Cambiemos, enfocado en conseguir los 62  diputados para el Presupuesto y la deuda
TRASTIENDA POLÍTICA

Cambiemos, enfocado en conseguir los 62 diputados para el Presupuesto y la deuda

Todo el vidalismo persigue por estas horas un número mágico: el 62. Esa es la cifra de diputados provinciales que le permitirían a la gobernadora María Eugenia Vidal contar con la aprobación del Presupuesto 2019 en la Cámara baja y, sobre todo, una nueva autorización para tomar deuda durante el año próximo. Es que todo lo relacionado a endeudamiento requiere las manos levantadas de dos tercios del cuerpo. Cambiemos necesita la colaboración de sectores opositores para alcanzarlo. Está más cómodo en Senadores, con una amplia cantidad propia de legisladores que le posibilita negociaciones menos complicadas para alcanzar esa mayoría calificada.
Es un “déjà vu” del año pasado, cuando debía aprobarse el cálculo de ingresos y gastos para 2018 y la consiguiente necesidad de salir a endeudarse, que fue de casi 60 mil millones de pesos. Extraoficialmente se dice que, para 2019, ese ítem estaría entre 90 mil y 100 mil millones.
En el Gobierno provincial aseguran que el Presupuesto entrará a la Legislatura a fines de octubre. Es un plazo prorrogado porque la normativa dice que el ingreso del proyecto debe ser dos meses antes de esa fecha.

En el Gobierno provincial aseguran que el Presupuesto entrará a la Legislatura a fines de octubre. Es un plazo prorrogado porque la normativa dice que el ingreso del proyecto debe ser dos meses antes de esa fecha.

Sucede que Vidal y su equipo deben esperar a tener ciertas certezas de lo que suceda con el Presupuesto nacional, que deberá contener precisiones respecto a parámetros que involucran a la Provincia. Por ejemplo, el monto preciso que el distrito deberá absorber en concepto de subsidios al transporte del área metropolitana y a la energía. Se habla de entre 25 mil y 35 mil millones de pesos, un gasto que nunca estuvo contemplado hasta que se desencadenó la crisis financiera y cambiara que decidió a Mauricio Macri a adoptar la lógica del “déficit cero”.
También deberá saber Vidal, antes de mandar su propio Presupuesto, si le conceden la posibilidad de indexar la partida que recibirá la Provincia en concepto de actualización del Fondo del Conurbano, un flujo de dinero producto de una negociación con el resto de las provincias que resulta pobretón luego de la brutal devaluación del peso. La gobernadora pretende que esa recomposición sea de no menos de 19 mil millones de pesos extra a lo ya acordado.
Existen otros detalles que hacen a la demora en enviar la “ley de leyes” a la Legislatura. Se sabe, eso sí, que el proyecto de Vidal contendrá un obligado ajuste. Por ejemplo en Obras Públicas. Se comentó mucho, además, el pedido que la mandataria le hizo a la Legislatura para que reduzca su gasto en unos 2.500 millones de pesos. Deberán buscar la vuelta para esquivar esa notable normativa vigente que dice que el presupuesto del Legislativo debe representar el 1,2 % del gasto del Poder Ejecutivo. Siempre se puede hacer magia contable.
En la Legislatura, Cambiemos trabaja sobre dos certezas. Una: este año sacar el Presupuesto será mucho más trabajoso que en 2017. Dos: el bloque de Unidad Ciudadana votará en contra del proyecto. Son 22 manos alzadas menos, de un total de 92 integrantes, con quienes no se contempla ningún tipo de negociación.
Es por eso que ya se comenzó a desplegar la tarea de seducción del oficialismo sobre el resto de la oposición. Ya se dijo en este diario que la propia Vidal frecuenta charlas con Sergio Massa, del Frente Renovador, que supuestamente ostenta autoridad sobre un bloque de 12 miembros. También con intendentes del PJ como Martín Insaurralde (Lomas) o Gustavo Menéndez (Merlo), que tienen influencia sobre una bancada (PJ- Unidad y Renovación) de 8 almas.
Las versiones indican que en esas conversaciones se ponen sobre la mesa cuestiones sensibles para negociar. Como los lugares vacantes en el Tribunal de Cuentas de la Provincia –un sitio apetecido por la política- o sillones en el Banco Provincia. Y hasta se habló del desdoblamiento electoral a nivel comunal.
Pero también está la tarea de convencimiento hormiga, a cada legislador. Habría sido parte de ese juego el reciente viaje a los Estados Unidos que realizó una comitiva de diputados, encabezada por el titular de la Cámara, Manuel Mosca, con la curiosa intención de tomar contacto con “organismos internacionales de crédito”. Esas travesías, donde se comparten muchas horas, suelen favorecer la distensión y la confianza.
Junto a Mosca viajaron los oficialistas Marcelo Daletto, Matías Ranzini y Santiago Nardelli y los opositores Ricardo Lissalde, Ramiro Gutiérrez, Javier Faroni y Jorge D’Onofrio, del Frente Renovador; más Alejandra Martínez (Convicción Peronista, un mini bloque de dos integrantes) y Federico Otermín (representantes de los intendentes del peronismo).
Se viene haciendo costumbre esto de subirse al avión: el año pasado, más o menos para la misma fecha, otro grupete de diputados se trasladó a Washington, previo a que se vote el Presupuesto. Para algunos de ellos, sobre todo opositores, fue una suerte de despedida porque dejaron la banca en diciembre de 2017.
Se supone que, a su vuelta, ahora Mosca pudo llevar a la gobernación la noticia de que un entendimiento con estos sectores opositores viajeros es más que posible.

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