María Eugenia Vidal busca sumar votos para Cambiemos y por eso participó del timbreo en Mar del Plata
María Eugenia Vidal busca sumar votos para Cambiemos y por eso participó del timbreo en Mar del Plata
LA PROVINCIA

Virajes en la línea de largada

“No hemos ganado nada”. La frase, a modo de arenga, fue el mensaje más escuchado en la cumbre de intendentes de Cambiemos que se desarrolló hace algunas horas en Vicente López. Nada es casual: todas las encuestas que se conocieron en los últimos días muestran una ventaja de Esteban Bullrich sobre Cristina Kirchner de entre 3 y 5 puntos y en el oficialismo temen empezar a sufrir cierta actitud relajada de la tropa.
El cónclave que encabezó el viernes María Eugenia Vidal apuntó a ajustar las clavijas. La mandataria remarcó, una y otra vez, que la realidad de los números de las PASO había dejando a la lista oficial 20 mil votos detrás de la ex presidenta. Y como para que nadie se confíe, completó que la única encuesta que mira el oficialismo es justamente aquella que se cristalizó el 13 de agosto.
La cautela oficial contrasta con las proyecciones de los principales sondeos que exhiben a Bullrich capturando la mayoría de los puntos que pierde Sergio Massa. Y que muestran, además, a Cristina Kirchner con notables dificultades para despegar del 34% que consiguió en las Primarias.
Pero la estrategia de campaña para las generales de octubre diseñada por Cambiemos, requiere de un esfuerzo incompatible con la euforia que podría generar aquella ventaja preliminar. La disputa en el Conurbano será una de las claves

La cuestión de los votos
En el oficialismo están convencidos de que existieron errores propios en la fiscalización que le podrían haber restado cerca de 30 mil votos. La cifra parece exagerada, pero es la cuenta que sacaron quienes accedieron a las actas del escrutinio, muchas de las cuales mostraron a Bullrich con un sonoro cero.
Ya se habla, por caso, de “importar” fiscales a algunos distritos clave como La Matanza, Florencio Varela, Moreno, Berazategui y Almirante Brown donde Cristina se impuso con holgura. Algunos irán desde capital federal y otros de distritos donde el aparato estatal está en manos propias como San Isidro o Vicente López.
“En Almirante Brown nos hicieron un desastre. Algunos de nuestros fiscales se fueron a las seis de la tarde y le dejaron todo el manejo del cierre a Unidad Ciudadana”, cuentan en el PRO. Y se juramentaron que “esto no va a volver a pasar”.
Cambiemos tiene un trabajo minucioso sobre lo que ocurrió en cada uno de los municipios. Y puso el foco sobre aquellos en los que las listas locales impulsadas por los intendentes obtuvieron más votos que Bullrich. Habrá miradas atentas sobre algunos alcaldes tanto macristas como radicales que quedaron, por acción u omisión, en ese incómodo escenario.
Convencer a quienes no fueron a votar, en especial en el Interior, será el otro objetivo central de la campaña. Por distintas causas -una central puede que sea las inundaciones que azotan a numerosos distritos-, en el oficialismo tienen detectado que en el corazón de la Provincia se registró una menor participación que en el Conurbano. Y van por esa porción que creen más proclive a inclinarse por Bullrich que por Cristina.

Cristina se mueve
La ex presidenta también repensó su campaña y ejecutó los primeros acordes de esa melodía.
Cristina ha vuelto a ganar centralidad con dos movidas fuertes y de impacto disímil. Pateó el hormiguero peronista con una carta llamando a votar por su lista con la excusa de que es la que mejor representa la oposición a las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri.
Se encontró con una respuesta furibunda de Massa y Florencio Randazzo, quienes rechazaron cualquier convite a sumarse a Unidad Ciudadana. Pero el llamado de Cristina apuntó al votante peronista que no la apoyó en agosto y que aparece reacio a expresarle su respaldo en octubre. De hecho, algunas encuestas empezaron a registrar un fenómeno llamativo: contra lo que parecía casi una verdad revelada, un buen porcentaje de votos que estaría perdiendo Randazzo no migraría hacia Unidad Ciudadana sino rumbo a Cambiemos.
La premisa de salir a la carga por los votos peronistas hizo a Cristina tomar otras decisiones. Su viraje de campaña la llevará a una fase territorial, donde los intendentes tendrán un protagonismo clave.
Otro gesto potente en lo discursivo fue su referencia al 2019 en la comentada entrevista que brindó en un medio periodístico “no amigo”. Dijo que si era “un obstáculo” para la unidad, no se presentaría para ir por otro mandato al frente de la Casa Rosada.
Esa referencia puso en guardia a diversos sectores peronistas que prefieren ver a Cristina apartada del escenario político o, al menos, con escaso margen de maniobra. Por lo pronto, varios gobernadores apelaron a la voz mensajera del senador Miguel Angel Pichetto para anticiparle que le preparan una bienvenida poco amigable en la Cámara alta.
Todo dependerá del resultado electoral. Si Cristina sale airosa de la cita de octubre puede que su influencia no se circunscriba a un grupo de acólitos senadores. Y que su gesto de desprendimiento en favor de la unidad se termine transformando en una mención apisonada por el tiempo.
Por lo pronto, en Unidad Ciudadana se respiraba cierta satisfacción por la performance de Cristina en la mencionada entrevista. Ya prepara reportajes con otros periodistas y es probable que, en su intento por revertir lo que vienen marcando las encuestas, termine participando del debate con el resto de los candidatos.
Lo que parece seguro es que la campaña que hoy se inicia en lo formal, terminará adquiriendo un voltaje elevado con el correr de las semanas. Así lo prevén al menos en el oficialismo que ya lanzaron esa advertencia a sus dirigentes en aquella cumbre de San Isidro.
Cristina ha dejado el modo zen que utilizó en las PASO. En el propio kirchnerismo admiten que se necesitará otro perfil, mucho más confrontativo, para darle la pelea a Cambiemos. Con el correr de los días se verá hasta dónde llegará el viraje de la campaña K.

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