El Tribunal de Cuentas, la negociación  inminente entre Vidal y la oposición
TRASTIENDA POLÍTICA

El Tribunal de Cuentas, la negociación inminente entre Vidal y la oposición

Oculto para el gran público, el debate respecto a la futura conformación del Tribunal de Cuentas de la Provincia atraviesa a la política bonaerense y es tema de roscas y negociaciones entre el gobierno de María Eugenia Vidal y la oposición.
La gobernadora deberá cubrir varios lugares vacantes en un ámbito de perfil muy bajo pero muy codiciado por el mundillo político. Es que se trata de cargos vitalicios, a los que se llega con acuerdo del Senado -a partir de mayoría simple- y ostentan el poder de monitorear en forma externa los números de todos los municipios de la Provincia y, claro, de la administración central.
Tradicionalmente, son sillones que se ocupan en base a consensos con la oposición. A Vidal la asiste una ventaja que no tuvieron muchos de sus antecesores: tiene amplia mayoría propia en la Cámara Alta por lo que, si quisiera, podría imponer condiciones.
De todos modos, la orden que bajó “de arriba” a la Legislatura fue que primero se cierre la conformación de todas las comisiones de las dos cámaras –un tironeo entre oficialismo y oposición que increíblemente aún no se definió- para recién después abocarse a negociar los lugares del Tribunal.
Apremia a la gobernadora la decisión de uno de los vocales –adelantada por este diario- de jubilarse a fines de mayo. Se trata de Gustavo Fernández, que ocupa una de las dos vocalías que se encarga de auscultar las rendiciones de los municipios.
La salida de Fernández dejaría al Tribunal sin quórum para emitir fallos porque necesita tres firmas. Es que, de los cinco miembros principales que estipula la ley, dos ya no están: en 2016 falleció Cecilia Fernández y en 2017 renunció Héctor Giecco. El presidente del Tribunal, Eduardo Grinberg, y el vocal Miguel Teilletchea son los únicos que quedarían.
En este contexto, y a pesar de que la última palabra la tendrá Vidal, en el Senado provincial se está negociando en base a dos escenarios. Uno: que el reparto sea dos vocales para Cambiemos y uno para la oposición (PJ dialoguista o Frente Renovador massista, dependiendo de a quién valore más la gobernadora en términos políticos). Dos: un sillón para cada una de las tres fuerzas antes mencionadas.
Sin embargo, este diario pudo saber que Teilletchea –que ahora audita la Administración Central y los Organismos Descentralizados- también pidió hace poco el “cierre de cómputos” en el Instituto de Previsión Social, porque cumple con los requisitos de edad y servicios como para jubilarse. Esto significa que permanecería en el cargo mientras se realicen las distintas etapas del trámite jubilatorio. Se estima que se jubilaría en el segundo semestre. El dato no pudo ser confirmado oficialmente por el vocal pero suena fuerte en los pasillos del Tribunal de Cuentas.
De esta forma, Cambiemos tendría cuatro lugares, y no tres, para sentarse a negociar con la oposición. Y podría proponer un esquema en el que se quedaría con dos sillones para gente de sus filas y le daría uno a cada una de las fuerzas políticas con las que eventualmente necesite hacer acuerdos parlamentarios, en especial en Diputados. Ninguna hipótesis, por cierto, contempla que Vidal ceda un sillón al kirchnerismo puro.
Es inevitable la danza de nombres, como cada vez que se habla de cubrir vacantes en lugares apetecibles. Requisito legal ineludible: los postulantes deben ser contadores públicos.
En Cambiemos, siempre sonó el nombre de la actual secretaria de Legal y Técnica de la gobernación, María Fernanda Inza, que además sería bien vista por el gobierno nacional. No se descarta otro nombre, directamente sugerido por la Casa Rosada.
Algunas fuentes aseguran que si Vidal tuviera la posibilidad de contar con dos lugares –por la mencionada jubilación de Teilletchea- le ofrecería ese segundo puesto al radicalismo, socio de la alianza Cambiemos. Tiene cierta lógica: los actuales integrantes Grinberg y Teilletchea reconocen cercanía con ese partido.
Otros voceros, sin embargo, aseguran que el oficialismo propondría a Malena Baro, una ex senadora que era massista pero viró al oficialismo antes de dejar la banca. Argumentan que la cuestión de género seduce a la gobernadora. Su principal impulsor es Roberto Costa, jefe del bloque oficialista en la Cámara Alta. Pero hay un dato que a ciertos observadores le hace ruido: Costa está casado con Baro, acaso un detalle difícil de defender en el recinto.
Desde el massismo, como también adelantó este diario, se mencionó a Matías de Urraza, lo que le daría identidad platense a ese sillón. Sin embargo, también suena la actual diputada provincial Valeria Arata, de Junín, que responde al ex intendente Mario Meoni. Se le ha escuchado a ella negar que tenga interés. Curiosa vuelta de la política: parece que Arata y la mencionada Baro, también juninense y ex meonista, no se llevan para nada bien. Sergio Massa, en verdad, no abrió la boca al respecto.
Por el lado del peronismo dialoguista, ese que se referencia en los intendentes del conurbano, no han trascendido demasiados nombres. Parece que no abundan contadores en ese partido. Trascendió que el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, acercó un desconocido: Néstor Días da Silva, con actividad académica en Luján. Difícil que pase el filtro de los propios.

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