En Pinamar aún quedan plazas para la segunda quincena de enero.
En Pinamar aún quedan plazas para la segunda quincena de enero.
HOSPEDAJES, ENTRE 20 Y 25% MÁS CAROS QUE EN 2018

Buscar, mirar y comparar: ¿cuánto cuesta alquilar en la Costa?

La cercanía al mar y los servicios influyen en el valor final de casas, departamentos y habitaciones de hotel. En Pinamar aún hay plazas para la segunda quincena, mientras que Cariló tiene casi todo ocupado.

Buscar, mirar y comparar. En tiempos en que la economía del país no acompaña, esa parece ser la clave para quienes están pensando comenzar la segunda quincena de enero en la playa, pero gastando lo menos posible.
En promedio, el hospedaje en Valeria del Mar, Pinamar y Cariló subió entre 20 y 25% respecto de 2018, es decir menos que la inflación, para tratar de tentar a los turistas.
Entonces, el turista más avezado podrá encontrarse con que a unos 4 kilómetros de Pinamar, al norte de Ostende y al sur de Cariló, se abre Valeria del Mar. La arena, el mar y sus calles flanqueadas por casas quintas en las que la vegetación florece hacen de este poblado de poco más de 3.000 habitantes la playa familiar por excelencia. Una especie de paraíso perdido sin explotar al que acuden quienes vienen en busca de tranquilidad, noches silenciosas y precios más accesibles que las localidades lindantes.
Por ejemplo, a unos 5 kilómetros de la playa, una familia tipo de cuatro integrantes puede encontrar aquí una vivienda amplia -dos dormitorios, baño, cocina con su heladera con freezer y microondas, living-comedor con televisor, parque con parrilla, cochera y servicio de wifi- desde 25 mil pesos la quincena. Los valores ascienden a medida que las casas se acercan al mar y entonces, por los mismos servicios, se puede pagar de 28 a 35 mil, similar a lo que costaría alojarse en la habitación básica de una hostería dos estrellas del centro.
“La demanda se ha sostenido, tenemos un 90% de ocupación”, cuenta Isabel Venezia, en una inmobiliaria. Un nivel de ocupación similar celebran en Cariló, donde turistas de los sectores más altos veranean a un costo sensiblemente mayor de lo que podrían hacerlo en Valeria del Mar o Pinamar: la quincena de enero en una vivienda de tres dormitorios, alejada de la playa y el centro, arranca en los 50 mil pesos.

Pero hay que contar con 60 mil, como mínimo, si se quiere estar a pocas cuadras del mar.
En tanto, una habitación para dos adultos y dos menores en un conocido hotel de cuatro estrellas, próximo a Cariló, tiene un valor de 7 mil por noche. Unos 105 mil pesos la quincena que incluyen desayuno, acceso a spa, piscina, masaje y gimnasio, además del traslado al Balneario divisadero, ubicado a 5 kilómetros del hotel. Claro que también los hay más caros: en otro hotel de cuatro estrellas, una habitación con vista al mar, desayuno incluido y carpa en su parador, ronda los 9 mil pesos.
Con todo, entre el grueso de familias clase media alta que para en Valeria del Mar y el público más exigente que opta por Cariló, Pinamar espera para esta segunda quincena remontar el nivel de ocupación con su público de siempre: familias clase media y jóvenes, que se ven poco y migran hacia sitios donde la noche respire.
Así que están a la espera en hoteles como uno de dos estrellas en el centro de Pinamar, a pocas cuadras de la playa, donde la habitación doble se paga $2.950 la noche, y hasta ayer había un 30% de disponibilidad para los días que restan de enero. También en una tradicional inmobiliaria, con valores que oscilan entre los 26 mil y 48 mil para el alquiler de un departamento de dos ambientes, para una familia tipo. La ubicación, la mayoría céntrica, a pocas cuadras del mar, sus condiciones y comodidades determinarán el valor final.
Aquí, todavía se puede hallar un 10% de viviendas vacías. En promedio, “el nivel de ocupación
en Pinamar está entre el 70% y el 75% para la segunda quincena”, dice el presidente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica del partido de Pinamar, Pedro Marinovic, quien espera que febrero, cuando los precios bajan un 20% en promedio, sea “mejor que enero”.
“Es una temporada acorde a la situación del país -dice-: poco consumo, períodos cortos y muchos deseos de vacacionar pero sin poder”. Basta con recorrer las calles y playas de Pinamar para advertir la poca presencia de jóvenes en esta localidad en la que las familias imponen presencia. “Hace falta un boliche grande”, es el reclamo cotidiano de aquellos que viven del turismo -taxistas, hoteleros, comerciantes- en una ciudad que apenas cuenta con dos grandes propuestas bolicheras: Súper XV y UFO Point.

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