Los padres de las víctimas, familiares y vecinos, marcharon para repudiar “la mafia policial de la Bonaerense”
Los padres de las víctimas, familiares y vecinos, marcharon para repudiar “la mafia policial de la Bonaerense”
MASACRE DE SAN MIGUEL DEL MONTE

Familiares de las víctimas denunciaron “presencias intimidatorias” de la Policía

Aseguran que agentes de la Bonaerense, vestidos de civil en autos sin patente, hacen “espionaje ilegal” en actos y en la puerta de sus casas.

Familiares de las víctimas de la masacre de San Miguel del Monte denunciaron amedrentamiento, intimidación y vigilancia por parte de policías de civil y resaltan que uno de esos episodios ocurrió a la vista de todos, durante la presentación el último viernes de un informe sobre abusos cometidos por la Bonaerense.
La situación ocurrió cuando los familiares de Aníbal Suárez (22), Gonzalo Domínguez (14), Danilo Sansone (13), Camila López (13), víctimas de la persecución fatal ocurrida en la madrugada del 20 de mayo pasado, y Rocío (14), la única sobreviviente, junto a la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) brindaban detalles de un informe de la masacre.
En la publicación, de 52 páginas, el organismo que preside el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel denunció prácticas policiales ilegales y violentas previas a las cuatro muertes, relevadas a través de testimonios de vecinos, jóvenes y organizaciones de la comunidad.
Allí, delante de todos, dos "policías infiltrados" ingresaron a la sala del Centro Tradicionalista Martín Fierro de Monte donde se realizaba la presentación, según denunció el abogado de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), Roberto Cipriano, que representa a los familiares de Camila y Danilo.

El informe
La CPM presentó en San Miguel del Monte un informe especial sobre la persecución policial a tiros que terminó con la vida de Aníbal Suárez, de 22 años; Gonzalo Domínguez, de 14; Danilo Sansone y Camila López, ambos de 13, y según se informó, vecinos del lugar reconocieron a dos policías de civil que concurrieron al acto y allí registraron lo que pasaba.
"Este acto de inteligencia ilegal refleja un comportamiento mafioso y violento, y se inscribe en una escalada de persecución y hostigamiento contra los familiares. También es un fiel reflejo de la impunidad con que las fuerzas policiales actuaron antes, durante y después de la masacre", señalaron desde la CPM.

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