Por el momento, la única vía que se exploraba para hacer caer esa ley que frena mandatos eternos, era la judicial. Pero el debate abierto por las Primarias podría cambiar dramáticamente ese esquema. Tanto, que en la bolsa podría entrar un paquete electoral más amplio. Quizás el elefante haya comenzado a transitar, sigiloso, las escalinatas de la Legislatura.

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