Vidal fue, otra vez, la mejor  alumna del presidente Macri
TRASTIENDA POLÍTICA

Vidal fue, otra vez, la mejor alumna del presidente Macri

María Eugenia Vidal demostró, una vez más, que es la mejor alumna de Mauricio Macri. Con el anuncio de que sacará parte de la carga impositiva que tienen las boletas de luz, agua y gas de la Provincia, quedó claro dentro de Cambiemos porqué se sienta en esa mesa reducida que decide las cuestiones importantes del oficialismo. Donde comparte lugares con el propio Presidente, con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la dupla que secunda al cada vez más poderoso Peña: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
La actuación en tándem de Macri y Vidal, el lunes, sorprendió a más de un funcionario bonaerense.
El Presidente habló desde Vaca Muerta, pidiendo un esfuerzo a las provincias y a la gente con la inevitable y traumática readecuación tarifaria y, casi automáticamente, la gobernadora anunció que su distrito haría ese sacrifico. Pareció como si lo hubiera evaluado desde antes.
Efectivamente fue así. El gobierno de la Provincia venía analizando la manera de hacer más digeribles los aumentos de los servicios desde el inicio de este año. Pero el sábado último fue un día casi bisagra: nadie lo reconocerá en público pero los resultados del timbreo que desarrolló Cambiemos en Buenos Aires resultaron pésimos, si se los compara con los que realizaban el año pasado, antes y después de las elecciones de medio término.
Intendentes, legisladores y funcionarios trasladaron a la gobernación que percibieron enojo en la gente, en especial de clase media urbana, cuando llegaban hasta sus casas para escucharlos. Acaso por primera vez desde 2015, los que timbrearon sintieron que la paciencia del vecino, en especial en zonas del conurbano, se acercaba peligrosamente a su límite. Intramuros, más de una fuente oficialista critica ahora la forma tibia en que se comunicó el berenjenal tarifario que recibió Cambiemos de parte del kirchnerismo.
El componente radical de Cambiemos ya lo había advertido la semana pasada, cuando presionó –junto con la decisiva ayuda de Elisa Carrió- para que se desdoble el pago de las boletas del gas que medirán el consumo de los meses más fríos del año.
El gesto de Vidal, amplificado incluso con la ayuda de la Casa Rosada, le sirve a Macri para meter presión política al resto de los gobernadores, la mayoría de ellos pertenecientes a la oposición.

La gobernadora había dado cabales muestras de su alineamiento con la Rosada. El tema de la paritaria docente, es un buen ejemplo.

El factor de presión no sólo se debe a la envergadura de Buenos Aires en el mapa nacional, casi un 40% en términos de población y de PBI. El oficialismo también apuesta a que la población de las diferentes provincias, viendo lo que sucede en la tierra de Vidal, le exija a sus gobernadores que tomen medidas similares.
La gobernadora había dado cabales muestras de su alineamiento con la Rosada en el pasado reciente. Sobran ejemplos desde que consiguió que se cumpla el histórico reclamo de actualización del Fondo del Conurbano, que le significará una inyección extra de fondos para este año de unos 40 mil millones de pesos.
El tema de la paritaria docente es un buen caso: ya se explicó en este diario que la tesitura de plantarse en una oferta de 15 % de aumento anual sin cláusula gatillo para los maestros obedece, en verdad, a una orden de la Presidencia, que no quiere habilitar mecanismos que puedan llevar a una indexación de la economía nacional y a una relativización de la pauta inflacionaria anual.
También hay que contar las decisiones administrativas y proyectos de ley que impulsó para bajar el llamado “gasto político”, tanto en el poder Ejecutivo como en el Legislativo, y las restricciones para que los familiares de los funcionarios accedan a puestos en el Estado. La lista es más amplia.
A través de decretos y leyes, la gobernadora eliminará ahora una serie de impuestos que se pagan con las boletas de los servicios y que, por eso mismo, son de alta cobrabilidad.
En lo referido a la energía eléctrica, la quita terminaría siendo del 15,7%; en el gas de un 6,2 % y en el agua de un 6,3%. Para el fisco bonaerense significa un costo de 3 mil millones de pesos por año, algo que seguramente sería una catástrofe si no fuera porque la perspectiva económico-financiera de Vidal es más favorable hasta 2019 por aquel logro del Fondo del Conurbano recuperado.
La oposición provincial, que desde la semana pasada busca propinar un golpe político a Vidal desde la Legislatura, salió a relativizar el peso de las rebajas en las boletas. Tarde: difícilmente las encuestas no reflejen una recepción positiva al anuncio de la gobernadora.
Resta que Vidal convenza a los intendentes –propios y ajenos- para que hagan lo mismo que ella. Esto es: que también acepten la disminución de la coparticipación secundaria de impuestos que supone la merma de recaudación de 3 mil millones anuales y que resignen la parte de las facturas que se derivan a los municipios. Un ejemplo: sólo en las boletas de Edelap, en La Plata, se registra un 6,24% de “Contribución Municipal”.

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